SB 9.10.8

yaḥ satya-pāśa-parivīta-pitur nideśaṁ
straiṇasya cāpi śirasā jagṛhe sabhāryaḥ
rājyaṁ śriyaṁ praṇayinaḥ suhṛdo nivāsaṁ
tyaktvā yayau vanam asūn iva mukta-saṅgaḥ
Palabra por palabra: 
yaḥ — el Señor Rāmacandra, el cual; satya-pāśa-parivīta-pituḥ — de Su padre, que se vio atado por la promesa que hizo a su esposa; nideśam — la orden; straiṇasya — del padre, que estaba muy apegado a la esposa; ca — también; api — en verdad; śirasā — sobre Su cabeza; jagṛhe — aceptó; sa-bhāryaḥ — con Su esposa; rājyam — el reino; śriyam — la opulencia; praṇayinaḥ — los familiares; suhṛdaḥ — los amigos; nivāsam — la residencia; tyaktvā — abandonando; yayau — fueron; vanam — al bosque; asūn — vida; iva — como; mukta-saṅgaḥ — un alma liberada.
Traducción: 
Cumpliendo la orden de Su padre, que se vio atado por una promesa hecha a su esposa, el Señor Rāmacandra dejó atrás Su reino, con Sus opulencias, Sus amigos y bienquerientes, Su residencia, y todo lo que poseía, y, del mismo modo que un alma liberada renuncia a la vida, Se marchó al bosque con Sītā.
Significado: 

Mahārāja Daśaratha tenía tres esposas. Una de ellas, Kaikeyī, supo complacerle tanto con su servicio que el rey le ofreció una bendición. Kaikeyī, sin embargo, dijo que le pediría esa bendición cuando la necesitase. Cuando llegó el día de la coronación del príncipe Rāmacandra, Kaikeyī pidió a su esposo que coronase a su hijo Bharata y que desterrase a Rāmacandra al bosque. Mahārāja Daśaratha, atado por su promesa, ordenó a Rāmacandra que Se marchase al bosque, según su querida esposa le pedía. Y el Señor, que era un hijo obediente, cumplió la orden de inmediato. No dudó en abandonarlo todo, del mismo modo que las almas liberadas y los grandes yogīs renuncian a la vida sin sentir la menor atracción por la materia.