SB 6.1.6

adhuneha mahā-bhāga
yathaiva narakān naraḥ
nānogra-yātanān neyāt
tan me vyākhyātum arhasi
Palabra por palabra: 
adhunā — ahora mismo; iha — en el mundo material; mahā-bhāga — ¡oh, muy afortunado y opulento Śukadeva Gosvāmī!; yathā — de modo que; eva — en verdad; narakān — todas las condiciones infernales por las que tienen que pasar los impíos; naraḥ — seres humanos; nānā — diversidades de; ugra — terribles; yātanān — condiciones de sufrimiento; na īyāt — no tengan que pasar; tat — eso; me — a mí; vyākhyātum arhasi — por favor, explica.
Traducción: 
¡Oh, muy afortunado y opulento Śukadeva Gosvāmī!, ahora, por favor, dime qué pueden hacer los seres humanos para no tener que pasar por los terribles sufrimientos de los mundos infernales.
Significado: 

En el Capítulo Veintiséis del Quinto Canto, Śukadeva Gosvāmī explicó que las personas que cometen actividades pecaminosas se ven obligadas a sufrir en los planetas infernales. Como devoto que es, Mahārāja Parīkṣit pregunta ahora acerca del modo de evitar esa situación. El vaiṣṇava es para-duḥkha-duḥkhī; en otras palabras, a nivel personal no tiene problemas, pero se siente muy desdichado al ver a los demás en dificultades. Prahlāda Mahārāja dijo: «Mi Señor, yo, personalmente, no tengo problemas, pues he aprendido a glorificar Tus cualidades trascendentales y a entrar en el trance del éxtasis. Sin embargo, sí tengo un problema, ya que pienso en esos necios y sinvergüenzas absortos en la felicidad temporal, māyā-sukha, sin conocimiento del servicio devocional que se Te ofrece». Éste es el problema con que se enfrenta el vaiṣṇava. El vaiṣṇava se refugia plenamente en la Suprema Personalidad de Dios y, por lo tanto, está libre de problemas personales; pero su compasión por las caídas almas condicionadas le lleva a pensar constantemente en cómo salvarlas de la vida infernal en este cuerpo y en el siguiente. Por eso Parīkṣit Mahārāja estaba ansioso de que Śukadeva Gosvāmī le explicase la manera de evitar que la humanidad se deslice hacia el infierno. Śukadeva Gosvāmī le había explicado ya el modo en que las personas entran en la vida infernal, y, del mismo modo, también podía explicarle la manera de salvarse de esa condición. Los hombres inteligentes deben aprovechar estas instrucciones. Sin embargo, por desdicha, el mundo entero carece de conciencia de Kṛṣṇa, y la gente sufre de la más densa de las ignorancias, sin ni siquiera creer en la existencia de otra vida después de ésta. Es muy difícil convencerles de que hay una próxima vida, pues, en su afán de obtener disfrute material, se han vuelto prácticamente locos. No obstante, nuestro deber, el deber de todo hombre cuerdo, es salvarles. Mahārāja Parīkṣit es la representación del hombre que puede salvarles.