SB 9.9.28

deho 'yaṁ mānuṣo rājan
puruṣasyākhilārthadaḥ
tasmād asya vadho vīra
sarvārtha-vadha ucyate
Palabra por palabra: 
dehaḥ — cuerpo; ayam — este; mānuṣaḥ — humano; rājan — ¡oh, rey!; puruṣasya — del ser vivo; akhila — universal; artha-daḥ — beneficioso; tasmāt — por lo tanto; asya — del cuerpo de mi esposo; vadhaḥ — el matar; vīra — ¡oh, héroe!; sarva-artha-vadhaḥ — matar todas las oportunidades de beneficiarse; ucyate — se dice.
Traducción: 
¡Oh, rey!, ¡oh, héroe!, el cuerpo humano es para obtener beneficios universales. Si lo matas antes de tiempo, acabas también con todos los beneficios de la vida humana.
Significado: 

Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura dice en una canción:

hari hari viphale janama goṅāinu
manuṣya-janama pāiyā, rādhā-kṛṣṇa nā bhajiyā,
jāniyā śuniyā viṣa khāinu

El cuerpo del ser humano es muy valioso, pues nos permite entender las instrucciones de Kṛṣṇa y alcanzar el destino supremo de la entidad viviente. La entidad viviente se halla dentro del mundo material para cumplir la misión de ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. En el mundo material, anhelamos ser felices, pero, como no conocemos el destino supremo, vamos cambiando de cuerpo constantemente. Sin embargo, la forma corporal humana representa la oportunidad de satisfacer los cuatro principios de dharma, artha, kāma y mokṣa; además, si nos regulamos adecuadamente, después de alcanzar la liberación podemos seguir progresando hasta ocuparnos en el servicio de Rādhā y Kṛṣṇa. En eso consiste el éxito de la vida: detener el ciclo de nacimientos y muertes e ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios (mām eti), para ocuparnos en el servicio de Rādhā y Kṛṣṇa. Por lo tanto, cuando recibimos un cuerpo humano, es para completar nuestro progreso en la vida. En toda la sociedad humana, matar a un ser humano se considera muy grave. En los mataderos se exterminan cientos de miles de animales y nadie se preocupa por ellos, pero matar a un solo ser humano se considera muy grave. ¿Por qué? Porque la forma corporal humana tiene muchísima importancia a la hora de cumplir la misión de la vida.