SB 7.2.45

na śrotā nānuvaktāyaṁ
mukhyo 'py atra mahān asuḥ
yas tv ihendriyavān ātmā
sa cānyaḥ prāṇa-dehayoḥ
Palabra por palabra: 
na — no; śrotā — el oyente; anuvaktā — el hablante; ayam — este; mukhyaḥ — principal; api — aunque; atra — en este cuerpo; mahān — el gran; asuḥ — aire vital; yaḥ — aquel que; tu — pero; iha — en este cuerpo; indriya-vān — con todos los órganos de los sentidos; ātmā — el alma; saḥ — él; ca — y; anyaḥ — diferente; prāṇa- dehayoḥ — del aire vital y del cuerpo material.
Traducción: 
Tampoco el aire vital, que es la sustancia más importante del cuerpo, es quien escucha o habla. Ni siquiera el alma, que está por encima del aire vital, puede hacer nada, ya que el verdadero director es la Superalma, que actúa en colaboración con el alma individual. La Superalma, que dirige las actividades del cuerpo, es diferente del cuerpo y de la fuerza viviente.
Significado: 

La Suprema Personalidad de Dios dice con toda claridad en la Bhagavad-gītā (15.15): sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca: «Yo estoy situado en el corazón de todos, y de Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido». El ātmā, o alma, a pesar de encontrarse en todos los cuerpos materiales (dehino 'smin yathā dehe), no es en realidad la principal persona que actúa a través de los sentidos, la mente, etc. El alma se limita a actuar en colaboración con la Superalma, ya que es la Superalma quien la guia a actuar o no actuar (mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca). Sin Su consentimiento no podemos actuar, ya que la Superalma es upadraṣṭā, el testigo, y anumantā, quien autoriza. En realidad, quien dirige todas las actividades del alma individual, y también quien controla sus resultados, es la Suprema Personalidad de Dios. Este conocimiento verdadero podrá entenderse si se estudia con gran atención bajo la dirección de un maestro espiritual genuino. El alma individual, a pesar de poseer indriyas, sentidos, no es su verdadero propietario; el propietario es la Superalma. Por eso la Superalma recibe el nombre de Hṛṣīkeśa; la Superalma dirige al alma individual aconsejándole que se entregue a Él, para de ese modo ser feliz (sarva- dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja). Así puede alcanzar la inmortalidad y elevarse al reino espiritual, donde obtendrá la gloria más sublime, una vida eterna, llena de conocimiento y bienaventuranza. En conclusión, el alma individual es diferente del cuerpo, de los sentidos, de la fuerza vital y de los aires que circulan dentro del cuerpo; por encima de ella se encuentra la Superalma, que le facilita todo lo necesario. El alma individual que se somete por entero a la Superalma vive muy feliz dentro del cuerpo.