SB 5.18.29

hiraṇmaye 'pi bhagavān nivasati kūrma-tanuṁ bibhrāṇas tasya tat priyatamāṁ tanum aryamā saha varṣa-puruṣaiḥ pitṛ-gaṇādhipatir upadhāvati mantram imaṁ cānujapati.
Palabra por palabra: 
hiraṇmaye — en Hiraṇmaya-varṣa; api — en verdad; bhagavān — la Suprema Personalidad de Dios; nivasati — reside; kūrma-tanum — el cuerpo de una tortuga; bibhrāṇaḥ — manifestando; tasya — de la Suprema Personalidad de Dios; tat — ese; priya-tamām — sumamente querido; tanum — cuerpo; aryamā — Aryamā, el principal habitante de Hiraṇmaya-varṣa; saha — con; varṣa-puruṣaiḥ — los habitantes de esa región; pitṛ-gaṇa-adhipatiḥ — que es el príncipe de los pitās; upadhāvati — adora mediante el servicio devocional; mantram — himno; imam — este; ca — también; anujapati — canta.
Traducción: 
Śukadeva Gosvāmī continuó: En Hiraṇmaya-varṣa, el Señor Supremo, Viṣṇu, vive en la forma de una tortuga [kūrma-śarīra]. Esa forma sumamente querida y hermosa recibe allí, mediante el servicio devocional, la adoración constante de los habitantes de Hiraṇmaya-varṣa encabezados por Aryamā. Todos ellos cantan los siguientes himnos.
Significado: 

La palabra priyatama (la más querida) es muy significativa en este verso. Cada devoto considera más querida una determinada forma del Señor. Hay personas que, debido a una mentalidad atea, piensan que las encarnaciones del Señor con forma de tortuga, jabalí o pez no son demasiado hermosas. No saben que el Señor, en cualquiera de Sus formas, es siempre la Suprema Personalidad de Dios, pleno de opulencias. Una de esas opulencias del Señor es la belleza infinita; por lo tanto, todas las encarnaciones del Señor son muy hermosas, y los devotos saben apreciar esa hermosura. Los no devotos, sin embargo, piensan que las encarnaciones del Señor Kṛṣṇa son criaturas materiales corrientes, de modo que hacen diferencias entre las que consideran hermosas y las que no se lo parecen. Cuando un determinado devoto adora una determinada forma del Señor, es porque le gusta ver esa forma del Señor. Como se afirma en la Brahma-saṁhitā (5.33): advaitam acyutam anādim ananta-rūpam ādyam purāṇa-puruṣaṁ nava-yauvanaṁ ca. La muy hermosa forma del Señor siempre es joven. Los sirvientes sinceros de una determinada forma del Señor siempre La consideran muy hermosa, y de ese modo se ocupan constantemente en Su servicio.