SB 6.8.32-33

yathaikātmyānubhāvānāṁ
vikalpa-rahitaḥ svayam
bhūṣaṇāyudha-liṅgākhyā
dhatte śaktīḥ sva-māyayā
tenaiva satya-mānena
sarva-jño bhagavān hariḥ
pātu sarvaiḥ svarūpair naḥ
sadā sarvatra sarva-gaḥ
Palabra por palabra: 
yathā — tal como; aikātmya — en función de la unidad manifestada en diversidades; anubhāvānām — de aquellos que piensan; vikalpa-rahitaḥ — la ausencia de diferencias; svayam — Él mismo; bhūṣaṇa — adornos; āyudha — armas; liṅga-ākhyāḥ — características y nombres diversos; dhatte — posee; śaktīḥ — diversas potencias: riqueza, influencia, poder, conocimiento, belleza y renunciación; sva- māyayā — por expandir Su energía espiritual; tena eva — con ese; satya-mānena — entendimiento verdadero; sarva-jñaḥ — omnisciente; bhagavān — la Suprema Personalidad de Dios; hariḥ — que puede eliminar toda ilusión de las entidades vivientes; pātu — que Él proteja; sarvaiḥ — con todas; sva-rūpaiḥ — Sus formas; naḥ — a nosotros; sadā — siempre; sarvatra — en todas partes; sarva-gaḥ — que es omnipresente.
Traducción: 
La Suprema Personalidad de Dios, las entidades vivientes, la energía material, la energía espiritual y toda la creación son sustancias individuales. Sin embargo, en última instancia, juntas constituyen el uno supremo, la Personalidad de Dios. Por lo tanto, los que son avanzados en el conocimiento espiritual ven unidad en la diversidad. Para esas personas avanzadas, los adornos del cuerpo del Señor, Su nombre, Su fama, Sus formas, Sus atributos, y las armas que lleva en Su mano son manifestaciones de la fuerza de Su potencia. Esas personas espiritualmente elevadas entienden que el omnisciente Señor, que manifiesta diversas formas, está presente en todas partes. Que Él nos proteja siempre y en todo lugar de toda calamidad.
Significado: 

La persona elevada en el plano del conocimiento espiritual sabe que la Suprema Personalidad de Dios es lo único que existe. Esto se confirma también en la Bhagavad-gītā (9.4), donde el Señor Kṛṣṇa dice: mayā tatam idaṁ sarvam, indicando que todo lo que vemos es expansión de Su energía. Esto se confirma en el Viṣṇu Purāṇa (1.22.52):

ekadeśa-sthitasyāgner
jyotsnā vistāriṇī yathā
parasya brahmaṇaḥ śaktis
tathedam akhilaṁ jagat

Tal como un fuego está situado en un lugar determinado pero difunde su calor y su luz por todas partes, el omnipotente Señor, la Suprema Personalidad de Dios, aunque está situado en Su morada espiritual, Se expande por todas partes, en los mundos materiales y espirituales, mediante Sus diversas energías. Tanto la causa como el efecto son el Señor Supremo; por lo tanto, no hay diferencia entre la causa y el efecto. Por consiguiente, los adornos y las armas del Señor, como expansiones de Su energía espiritual, no son diferentes de Él. No hay diferencia entre el Señor y Sus energías, aunque se presenten en diversidad de formas. Esto se confirma también en el Padma Purāṇa:

nāma cintāmaṇiḥ kṛṣṇaś
caitanya-rasa-vigrahaḥ
pūrṇaḥ śuddho nitya-mukto
'bhinnatvān nāma-nāminoḥ

El santo nombre del Señor es por completo idéntico al Señor, y no sólo parcialmente. La palabra pūrṇa significa «completo». El Señor es omnipotente y omnisciente, y, del mismo modo, Su nombre, Su forma, Sus cualidades, Sus enseres y todas Sus pertenencias son completas, puras, eternas y están libres de contaminación material. La oración a los adornos y portadores del Señor no es falsa, pues están al mismo nivel que el Señor. El Señor es omnipresente; por lo tanto, existe en todo, y todo existe en Él. Así pues, el hecho de adorar las armas o los adornos del Señor tiene la misma potencia que la adoración del Señor. Los māyāvādīs se niegan a aceptar la forma del Señor, o dicen que Su forma es māyā, es decir, falsa; pero debemos comprender que esa proposición no es aceptable. La forma original del Señor y Su expansión impersonal son uno, pero el Señor mantiene Su forma, Sus cualidades y Su morada eternamente. Por eso esta oración dice: pātu sarvaiḥ svarūpair naḥ sadā sarvatra sarva-gaḥ: «Que el Señor, que es omnipresente en Sus diversas formas, nos proteja en todas partes». El Señor está presente en todas partes mediante Su nombre, Su forma, Sus cualidades, Sus atributos y los objetos relacionados con Él, y todos ellos comparten el poder de proteger a los devotos. Śrīla Madhvācārya lo explica con las siguientes palabras:

eka eva paro viṣṇur
bhūṣāheti dhvajeṣv ajaḥ
tat-tac-chakti-pradatvena
svayam eva vyavasthitaḥ
satyenānena māṁ devaḥ
pātu sarveśvaro hariḥ