SB 5.14

En este capítulo se da el significado directo de la alegoría del bosque de la existencia material. A veces los mercaderes van al bosque a recoger artículos valiosos para venderlos en la ciudad y sacar beneficios; sin embargo, los senderos del bosque están plagados de peligros. Cuando el alma pura desea abandonar el servicio del Señor para disfrutar del mundo material, Kṛṣṇa no tiene inconveniente en darle una oportunidad de entrar en este mundo. Como se afirma en el Prema-vivarta: kṛṣṇa-bahirmukha hañā bhoga vāñchā kare. Ésa es la razón de que el alma espiritual pura caiga al mundo material. Bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material, la entidad viviente realiza actividades que la llevan a distintas posiciones en distintas especies. Unas veces es un semidiós en los planetas celestiales, y otras es una criatura de lo más insignificante en los sistemas planetarios inferiores. A este respecto, Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura dice: nānā yoni sadā phire: La entidad viviente pasa por diversas especies. Kardarya bhakṣaṇa kare: Se ve obligada a comer y a disfrutar de cosas abominables. Tāra janma adhaḥ-pāte yāya: De ese modo, toda su vida es un fracaso. Sin la protección de un vaiṣṇava pleno de misericordia, el alma condicionada no puede liberarse de las garras de māyā. Como se explica en la Bhagavad-gītā (manaḥ ṣaṣṭhānīndriyāṇi prakṛti-sthāni karṣati), la entidad viviente comienza su vida material con la mente y los cinco sentidos de adquisición de conocimiento, y con ellos lucha por la existencia en el mundo material. A esos sentidos se les compara a los bandidos y ladrones del bosque. Privan al hombre de conocimiento y le hacen caer en las redes de la nesciencia. Así pues, los sentidos son como bandidos y ladrones que despojan a la entidad viviente de conocimiento espiritual. Además de esto, en la familia, la esposa y los hijos son como las alimañas del bosque, que se alimentan de carne humana. La entidad viviente se deja atacar por zorras y chacales (la esposa y los hijos); de ese modo se termina su verdadera vida, la vida espiritual. En el bosque de la vida material, todos son envidiosos como mosquitos; las ratas y los ratones siempre están dando molestias. Todo el que vive en el mundo material tiene que pasar por muchas situaciones difíciles, rodeado de gente envidiosa y animales molestos. El resultado es que en el mundo material la entidad viviente siempre tiene que sufrir los robos y mordeduras de muchas otras entidades vivientes. Aun así, y a pesar de esas perturbaciones, no desea abandonar la vida familiar, y continúa con sus actividades fruitivas, en un intento de labrarse un futuro feliz. De ese modo, se va enredando cada vez más y más en los resultados del karma, y se ve obligada a cometer actos impíos. El Sol es testigo de sus actividades diurnas; la Luna es su testigo nocturno; y los semidioses también contemplan sus actividades; el alma condicionada, sin embargo, cree que nadie es testigo de sus intentos de complacer los sentidos. A veces, cuando le descubren, renuncia a todo durante algún tiempo, pero, debido a su gran apego por el cuerpo, abandona la vida de renuncia antes de poder alcanzar la perfección.

En el mundo material hay mucha gente envidiosa. En él hay gobiernos que recaudan impuestos, y a quienes se compara a búhos, y hay grillos invisibles que producen sonidos insoportables. Ciertamente, el alma condicionada se ve muy hostigada por los agentes de la naturaleza material; pero debido a las compañías indeseables, pierde la inteligencia. Cuando trata de aliviarse de los sufrimientos de la existencia material, cae víctima de falsos yogīs, sādhus y encarnaciones, que pueden mostrar algo de magia, pero que no entienden el servicio devocional. A veces, el alma condicionada se queda sin dinero, y debido a ello se desahoga maltratando a su familia. En el mundo material no hay el menor rastro de la verdadera felicidad, por la cual suspira vida tras vida el alma condicionada. Los funcionarios del gobierno son como rākṣasas carnívoros; para sufragar los gastos del gobierno, imponen fuertes impuestos, los cuales causan al alma condicionada, que tanto tiene que trabajar, una profunda desesperanza.

