SB 8.8.19

vilokayantī niravadyam ātmanaḥ
padaṁ dhruvaṁ cāvyabhicāri-sad-guṇam
gandharva-siddhāsura-yakṣa-cāraṇa-
traipiṣṭapeyādiṣu nānvavindata
Palabra por palabra: 
vilokayantī — observar, examinar; niravadyam — sin ningún defecto; ātmanaḥ — para ella misma; padam — posición; dhruvam — eterna; ca — también; avyabhicāri-sat-guṇam — sin ningún cambio de cualidades; gandharva — entre los habitantes de Gandharvaloka; siddha — los habitantes de Siddhaloka; asura — los demonios; yakṣa — los yakṣas; cāraṇa — los habitantes de Cāraṇaloka; traipiṣṭapeya-ādiṣu — y entre los semidioses; na — no; anvavindata — pudo aceptar a ninguno de ellos.
Traducción: 
Lakṣmīdevī, la diosa de la fortuna, caminaba entre los gandharvas, yakṣas, asuras, siddhas, cāraṇas y habitantes del cielo, y les examinaba atentamente, pero no podía encontrar a nadie que, por naturaleza, estuviera dotado con todas las buenas cualidades. Ninguno de ellos estaba libre de defectos, de modo que no pudo refugiarse en nadie.
Significado: 

La diosa de la fortuna, Lakṣmīdevī, era hija del océano, pues se había generado del océano de leche. Así, se le permitió escoger su propio esposo en una ceremonia svayaṁvara. Después de examinar a cada uno de los candidatos, no logró hallar a ninguno con las cualidades necesarias para ser su refugio. En otras palabras, en el mundo material nadie puede superar a Nārāyaṇa, el esposo natural de Lakṣmī.