SB 5.9.6

evaṁ sva-tanuja ātmany anurāgāveśita-cittaḥ śaucādhyayana-vrata-niyama-gurv-anala-śuśrūṣaṇādy-aupakurvāṇaka-karmāṇy anabhiyuktāny api samanuśiṣṭena bhāvyam ity asad-āgrahaḥ putram anuśāsya svayaṁ tāvad anadhigata-manorathaḥ kālenāpramattena svayaṁ gṛha eva pramatta upasaṁhṛtaḥ.
Palabra por palabra: 
evam — así; sva — propio; tanu-je — en su hijo, Jaḍa Bharata; ātmani — a quien consideraba su propio ser; anurāga-āveśita-cittaḥ — el brāhmaṇa que estaba absorto en el amor por su hijo; śauca — limpieza; adhyayana — estudio de las Escrituras védicas; vrata — aceptar todos los votos; niyama — principios regulativos; guru — del maestro espiritual; anala — del fuego; śuśrūṣaṇa-ādi — el servicio, etc; aupakurvāṇaka — del brahmacarya-āśrama; karmāṇi — todas las actividades; anabhiyuktāni api — aunque a su hijo no le gustaban; samanuśiṣṭena — instruido en la totalidad; bhāvyam — debería ser; iti — así; asat-āgrahaḥ — con inadecuada obstinación; putram — a su hijo; anuśāsya — instruir; svayam — él mismo; tāvat — de ese modo; anadhigata-manorathaḥ — sin haber cumplido sus deseos; kālena — por la influencia del tiempo; apramattena — que no olvida; svayam — él mismo; gṛhe — a su hogar; eva — ciertamente; pramattaḥ — con un apego irracional; upasaṁhṛtaḥ — murió.
Traducción: 
El brāhmaṇa estaba muy apegado a su hijo, Jaḍa Bharata, y le consideraba su propia vida. Pensó que sería bueno educarle debidamente, y, absorto en su infructuoso esfuerzo, trataba de enseñarle las reglas y regulaciones de brahmacarya, que incluyen el cumplimiento de los votos védicos, la limpieza, el estudio de los Vedas, los métodos regulativos, el servicio al maestro espiritual, y el sistema para ofrecer sacrificios de fuego. Aunque puso todo su empeño en educar a su hijo en esos principios, todos sus esfuerzos fracasaron. En su corazón abrigaba la esperanza de hacer de su hijo un gran erudito, pero, a pesar de todos sus intentos, no tuvo éxito. Como todo el mundo, aquel brāhmaṇa estaba apegado a su hogar y había olvidado que algún día iba a morir. La muerte, sin embargo, no olvida, y a su debido tiempo apareció ante él y se lo llevó.
Significado: 

Aquellos que están demasiado apegados a la vida familiar olvidan que en un futuro la muerte vendrá a buscarles, y viven apegados, incapaces de cumplir con su deber de seres humanos. En la vida humana tenemos el deber de resolver todos los problemas de la vida, pero, en lugar de ello, la gente permanece apegada a sus deberes y asuntos familiares. Pero, aunque ellos se olviden de la muerte, la muerte no se olvida de ellos. Del modo más inesperado, les hará salir de la apacible vida familiar. Nosotros podemos olvidar que tenemos que morir, pero la muerte no olvida. La muerte siempre llega en su justo momento. El padre de Jaḍa Bharata quería enseñar a su hijo el proceso de brahmacarya, pero no lo logró, ya que su hijo se negaba a someterse al proceso védico de avance. La única preocupación de Jaḍa Bharata era regresar al hogar, de vuelta a Dios, mediante la práctica del servicio devocional de śravaṇaṁ kīrtanaṁ viṣṇoḥ. Nunca prestó atención a las instrucciones védicas de su padre. La persona que centra todo su interés en el servicio del Señor, no tiene necesidad de seguir los principios regulativos que se exponen en los Vedas. Por supuesto, para el hombre común esos principios védicos son indispensables. Nadie puede apartarse de ellos. Pero cuando se ha logrado la perfección del servicio devocional, seguir esos principios védicos ya no es muy importante. El Señor Kṛṣṇa aconsejó a Arjuna que ascendiese hasta el plano de nistraiguṇya, la posición trascendental que está por encima de los principios védicos.

traiguṇya-viṣayā vedā
nistraiguṇyo bhavārjuna
nirdvandvo nitya-sattva-stho
niryoga-kṣema ātmavān

«Los Vedas tratan principalmente el tema de las tres modalidades de la naturaleza material. ¡Oh, Arjuna!, debes trascender esas tres modalidades. Libérate de todas las dualidades y de las ansias de ganancia y seguridad, y establécete en el Ser» (Bg. 2.45).