La senda de las actividades fruitivas conduce a montañas escabrosas; a veces, el alma condicionada quiere atravesarlas, pero nunca lo consigue; debido a ello, cada vez está más afligida y desanimada. Cuando tiene dificultades económicas y materiales, se muestra iracundo e injusto con su familia. El condicionamiento material da lugar a cuatro necesidades de primer orden; una de ellas es el sueño, que se compara con una serpiente pitón. Cuando duerme, el alma condicionada olvida por completo su verdadera existencia, y no siente los problemas de la vida material. A veces está necesitada de dinero y se dedica al robo y al fraude, aunque puede que, mientras tanto, tenga mucha relación con devotos, aparentando buscar el avance espiritual. El único deber del alma condicionada es liberarse de las garras de māyā, pero, sin una guía adecuada, se enreda cada vez más en los asuntos materiales. El mundo material no es más que una gran fuente de dificultades; en él sólo hay inconvenientes, que se presentan en forma de felicidad, aflicción, apego, enemistad y envidia. En esencia, es un mundo compuesto de sufrimientos y miserias. Cuando una persona pierde la inteligencia debido al apego por la esposa y la vida sexual, su conciencia se contamina completamente. Entonces solamente piensa en estar en compañía de mujeres. El factor tiempo, que es como una serpiente, se lleva la vida de todos, desde el Señor Brahmā hasta la insignificante hormiga. A veces, el alma condicionada trata de salvarse del tiempo, que fluye inexorable, y para ello se refugia en un farsante que se hace pasar por su salvador. Por desdicha, ese farsante ni siquiera puede salvarse a sí mismo. ¿Qué protección podrá brindar a otros? Esos falsos salvadores no se preocupan del conocimiento genuino que transmiten los brāhmaṇas cualificados y las fuentes védicas. Su única ocupación consiste en entregarse a la vida sexual y aconsejar la libertad sexual incluso a las viudas. Por lo tanto, son como monos del bosque. Ésta es la explicación que Śrīla Śukadeva Gosvāmī dio a Mahārāja Parīkṣit acerca del bosque del mundo material y su difícil sendero.

SB 5.14.1 Respondiendo a la pregunta del rey Parīkṣit acerca del significado directo de la alegoría del bosque del mundo material, Śukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los miembros de la comunidad mercantil [vaṇik] siempre están buscando la forma de ganar dinero. A veces van al bosque y adquieren productos de bajo coste, como leña y tierra, por ejemplo, para venderlos después en la ciudad a buen precio. De manera similar, la codiciosa alma condicionada entra en el mundo material en busca de alguna ganancia material. Poco a poco se va internando en lo más denso del bosque, sin realmente saber cómo salir de él. Una vez dentro del mundo material, el alma pura queda condicionada por la atmósfera material, que es una creación de la energía externa bajo el control del Señor Viṣṇu. Es así como la entidad viviente queda bajo el control de la energía externa, daivī māyā. Lleva una vida independiente y permanece confundida en el bosque, sin poder relacionarse con los devotos que están siempre ocupados en el servicio del Señor. Ya inmersa en el concepto corporal, va recibiendo distintos tipos de cuerpos, uno tras otro, bajo la influencia de la energía externa e impulsada por las modalidades de la naturaleza material [sattva-guṇa, rajo-guṇa y tamo-guṇa]. De ese modo, el alma condicionada va unas veces a los planetas celestiales, otras a los terrenales, y otras a los planetas y especies inferiores. Así sufre continuamente debido a distintos tipos de cuerpos. A veces, esos sufrimientos y dolores vienen mezclados. A veces son muy intensos, y otras veces no. Esos condicionamientos corporales se deben a la especulación mental del alma condicionada. La mente y los cinco sentidos que emplea para adquirir conocimiento son la causa de sus diversos cuerpos y condicionamientos. Valiéndose de los sentidos, y bajo el control de la energía externa, māyā, la entidad viviente sufre las miserables condiciones de la existencia material. En realidad está buscando liberarse, y aunque a veces tras muchas dificultades, logra algún alivio, generalmente acaba frustrándose. Inmerso en esa lucha por la existencia, no puede obtener el refugio de los devotos puros, que son como abejorros ocupados en servicio amoroso a los pies de loto del Señor Viṣṇu.
