SB 6.5.20

śāstrasya pitur ādeśaṁ
yo na veda nivartakam
kathaṁ tad-anurūpāya
guṇa-visrambhy upakramet
Palabra por palabra: 
śāstrasya — de las Escrituras; pituḥ — del padre; ādeśam — la instrucción; yaḥ — aquel que; na — no; veda — entiende; nivartakam — que ponen fin al modo de vida materialista; katham — cómo; tat-anurūpāya — seguir la instrucción de los śāstras; guṇa-visrambhī — una persona enredada en las tres modalidades de la naturaleza material; upakramet — puede ocupar en la generación de descendencia.
Traducción: 
[Nārada Muni había preguntado cómo es posible enfrentarse al propio padre, bajo la influencia de la ignorancia. Los Haryaśvas entendieron el significado de la pregunta:] Es necesario aceptar las instrucciones originales del śāstra. En la civilización védica, el cordón sagrado es signo del segundo nacimiento, que se produce gracias a las instrucciones de los śāstras recibidas de un maestro espiritual genuino. Por lo tanto, el śāstra, las Escrituras, son el verdadero padre. Todos los śāstras nos indican que debemos poner fin al modo de vida materialista. Aquel que no conoce el objetivo de los śāstras, que son las órdenes del padre, es ignorante. Las palabras de un padre material que se esfuerza por ocupar a su hijo en actividades materiales no son las verdaderas instrucciones del padre.
Significado: 

La Bhagavad-gītā (16.7) dice: pravṛttiṁ ca nivṛttiṁ ca janā na vidur āsurāḥ: Los demonios, que son inferiores a los seres humanos, pero sin llegar al nivel de los animales, no conocen el significado de pravṛtti y nivṛtti, es decir, de lo que debe hacerse y de lo que no debe hacerse. En el mundo material, todas las entidades vivientes tienen el deseo de enseñorearse de este mundo en la medida de lo posible. Eso recibe el nombre de pravṛtti-mārga. Sin embargo, todos los śāstras aconsejan la senda de nivṛtti-mārga, es decir, liberarse del modo de vida materialista. Ésto no lo encontramos sólo en los śāstras de la civilización védica, que es la más antigua del mundo, sino que es algo en lo que coinciden otros śāstras. En los budistas, por ejemplo, el Señor Buddha aconseja abandonar el modo de vida materialista para alcanzar el nirvāṇa, y en la Biblia, que también es śāstra, encontramos el mismo consejo: hay que poner fin a la vida materialista y regresar al Reino de Dios. En todos los śāstras que examinemos, y especialmente en los śāstras védicos, se da el mismo consejo: hay que abandonar la vida materialista y regresar a la vida espiritual original. También Śaṅkārācarya sostiene la misma conclusión: brahma satyaṁ jagan mithyā: El mundo material, la vida materialista, no es más que ilusión; por lo tanto, debemos poner fin a sus ilusorias actividades y elevarnos al nivel del Brahman.

La palabra śāstra se refiere a las Escrituras, y en particular a los libros védicos de conocimiento. En las Escrituras védicas se incluyen los cuatro Vedas - Sāma, Yajur, Ṛg y Atharva - y todos los demás libros cuyo conocimiento se deriva de ellos. La esencia de todo el conocimiento védico se expresa en la Bhagavad-gītā; por lo tanto, las enseñanzas de la Bhagavad-gītā deben recibir una consideración especial. En esa obra, la esencia de todos los śāstras, Kṛṣṇa aconseja personalmente que abandonemos todos los demás deberes y nos entreguemos a Él (sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja).

