SB 6.4.47

aham evāsam evāgre
nānyat kiñcāntaraṁ bahiḥ
saṁjñāna-mātram avyaktaṁ
prasuptam iva viśvataḥ
Palabra por palabra: 
aham — Yo, la Suprema Personalidad de Dios; eva — solamente; āsam — existía; eva — ciertamente; agre — al principio, antes de la creación; na — no; anyat — otro; kiñca — nada; antaram — aparte de Mí; bahiḥ — externo (puesto que la manifestación cósmica es externa al mundo espiritual, éste existía cuando aún no existía el mundo material); saṁjñāna-mātram — sólo la conciencia de las entidades vivientes; avyaktam — no manifestada; prasuptam — durmiente; iva — como; viśvataḥ — por todas partes.
Traducción: 
Antes de la creación de la manifestación cósmica, sólo existía Yo con Mis potencias espirituales específicas. La conciencia permanecía aún en estado no manifiesto, como la conciencia de un hombre durante el sueño.
Significado: 

La palabra aham denota una persona. Como se explica en los Vedas: nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām: El Señor es el eterno supremo entre innumerables eternos, y el ser vivo supremo entre innumerables seres vivos. El Señor es una persona que también posee aspectos impersonales. Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (1.2.11):

vadanti tat tattva-vidas
tattvaṁ yaj jñānam advayam
brahmeti paramātmeti
bhagavān iti śabdyate

«Los trascendentalistas eruditos que conocen la Verdad Absoluta llaman a esa sustancia no dual Brahman, Paramātmā o Bhagavān». Paramātmā y el Brahman impersonal sólo entraron en consideración después de la creación; antes, sólo existía la Suprema Personalidad de Dios. Como declara firmemente la Bhagavad-gītā (18.55), al Señor sólo se Le puede comprender mediante el bhakti-yoga. La causa original, la causa suprema de la creación, es la Suprema Personalidad de Dios, a quien sólo se puede comprender mediante el bhakti-yoga. Ni la investigación filosófica especulativa ni la meditación permiten llegar a comprenderle, pues la existencia de esos procesos es posterior a la creación material. Hasta cierto punto, los conceptos impersonal y localizado del Señor Supremo están contaminados por la materia. El verdadero proceso espiritual es, por lo tanto, el bhakti-yoga. Dice el Señor: bhaktyā mām abhijānāti: «Sólo mediante el servicio devocional se Me puede comprender». Como nos indica la palabra aham de este verso, el Señor, antes de la creación, existía en forma personal. Cuando Prajāpati Dakṣa Le vio en Su forma personal, hermosamente vestido y engalanado, tuvo una experiencia directa del significado de esa palabra, aham, a través del servicio devocional.

Toda persona es eterna. El Señor dice que Él existía en forma personal antes de la creación (agre), y que continuará siendo una persona después de la aniquilación; por lo tanto, Él es una persona eternamente. En relación con esto, Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura cita los siguientes versos del Śrīmad- Bhāgavatam (10.9.13-14):

na cāntar na bahir yasya
na pūrvaṁ nāpi cāparam
pūrvāparaṁ bahiś cāntar
jagato yo jagac ca yaḥ

taṁ matvātmajam avyaktaṁ
martya-liṅgam adhokṣajam
gopikolūkhale dāmnā
babandha prākṛtaṁ yathā

La Personalidad de Dios nació en Vṛndāvana como hijo de madre Yaśodā; ella ató al Señor con una cuerda del mismo modo que una madre corriente ata a un niño material. En realidad, en la forma de la Suprema Personalidad de Dios (sac- cid-ānanda-vigraha), la diferencia entre externo e interno no existe; sin embargo, cuando adviene en Su propia forma, los que son poco inteligentes Le consideran una persona corriente. Avajānanti māṁ mūḍhā mānuṣīṁ tanum āśritam: Él viene en Su propio cuerpo, que nunca cambia; pero los mūḍhas, los poco inteligentes, creen que se trata del Brahman impersonal, que ha asumido un cuerpo material para manifestarse en forma personal. Los seres vivos comunes reciben cuerpos materiales, pero ése no es el caso de la Suprema Personalidad de Dios. Como Él es la conciencia suprema, en este verso se afirma que samjñāna-mātram, la conciencia original, la conciencia de Kṛṣṇa, permanecía en estado no manifestado antes de la creación, aunque la conciencia de la Suprema Personalidad de Dios es el origen de todo. El Señor dice en la Bhagavad-gītā (2.12): «Nunca hubo un tiempo en que Yo no existiera, ni tú, ni ninguno de estos reyes; ni en el futuro ninguno de nosotros dejará de existir». Así, la persona del Señor es la Verdad Absoluta en el pasado, en el presente y en el futuro.

En relación con esto, Madhvācārya cita dos versos del Matsya Purāṇa:

nānā-varṇo haris tv eko
bahu-śīrṣa-bhujo rūpāt
āsīl laye tad-anyat tu
sūkṣma-rūpaṁ śriyaṁ vinā

asuptaḥ supta iva ca
mīlitākṣo 'bhavad dhariḥ
anyatrānādarād viṣṇau
śrīś ca līneva kathyate
sūkṣmatvena harau sthānāl
līnam anyad apīṣyate

Tras la aniquilación total, el Señor Supremo, como es sac-cid-ānanda-vigraha, permanece en Su forma original; pero como las demás entidades vivientes poseen cuerpos materiales, la materia se funde en la materia y la forma sutil del alma espiritual permanece dentro del cuerpo del Señor. El Señor no duerme, pero las entidades vivientes comunes permanecen dormidas hasta la siguiente creación. La persona poco inteligente piensa que la opulencia del Señor Supremo deja de existir tras la aniquilación, pero no es así. En el mundo espiritual, la opulencia de la Suprema Personalidad de Dios permanece tal y como es; sólo en el mundo material queda todo destruido. Brahma-līna, la fusión en el Brahman Supremo, no es la verdadera līna, o aniquilación, pues la forma sutil que permanece en la refulgencia del Brahman volverá al mundo material cuando se produzca una nueva creación material, y recibirá una nueva forma material. Esto se explica con las palabras bhūtvā bhūtvā pralīyate. Con la aniquilación del cuerpo material, el alma espiritual permanece en una forma sutil, que más tarde recibe otro cuerpo material. Esto es lo que ocurre con las almas condicionadas; sin embargo, la Suprema Personalidad de Dios permanece eternamente en Su conciencia y en Su cuerpo espiritual originales.