SB 5.14.2 En el bosque de la existencia material, los sentidos fuera de control son como bandidos. El alma condicionada puede ganar algún dinero para avanzar en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, pero por desgracia los sentidos fuera de control se lo arrebatan para emplearlo en su propia complacencia. Los sentidos son como bandidos, porque nos hacen gastar innecesariamente el dinero en ver, oler, saborear, tocar, escuchar, desear y querer. De ese modo, el alma condicionada se ve obligada a complacerlos y gasta todo su dinero. En realidad, ese dinero estaba destinado a la puesta en práctica de principios religiosos, pero los sentidos, que son como bandidos, se lo arrebatan.
SB 5.14.3 Mi querido rey, en el mundo material a los miembros de la familia se les dan los nombres de esposa e hijos, pero en realidad se comportan como tigres y chacales. El pastor hace todo lo posible por proteger sus ovejas, pero los tigres y raposos se las arrebatan por la fuerza. De la misma manera, el avaro procura tener su dinero bien guardado, pero sus familiares se lo quitan por la fuerza, a pesar de su estricta vigilancia.
SB 5.14.4 El labrador ara todos los años su campo de trigo, arrancando de raíz todas las malas hierbas. Sin embargo, las semillas quedan en la tierra, y como no han sido completamente quemadas, vuelven a brotar con las plantas sembradas en el campo. A pesar de que se ha labrado a fondo, las malas hierbas vuelven a nacer y a cubrir el terreno. De manera similar, el gṛhastha-āśrama [la vida familiar], es un campo de actividades fruitivas. A menos que se queme por completo el deseo de disfrutar de la vida familiar, volverá a brotar una y otra vez. Un recipiente que ha contenido alcanfor, conservará su aroma aunque el alcanfor ya no esté en él. Mientras no se destruyan las semillas del deseo, las actividades fruitivas no se destruirán.
SB 5.14.5 A veces el alma condicionada, apegada a la riqueza y las posesiones materiales de la vida familiar, se ve perturbada por tábanos y mosquitos; otras veces son las langostas, las aves de presa y las ratas quienes le molestan. Aun así, sigue adelante en su vagar por el sendero de la existencia material. Debido a la ignorancia, a veces está llena de deseos de disfrute y se ocupa en actividades fruitivas. Como tiene la mente absorta en esas actividades, contempla el mundo material como algo permanente, aunque es temporal como un espejismo, como un castillo en el aire.
SB 5.14.6 A veces, en ese castillo en el aire [gandharva-pura], el alma condicionada bebe, come y goza de relaciones sexuales. Está muy apegada, y persigue los objetos de los sentidos tal como el ciervo persigue un espejismo en el desierto.
SB 5.14.7 A veces la entidad viviente desea el excremento amarillo al que llaman oro y corre en su busca. Ese oro es la fuente de la opulencia material y de la envidia; quien lo posee tiene acceso a la vida sexual ilícita, a los juegos de azar y al consumo de carne y de toda clase de sustancias embriagantes. Su color atrae las mentes de quienes están dominados por la modalidad de la pasión, que corren tras él como el hombre que pasa frío en el bosque y corre hacia la fosforescencia de una ciénaga pensando que es fuego.
