SB 8.24.53

tvaṁ tvām ahaṁ deva-varaṁ vareṇyaṁ
prapadya īśaṁ pratibodhanāya
chindhy artha-dīpair bhagavan vacobhir
granthīn hṛdayyān vivṛṇu svam okaḥ
Palabra por palabra: 
tvam — qué glorioso eres; tvām — a Ti; aham — yo mismo; deva-varam — adorado por los semidioses; vareṇyam — el más grande de todos; prapadye — entregarse por completo; īśam — al controlador supremo; pratibodhanāya — para entender el objetivo supremo de la vida; chindhi — corta; artha-dīpaiḥ — con la luz de la instrucción llena de significado; bhagavan — ¡oh, Señor Supremo!; vacobhiḥ — con Tus palabras; granthīn — los nudos; hṛdayyān — fijos en lo más profundo del corazón; vivṛṇu — por favor, explica; svam okaḥ — mi destino en la vida.
Traducción: 
¡Oh, Señor Supremo!, deseando la autorrealización, yo me entrego a Ti, que eres adorado por los semidioses como controlador supremo de todo. Con Tus instrucciones, que revelan el objetivo de la vida, ten la bondad de cortar el nudo de lo más profundo de mi corazón y permíteme conocer mi destino en la vida.
Significado: 

A veces se argumenta que la gente no sabe qué es un maestro espiritual y que es muy difícil encontrar un maestro espiritual que pueda iluminarnos acerca del destino en la vida. Para responder a todas esas preguntas, el rey Satyavrata nos muestra la manera de aceptar a la Suprema Personalidad de Dios como verdadero maestro espiritual. En la Bhagavad-gītā, el Señor Supremo nos ofrece todas las directrices necesarias acerca de cómo utilizar todo lo que existe en el mundo material y de cómo ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Por lo tanto, no debemos dejarnos desorientar por unos supuestos gurus que son unos necios y sinvergüenzas. Es mejor ver directamente a la Suprema Personalidad de Dios como guru o instructor. Sin embargo, es difícil entender la Bhagavad-gītā sin la ayuda del guru. Por eso el guru se manifiesta a través del sistema de paramparā. En la Bhagavad-gītā (4.34), la Suprema Personalidad de Dios recomienda:

tad viddhi praṇipātena
paripraśnena sevayā
upadekṣyanti te jñānaṁ
jñāninas tattva-darśinaḥ

«Trata de aprender la verdad acudiendo a un maestro espiritual. Hazle preguntas con sumisión y ofrécele servicio. Las almas autorrealizadas pueden impartirte conocimiento, porque han visto la verdad». El Señor Kṛṣṇa instruyó directamente a Arjuna, quien, por lo tanto, es tattva-darśī, guru. Arjuna aceptó a la Suprema Personalidad de Dios (paraṁ brahma paraṁ dhāma pavitraṁ paramaṁ bhavān). Del mismo modo, siguiendo los pasos de Śrī Arjuna, que es un devoto personal del Señor, debemos aceptar la supremacía del Señor Kṛṣṇa, como aconsejan Vyāsa, Devala, Asita, Nārada, y ācāryas posteriores como Rāmānujārcārya, Madhvācārya, Nimbārka y Viṣṇusvāmī, y, por último, el más grande de los ācāryas, Śrī Caitanya Mahāprabhu. ¿Qué dificultad hay entonces en encontrar un guru? El que es sincero puede encontrar un guru y aprenderlo todo. Es necesario recibir lecciones del guru y descubrir el objetivo de la vida. Mahārāja Satyavrata, por lo tanto, nos muestra la vía de los mahājanas. Mahājano yena gataḥ sa panthāḥ. Debemos entregarnos a la Suprema Personalidad de Dios (daśāvatāra) y aprender de Él acerca del mundo espiritual y del objetivo de la vida.