SB 7.9.11

naivātmanaḥ prabhur ayaṁ nija-lābha-pūrṇo
mānaṁ janād aviduṣaḥ karuṇo vṛṇīte
yad yaj jano bhagavate vidadhīta mānaṁ
tac cātmane prati-mukhasya yathā mukha-śrīḥ
Palabra por palabra: 
na — ni; eva — ciertamente; ātmanaḥ — para Su beneficio personal; prabhuḥ — Señor; ayam — este; nija-lābha-pūrṇaḥ — está siempre satisfecho en Sí mismo (para estar satisfecho no necesita del servicio de otros); mānam — respeto; janāt — de una persona; aviduṣaḥ — que no sabe que el objetivo de la vida es complacer al Señor Supremo; karuṇaḥ — (la Suprema Personalidad de Dios,) que es muy bondadoso con esa persona necia e ignorante; vṛṇīte — acepta; yat yat — cualquier; janaḥ — una persona; bhagavate — a la Suprema Personalidad de Dios; vidadhīta — pueda ofrecer; mānam — adoración; tat — esa; ca — en verdad; ātmane — para su propio beneficio; prati-mukhasya — del reflejo de la cara en el espejo; yathā — tal como; mukha-śrīḥ — los adornos en la cara.
Traducción: 
El Señor Supremo, la Suprema Personalidad de Dios, siempre está plenamente satisfecho en Sí mismo. Por eso, cuando se Le ofrece algo, esa ofrenda, por la misericordia del Señor, es para beneficio del devoto, pues el Señor no necesita del servicio de nadie. Para dar un ejemplo, si una cara está adornada, el reflejo de la cara en un espejo también lo estará.
Significado: 

En el bhakti-yoga, al devoto se le recomienda seguir nueve principios: śravaṇaṁ kīrtanaṁ viṣṇoḥ smaraṇaṁ pāda-sevanaṁ/ arcanaṁ vandanaṁ dāsyaṁ sakhyam ātma-nivedanam. La finalidad de ese servicio de glorificar al Señor con los procesos de escuchar, cantar, etc., no es, por supuesto, el beneficio del Señor; ese servicio devocional se le recomienda al devoto para su propio beneficio. El Señor siempre es glorioso, tanto si el devoto Le glorifica como si no; es el propio devoto quien se llena de gloria cuando se ocupa en la glorificación del Señor. Ceto-darpaṇa-mārjanaṁ bhava-mahā-dāvāgni- nirvāpaṇam. Con la glorificación constante del Señor, la entidad viviente se purifica en lo más profundo del corazón; de ese modo, puede comprender que no pertenece al mundo material, sino que es un alma espiritual cuya verdadera actividad consiste en progresar en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, a fin de poder liberarse de las garras materiales. Así, el ardiente fuego de la existencia material se extingue de inmediato (bhava-mahā-dāvāgni-nirvāpanam). A los necios les causa asombro el mandamiento de Kṛṣṇa: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja: «Abandona toda clase de actividades religiosas y sencillamente entrégate a Mí». Algunos eruditos necios llegan incluso a decir que eso es exigir demasiado. Esa petición, sin embargo, no es para beneficio de la Suprema Personalidad de Dios, sino para beneficio de la sociedad humana. Si los seres humanos lo entregan todo a la Suprema Personalidad de Dios, tanto individual como colectivamente, y con plena conciencia de Kṛṣṇa, toda la sociedad humana saldrá beneficiada. En este verso se califica de aviduṣa, sinvergüenza, a la persona que no lo dedica todo al Señor Supremo. En la Bhagavad-gītā (7.15), el propio Señor Se expresa en términos semejantes:

na māṁ duṣkṛtino mūḍhāḥ
prapadyante narādhamāḥ
māyayāpahṛta-jñānā
āsuraṁ bhāvam āśritāḥ

«Esos malvados sumamente necios, que son lo más bajo de la humanidad, a quienes la ilusión les ha robado el conocimiento, y que participan de la naturaleza atea de los demonios, no se entregan a Mí». Debido a su mala fortuna y a la ignorancia, los ateos y los narādhamas, los más bajos de los hombres, no se entregan a la Suprema Personalidad de Dios. Por esa razón, Kṛṣṇa, el Señor Supremo, a pesar de que goza de plenitud en Sí mismo, adviene en distintos yugas para pedir a las almas condicionadas que se entreguen a Él, de manera que puedan beneficiarse y quedar libres de las garras de la materia. En conclusión, cuanto más nos ocupamos en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, y cuanto más servicio ofrecemos al Señor, más nos beneficiamos. Kṛṣṇa no necesita del servicio de ninguno de nosotros.