SB 5.14.8 A veces el alma condicionada está absorta en buscar un lugar o apartamento en el que establecer su residencia, y en lograr un abastecimiento de agua y una fuente de riqueza para mantener el cuerpo. Absorta en la satisfacción de infinidad de necesidades, se olvida de todo lo demás y corre incesantemente por el bosque de la existencia material.
SB 5.14.9 A veces, como si le cegase el polvo de un torbellino, el alma condicionada contempla la belleza del sexo opuesto, que recibe el nombre de pramadā. Así confundido, acaba entre los brazos de una mujer, y sus sentidos se ven entonces dominados por la fuerza de la pasión. Casi cegado por los deseos lujuriosos, desobedece las reglas y regulaciones que rigen la vida sexual. No sabe que hay muchos semidioses presenciando su desobediencia, y disfruta de la vida sexual en la oscuridad de la noche, sin ver el castigo que el futuro le depara.
SB 5.14.10 El alma condicionada a veces se da cuenta de la inutilidad del disfrute de los sentidos en el mundo material, y a veces considera que ese disfrute material está lleno de miserias. Sin embargo, debido a su fuerte concepto corporal, pierde la memoria y corre una y otra vez en busca del disfrute material, como un animal que persigue un espejismo en el desierto.
SB 5.14.11 A veces el alma condicionada se siente muy afligida por las críticas de sus enemigos y de los sirvientes del gobierno, que le censuran tanto directa como indirectamente con duras palabras. Entonces su corazón y sus oídos se entristecen mucho. Esas críticas pueden compararse a los sonidos de los búhos y los grillos.
SB 5.14.12 Debido a las actividades piadosas de sus vidas anteriores, el alma condicionada obtiene en ésta un cierto bienestar material; sin embargo, cuando ese bienestar acaba, se refugia en la riqueza y las posesiones, que no pueden ayudarle ni en esta vida ni en la siguiente. Debido a ello, se relaciona con los muertos vivientes que poseen esas riquezas, a quienes se compara a árboles impuros, enredaderas y pozos envenenados.
SB 5.14.13 A veces, para aliviar sus sufrimientos en el bosque del mundo material, el alma condicionada recibe las bendiciones baratas de personas ateas. En su compañía, pierde toda su inteligencia. Es como si se lanzara a un río que trae poca agua; lo único que consigue es romperse la cabeza. Y como, además, no puede aliviarse del calor que le agobia, sufre por partida doble. La desorientada alma condicionada acude también a falsos sādhus y svāmīs que predican en contra de los principios de los Vedas. No recibe ningún beneficio de ellos, ni en el presente ni en el futuro.
SB 5.14.14 En el mundo material, el alma condicionada, cuando no puede procurarse su propio sustento a pesar de explotar a otros, trata de explotar a su propio padre o a su hijo, robándoles sus posesiones, por insignificantes que sean. Si no puede obtener nada de su padre, de su hijo ni de sus demás familiares, está dispuesto a causarles toda clase de dificultades.
SB 5.14.15 En este mundo, la vida familiar es exactamente como un incendio abrasador en el bosque. En ella no hay el menor rastro de felicidad, y poco a poco el enredo en la infelicidad se va haciendo cada vez mayor. En la vida de casado no hay nada que favorezca la felicidad eterna. El alma condicionada, implicada en la vida hogareña, arde en el fuego de la lamentación. A veces reniega de sí misma por ser tan desdichada, y a veces declara que sufre por no haber realizado actividades piadosas en su vida anterior.
SB 5.14.16 Los funcionarios del gobierno son como los demonios rākṣasas [antropófagos]. A veces esos funcionarios se vuelven contra el alma condicionada y le quitan todas las riquezas que había ahorrado. Al verse privada de los ahorros de toda su vida, el alma condicionada pierde todo entusiasmo. En verdad, es como si perdiera la vida.
SB 5.14.17 A veces, el alma condicionada imagina que su padre o abuelo han vuelto a este mundo en la persona de un hijo o de un nieto. De ese modo siente la felicidad que a veces se siente en sueños; el alma condicionada a veces se complace con esas invenciones mentales.
