SB 5.3.9

tad yathā bāliśānāṁ svayam ātmanaḥ śreyaḥ param aviduṣāṁ parama-
parama-puruṣa prakarṣa-karuṇayā sva-mahimānaṁ cāpavargākhyam
upakalpayiṣyan svayaṁ nāpacita evetaravad ihopalakṣitaḥ.
Palabra por palabra: 
tat — eso; yathā — como; bāliśānām — de los necios; svayam — por Ti mismo; ātmanaḥ — propio; śreyaḥ — bienestar; param — final; aviduṣām — de personas que no conocen; parama-parama-puruṣa — ¡oh, Señor de señores!; prakarṣa-karuṇayā — con abundante misericordia sin causa; sva-mahimānam — Tu gloria personal; ca — y; apavarga-ākhyam — denominada apavarga (liberación); upakalpayiṣyan — deseando dar; svayam — personalmente; na apacitaḥ — no debidamente adorado; eva — aunque; itara-vat — como una persona corriente; iha — aquí; upalakṣitaḥ — (Tú estás) en persona y visto (por nosotros).
Traducción: 
¡Oh, Señor de señores!, con respecto a la puesta en práctica del proceso de liberación - dharma, artha, kāma y mokṣa - , somos unos perfectos ignorantes, pues en realidad no conocemos el objetivo de la vida. Tú has aparecido personalmente ante nosotros como una persona que solicita adoración, pero en realidad si estás aquí es tan sólo para que podamos verte. Por Tu gran misericordia sin causa, has venido para ayudarnos a lograr nuestro objetivo, nuestro verdadero interés, y para darnos el beneficio de Tu gloria personal, que recibe el nombre de apavarga, liberación. Has venido, a pesar de que nosotros, por ignorancia, no Te hemos adorado debidamente.
Significado: 

El Señor Viṣṇu en persona había aparecido en el recinto de sacrificios, pero eso no significa que tuviese interés alguno en Su propio beneficio personal. La presencia del arcā-vigraha, la Deidad que está en el templo, tiene también ese mismo objetivo. Por Su misericordia sin causa, la Suprema Personalidad de Dios Se presenta personalmente ante nosotros para que podamos verle. Como no tenemos visión trascendental, no podemos ver la forma espiritual, sac-cid-ānanda-vigraha, del Señor; entonces, el Señor, por Su misericordia sin causa, viene en una forma que nosotros podamos ver. Nosotros sólo podemos ver cosas materiales como la piedra y la madera; por esa razón, Él acepta una forma de piedra o de madera, y de ese modo acepta nuestro servicio en el templo. Así se manifiesta la misericordia sin causa del Señor. Él no tiene ningún interés en todo ello, pero, a fin de recibir nuestro servicio amoroso, consiente en actuar del modo en que lo hace. En realidad, no podemos ofrecer los artículos adecuados para adorar al Señor, pues somos unos perfectos ignorantes. Si el Señor apareció en el recinto del sacrificio de Mahārāja Nābhi, se debió tan sólo a Su misericordia sin causa.