Es necesario recibir iniciación en los principios del śāstra. En el momento de la iniciación, nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa pide al estudiante que siga las conclusiones del śāstra, aceptando el consejo del orador supremo del śāstra, Kṛṣṇa, y olvidando los principios del modo de vida materialista. Por esa razón, los principios que recomendamos son los siguientes: abstenerse de la vida sexual ilícita, del consumo de sustancias embriagantes y excitantes, de los juegos de azar, y de comer carne. Estas cuatro restricciones permiten a la persona inteligente liberarse de la vida materialista e ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

Con respecto a las instrucciones de los padres, puede decirse que todas las entidades vivientes, sin descontar a las más insignificantes, como los gatos, los perros y las serpientes, han nacido de un padre y una madre. Por lo tanto, tener padres materiales no supone ningún privilegio. La entidad viviente recibe un padre y una madre en todas las formas de vida, nacimiento tras nacimiento. Sin embargo, en la sociedad humana, la persona que se contenta con sus padres materiales y con las instrucciones que éstos le dan, y no hace ningún progreso adicional aceptando un maestro espiritual y educándose en el estudio de los śāstras, permanece, sin lugar a dudas, en el plano de la oscuridad. Los padres materiales sólo son importantes si tienen interés en educar a su hijo para que se libere de las garras de la muerte. Como indica Ṛṣabhadeva en Sus enseñanzas (Bhāg. 5.5.18): pitā na sa syāj jananī na sā syāt/ na mocayed yaḥ samupeta-mṛtyum: Nadie debe esforzarse por ser padre o madre si no puede salvar a quienes dependan de él de la peligrosa amenaza de la muerte. Un padre que no sabe cómo salvar a su hijo, no vale de nada, pues esa clase de padres se pueden tener también en cualquier otra forma de vida, incluso entre los perros, los gatos, etc. Sólo unos padres que puedan elevar a su hijo al plano espiritual son padres genuinos. Por lo tanto, en el sistema védico se establece: janmanā jāyate śūdraḥ: Al nacer de nuestros padres materiales, nacemos śūdras. El propósito de la vida, sin embargo, es llegar a ser un brāhmaṇa, un hombre de primera clase.

El hombre que posee una inteligencia de primera categoría recibe el nombre de brāhmaṇa, porque conoce el Brahman Supremo, la Verdad Absoluta. Según las instrucciones de los Vedas: tad-vijñānārthaṁ sa gurum evābhigacchet: Para conocer esta ciencia, es necesario acudir a un guru genuino, un maestro espiritual que inicie al discípulo con el cordón sagrado, de manera que pueda comprender el conocimiento védico. Janmanā jāyate śuḍraḥ saṁskārād dhi bhaved dvijaḥ: El proceso mediante el cual se alcanza la posición de brāhmaṇa a través del esfuerzo de un maestro espiritual genuino se denomina saṁskāra. Tras la iniciación, el discípulo se ocupa en el estudio de los śāstras, que le enseñan la forma de liberarse de la vida materialista e ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

El movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa está enseñando este conocimiento superior que consiste en retirarse de la vida materialista para ir de regreso a Dios; por desgracia, muchos padres no están satisfechos con este movimiento. Además de esos padres, también hay muchos hombres de negocios a quienes no les gusta que enseñemos a nuestros alumnos a abandonar las drogas y el alcohol, la carne, la vida sexual ilícita y los juegos de azar. Si el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa se extiende, esos supuestos hombres de negocios tendrán que cerrar sus mataderos, destilerías y tabacaleras. Esa idea les inspira mucho temor. Sin embargo, no tenemos otra alternativa que enseñar a nuestros discípulos a liberarse de la vida materialista. Tenemos el deber de instruirles en principios contrarios a la vida material, para que se salven del ciclo de nacimientos y muertes.

Por esa razón, Nārada Muni aconsejó a los Haryaśvas, los hijos de Prajāpati Dakṣa, que, en lugar de engendrar descendientes, harían mejor en irse para alcanzar la perfección de la comprensión espiritual conforme a las instrucciones de los śāstras. La importancia de los śāstras se menciona en la Bhagavad-gītā (16.23):

yaḥ śāstra-vidhim utsṛjya
vartate kāma-kārataḥ
na sa siddhim avāpnoti
na sukhaṁ na parāṁ gatim

«Aquel que no respeta los mandamientos de los śāstras y actúa según sus caprichos y como le parece, nunca alcanza la perfección de la vida, y, mucho menos, la felicidad, y no va de regreso al hogar, al mundo espiritual».