SB 5.14.18 En la vida familiar se prescribe la celebración de muchos yajñas y actividades fruitivas, en especial el vivāha-yajña [la ceremonia de matrimonio de los hijos] y la ceremonia del cordón sagrado. Ésos son los deberes del gṛhastha; son muy complicados y difíciles de poner en práctica. Se los compara a una gran montaña que tiene que atravesar la persona apegada a las actividades materiales. Quien decide atravesar ese sendero de ceremonias rituales siente dolores que son como los pinchazos de las espinas y de los guijarros que tiene que soportar el que trata de subir una montaña. De ese modo, el sufrimiento del alma condicionada no tiene límite.
SB 5.14.19 A veces, debido a que el cuerpo siente hambre y sed, el alma condicionada se perturba tanto que pierde la paciencia y se enfurece con sus queridos hijos y esposa. Así, mostrándose cruel con ellos, sufre lo indecible.
SB 5.14.20 Śukadeva Gosvāmī continuó hablando a Mahārāja Parīkṣit: Mi querido rey, el sueño es como una serpiente pitón que devora a los que vagan por el bosque de la vida material. Bajo los efectos de su picadura, permanecen siempre en la oscuridad de la ignorancia. Son como cadáveres arrojados en un bosque lejano. En esa situación, las almas condicionadas no pueden comprender lo que está sucediendo en la vida.
SB 5.14.21 En el bosque del mundo material, el alma condicionada a veces sufre la picadura de enemigos envidiosos, que se comparan a serpientes y otras criaturas. Sus enemigos le tienden trampas que le hacen caer de su posición de prestigio. Llena de ansiedad, el alma condicionada ni siquiera puede dormir en paz. De esta forma, su desdicha es cada día mayor; poco a poco pierde la inteligencia y la conciencia. En ese estado, es como un ciego que ha caído en un tenebroso pozo de ignorancia, del que no podrá salir prácticamente nunca.
SB 5.14.22 El alma condicionada a veces se siente atraída por la insignificante felicidad que se obtiene con la complacencia de los sentidos. Entonces tiene relaciones sexuales ilícitas, o roba las propiedades ajenas, arriesgándose a que el gobierno le detenga o a que el esposo o protector de la mujer le castiguen. Así, por un poco de satisfacción material, cae en una condición infernal y es encarcelado por violación, rapto, robo, etc.
SB 5.14.23 Por consiguiente, los eruditos y sabios trascendentalistas condenan el sendero materialista de actividades fruitivas, pues es la causa original y el campo de cultivo de las miserias materiales, tanto de esta vida como de la siguiente.
SB 5.14.24 Llevada por la codicia, el alma condicionada roba o estafa a otra persona; por alguna razón consigue librarse del castigo y conservar el dinero en su poder. Entonces otro hombre, llamado Devadatta, le engaña a él y le roba el dinero, hasta que un tercero, llamado Viṣṇumitra, se lo roba a Devadatta para apropiárselo él. En todo caso, el dinero no se queda con ninguno de ellos. Va de mano en mano. En última instancia, nadie puede disfrutar de él, y sigue siendo propiedad de la Suprema Personalidad de Dios.
SB 5.14.25 Incapaz de protegerse de las tres miserias de la existencia material, el alma condicionada se entristece mucho y lleva una vida de lamentación. Esas tres miserias son las calamidades que la mente experimenta ante los sufrimientos que vienen de los semidioses [como el viento helado y el calor abrasador], de otras entidades vivientes, y de nuestra propia mente y cuerpo.
SB 5.14.26 En cuanto a las transacciones monetarias, nadie admite el menor engaño; dos personas pueden enemistarse por una pequeña moneda sin valor.
