SB 6.9.50

svayaṁ niḥśreyasaṁ vidvān
na vakty ajñāya karma hi
na rāti rogiṇo 'pathyaṁ
vāñchato 'pi bhiṣaktamaḥ
Palabra por palabra: 
svayam — personalmente; niḥśreyasam — el objetivo supremo de la vida, es decir, los medios de alcanzar amor extático por la Suprema Personalidad de Dios; vit- vān — el que está versado en el servicio devocional; na — no; vakti — enseña; ajñāya — a la persona necia que no está versada en el objetivo supremo de la vida; karma — actividades fruitivas; hi — en verdad; na — no; rāti — administra; rogiṇaḥ — al paciente; apathyam — algo que no se puede tomar; vāñchataḥ — deseando; api — aunque; bhiṣak-tamaḥ — el médico experto.
Traducción: 
Un devoto puro perfectamente versado en la ciencia del servicio devocional nunca daría a un necio la instrucción de ocuparse en actividades fruitivas destinadas al disfrute material, y, por supuesto, jamás le ayudaría en esas actividades. Ese devoto es como el médico experto que nunca anima al paciente a tomar alimentos dañinos para su salud, incluso si el paciente los desea.
Significado: 

He aquí la diferencia entre las bendiciones de los semidioses y las bendiciones de la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu. Los devotos de los semidioses piden bendiciones con el único fin de complacer los sentidos. Por esa razón, en la Bhagavad-gītā (7.20), se les califica de faltos de inteligencia:

kāmais tais tair hṛta-jñānāḥ
prapadyante 'nya-devatāḥ
taṁ taṁ niyamam āsthāya
prakṛtyā niyatāḥ svayā

«Aquellos a quienes los deseos materiales les han robado la inteligencia se entregan a los semidioses y siguen las reglas y regulaciones específicas de adoración que corresponde a su naturaleza».

En general, debido a su profundo deseo de complacer los sentidos, las almas condicionadas carecen de inteligencia. No saben qué bendiciones pedir. Por esa razón, los śāstras aconsejan a los no devotos que adoren a los semidioses para obtener beneficios materiales. A quien desee una hermosa esposa, por ejemplo, se le aconseja adorar a Umā, la diosa Durgā, y a quien desee curarse de una enfermedad, se le aconseja adorar al dios del Sol. Sin embargo, todas las bendiciones que se piden a los semidioses se deben al deseo de disfrute material. Esas bendiciones se terminarán al mismo tiempo que quienes las conceden, al final de la manifestación cósmica. En cambio, si alguien se dirige al Señor Viṣṇu en busca de bendiciones, el Señor le bendecirá ayudándole a ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Esto lo confirma el propio Señor en la Bhagavad-gītā (10.10):

teṣāṁ satata-yuktānāṁ
bhajatāṁ prīti-pūrvakam
dadāmi buddhi-yogaṁ taṁ
yena mām upayānti te

Al devoto que se ocupa constantemente en Su servicio, el Señor Viṣṇu, Kṛṣṇa, le enseña cómo acercarse a Él en el momento de abandonar el cuerpo material. El Señor dice en la Bhagavad-gītā (4.9):

janma karma ca me divyam
evaṁ yo vetti tattvataḥ
tyaktvā dehaṁ punar janma
naiti mām eti so 'rjuna

«¡Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi advenimiento y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna». Ésa es la bendición del Señor Viṣṇu, Kṛṣṇa. Tras abandonar el cuerpo, el devoto va de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

El devoto puede cometer la tontería de pedir bendiciones materiales, pero el Señor Kṛṣṇa no se las concederá, a pesar de sus oraciones. Por esa razón, las personas que están demasiado apegadas a la vida material no suelen ser devotas de Kṛṣṇa o de Viṣṇu, sino que lo son de los semidioses (kāmais tais tair hṛta- jñānāḥ prapadyante 'nya-devataḥ). Sin embargo, en la Bhagavad-gītā se condenan esas bendiciones de los semidioses: antavat tu phalaṁ teṣāṁ tad bhavaty alpa- medhasām: «Los hombres de escasa inteligencia adoran a los semidioses, y los frutos que obtienen son limitados y temporales». Al no vaiṣṇava, es decir, a la persona que no se ocupa en el servicio de la Suprema Personalidad de Dios, se le considera un necio escasamente provisto de sustancia cerebral.