SB 7.2.24

evaṁ guṇair bhrāmyamāṇe
manasy avikalaḥ pumān
yāti tat-sāmyatāṁ bhadre
hy aliṅgo liṅgavān iva
Palabra por palabra: 
evam — de este modo; guṇaiḥ — por las modalidades de la naturaleza material; bhrāmyamāṇe — cuando es sacudida; manasi — la mente; avikalaḥ — inmutable; pumān — la entidad viviente; yāti — se acerca; tat-sāmyatām — la misma condición agitada que la mente; bhadre — ¡oh, mi dulce madre!; hi — en verdad; aliṅgaḥ — sin cuerpo denso ni sutil; liṅga-vān — con un cuerpo material; iva — como si.
Traducción: 
Del mismo modo, ¡oh, mi dulce madre!, cuando la mente se agita con los movimientos de las modalidades de la naturaleza material, la entidad viviente, aunque está libre de las diversas fases de los cuerpos densos y sutiles, cree que ha cambiado y que ha pasado de una condición a otra.
Significado: 

En el Śrīmad-Bhāgavatam (10.84.13), se afirma:

yasyātma-buddhiḥ kuṇape tri-dhātuke
sva-dhīḥ kalatrādiṣu bhauma-ijya-dhīḥ
yat-tīrtha-buddhiḥ salile na karhicij
janeṣv abhijñeṣu sa eva go-kharaḥ

«El ser humano que identifica el ser con el cuerpo hecho de tres elementos, que considera que los subproductos del cuerpo son sus familiares, que considera adorable la tierra en que ha nacido, y que va a los lugares de peregrinaje simplemente para bañarse, en vez de buscar a los hombres de conocimiento trascendental que allí se encuentran, debe ser considerado como una vaca o un asno». Hiraṇyakaśipu, a pesar de ser un gran demonio, no era tan necio como la población actual del mundo. Hiraṇyakaśipu poseía un conocimiento claro acerca del alma espiritual y de los cuerpos denso y sutil; en la actualidad, sin embargo, estamos tan degradados que todo el mundo, e incluso los más eminentes científicos, filósofos y demás líderes, están sometidos a la influencia del concepto corporal de la vida, concepto que se censura en los śāstras. Sa eva go-kharaḥ: Esas personas no son más que vacas y asnos.

Hiraṇyakaśipu aconsejó a sus familiares que no se lamentasen a pesar del dolor que les causaba la muerte del cuerpo denso de Hiraṇyākṣa, pues la gran alma de Hiraṇyākṣa ya habría alcanzado su siguiente destino. Ātmā, el alma espiritual, es siempre inmutable (avikalaḥ pumān). Somos almas espirituales; pero cuando somos arrastrados por las actividades mentales (manodharma), sufrimos a causa de las supuestas condiciones materiales de la vida. Eso es lo que les ocurre a todos los no devotos. Harāv abhaktasya kuto mahad-guṇāḥ: Puede ser que algunos no devotos posean unas cualidades materiales sublimes, pero como son necios, carecen de verdaderas buenas cualidades. Las falsas identificaciones del alma condicionada en el mundo material son adornos en un cuerpo muerto. El alma condicionada carece de información acerca del espíritu y de su gloriosa existencia más allá de los efectos del condicionamiento material.