SB 7.3.15-16

na dadarśa praticchannaṁ
valmīka-tṛṇa-kīcakaiḥ
pipīlikābhir ācīrṇaṁ
medas-tvaṅ-māṁsa-śoṇitam
tapantaṁ tapasā lokān
yathābhrāpihitaṁ ravim
vilakṣya vismitaḥ prāha
hasaṁs taṁ haṁsa-vāhanaḥ
Palabra por palabra: 
na — no; dadarśa — veía; praticchannam — cubierto; valmīka — por un hormiguero; tṛṇa — hierba; kīcakaiḥ — y cañas de bambú; pipīlikābhiḥ — por las hormigas; ācīrṇam — comido por todas partes; medaḥ — cuya grasa; tvak — piel; māṁsa — la carne; śoṇitam — y sangre; tapantam — calentando; tapasā — con una penitencia muy rigurosa; lokān — los tres mundos; yathā — tal como; abhra — por nubes; apihitam — cubierto; ravim — el Sol; vilakṣya — al ver; vismitaḥ — muy asombrado; prāha — dijo; hasan — sonriendo; tam — a él; haṁsa-vāhanaḥ — el Señor Brahmā, que monta en un avión en forma de cisne.
Traducción: 
El Señor Brahmā, que viaja en un avión en forma de cisne, al principio no podía ver dónde estaba Hiraṇyakaśipu, ya que éste tenía el cuerpo cubierto por un hormiguero, hierba y cañas de bambú. Hiraṇyakaśipu llevaba tanto tiempo en aquel lugar que las hormigas le habían devorado la piel, la grasa, la carne y la sangre. Cuando pudieron reconocerle, el Señor Brahmā y los semidioses vieron que parecía el Sol cubierto por nubes aumentando la temperatura del mundo con su austeridad. Completamente atónito, el Señor Brahmā sonrió y se dirigió a él con las siguientes palabras.
Significado: 

La entidad viviente tiene el poder de vivir por medio de su propia potencia, sin necesidad de piel, médula, huesos, sangre, etc. En las Escrituras se dice: asaṅgo 'yaṁ puruṣaḥ: La entidad viviente no tiene nada que ver con la cubierta material. Hiraṇyakaśipu llevó a cabo una tapasya, o austeridad, muy rigurosa durante muchísimos años. Se dice que estuvo practicando tapasya durante cien años de los semidioses. Como un día de los semidioses es como seis de nuestros meses, sin duda se trata de mucho tiempo. Su cuerpo, sometido a las leyes de la naturaleza, había sido devorado casi por completo por los gusanos, las hormigas y muchos otros parásitos; debido a ello, en un primer momento ni siquiera Brahmā podía verle. Sin embargo, más tarde Brahmā llegó a distinguir a Hiraṇyakaśipu, y quedó asombrado al ver la extraordinaria capacidad de Hiraṇyakaśipu para someterse a tapasya. Cualquiera hubiera pensado que Hiraṇyakaśipu estaba muerto, pues tenía el cuerpo completamente enterrado, pero el Señor Brahmā, el ser vivo supremo del universo, se dio cuenta de que Hiraṇyakaśipu estaba vivo, aunque cubierto de elementos materiales.

También se debe señalar que a Hiraṇyakaśipu, a pesar de llevar a cabo austeridades durante muchísimo tiempo, aún se le consideraba daitya y rākṣasa. En los versos que siguen veremos como ni siquiera grandes personas santas podían someterse a una austeridad tan severa. ¿Por qué se le llamaba entonces rākṣasa y daitya? La razón es que todo lo hizo para la complacencia de sus propios sentidos. Su hijo Prahlāda Mahārāja sólo tenía cinco años de edad; ¿qué hubiera podido hacer él? Sin embargo, con un poco de servicio devocional que realizó siguiendo las indicaciones de Nārada Muni, Prahlāda llegó a serle tan querido al Señor, que el Señor fue a salvarle personalmente, mientras que Hiraṇyakaśipu, a pesar de todas sus austeridades, fue muerto. Ésa es la diferencia entre el servicio devocional y otros métodos de perfeccionamiento. Cuando alguien se somete a rigurosas austeridades para complacer los sentidos, inspira temor al mundo entero, mientras que el devoto que realiza una proporción mínima de servicio devocional es un amigo para todos (suhṛdaṁ sarva-bhūtānām). El devoto adquiere las cualidades del Señor, que es el bienqueriente de todos los seres vivos; por lo tanto, el devoto, con su práctica de servicio devocional, también actúa para aumentar la buena fortuna de todos. Por esa razón, Hiraṇyakaśipu siguió siendo un daitya y un rākṣasa a pesar de su tremenda austeridad, mientras que Prahlāda Mahārāja, aunque era hijo de ese gran daitya, llego a ser el devoto más glorioso, y fue protegido personalmente por el Señor Supremo. Por eso se dice que el bhakti es sarvopādhi-vinirmuktam, lo cual indica que el devoto está liberado de todas las identificaciones materiales; y es también anyābhilāṣitā-śūnyam, es decir, está situado en la posición trascendental, libre de todo deseo material.