SB 5.14.27 En la vida materialista hay muchas dificultades, y todas ellas son insuperables. Además de las que acabo de mencionarte, hay dificultades que vienen de lo que se llama felicidad, aflicción, apego, odio, miedo, prestigio falso, ilusión, locura, lamentación, confusión, codicia, envidia, enemistad, insulto, hambre, sed, tribulación, enfermedad, nacimiento, vejez y muerte. Todas ellas se combinan y, de este modo, el alma condicionada materialista sufre constantemente.
SB 5.14.28 A veces el alma condicionada se siente atraída por la personificación de la ilusión (su esposa o amiga), y siente grandes deseos de estar entre los brazos de una mujer. Así pierde la inteligencia y el conocimiento acerca del objetivo de la vida. Deja de esforzarse por el cultivo espiritual y, apegado en exceso a su esposa o amiga, trata de conseguirle un hermoso apartamento. Refugiándose en ese hogar, se llena de nuevo de ocupaciones y queda cautivado por las palabras, miradas y actividades de su esposa e hijos. De ese modo pierde su conciencia de Kṛṣṇa y se arroja a las profundas tinieblas de la existencia material.
SB 5.14.29 El arma personal del Señor Kṛṣṇa, el disco, recibe el nombre de hari-cakra, el disco de Hari. Ese cakra es la rueda del tiempo. Se expande desde el comienzo de los átomos hasta el momento de la muerte de Brahmā, y controla todas las actividades. Con su constante girar, consume la vida de las entidades vivientes, desde el Señor Brahmā hasta la insignificante brizna de hierba. De ese modo pasamos por la infancia, la niñez, la juventud y la madurez, y nos dirigimos también hacia el final de la vida. Esa rueda del tiempo es imposible de detener. Siendo el arma personal de la Suprema Personalidad de Dios, es muy intransigente. A veces el alma condicionada teme la proximidad de la muerte y desea adorar a alguien que pueda salvarla de ese peligro que la amenaza. Pero ni siquiera entonces tiene en cuenta a la Suprema Personalidad de Dios, cuya arma es el incansable factor tiempo. En lugar de ello, se refugia en un dios hecho por el hombre y de quien se habla en escrituras desautorizadas. Esos dioses son como águilas, buitres, garzas y cuervos. Las Escrituras védicas no los mencionan. La inminente muerte es como el ataque de un león, y ni los buitres, ni las águilas, ni los cuervos ni las garzas pueden salvarnos de ese ataque. Quien se refugia en dioses desautorizados, hechos por los hombres, no puede salvarse de las garras de la muerte.
SB 5.14.30 Los falsos svāmīs, yogīs y encarnaciones que no creen en la Suprema Personalidad de Dios reciben el nombre de pāṣaṇḍīs. Ellos mismos han caído muy bajo y viven en el engaño, pues no conocen la verdadera senda del avance espiritual, y, a su vez, todo el que acude a ellos es engañado también. A veces, después de haber caído en sus redes, una persona se refugia en los verdaderos seguidores de los principios védicos [los brāhmaṇas y devotos conscientes de Kṛṣṇa], que enseñan a todos la manera de adorar a la Suprema Personalidad de Dios conforme a los rituales védicos. Sin embargo, incapaces de seguir esos principios, esos sinvergüenzas vuelven a caer y se refugian entre śūdras que son muy expertos en disponer las cosas para facilitar la vida sexual. Algunos animales, como los monos, tienen una vida sexual muy activa; de esas personas que se entusiasman con la vida sexual puede decirse que son descendientes de los monos.
SB 5.14.31 De ese modo, los descendientes de los monos se mezclan entre sí; generalmente se les conoce con el nombre de śūdras. Viven y actúan libremente, sin ningún complejo y sin conocer el objetivo de la vida. Viven cautivados por los rostros de los demás, pues con tan sólo verlos recuerdan el placer de los sentidos. Están siempre ocupados en actividades materiales, que reciben el nombre de grāmya- karma, y trabajan arduamente en busca de beneficios materiales. De ese modo se olvidan por completo de que un día sus breves vidas llegarán a su fin y se degradarán en el ciclo evolutivo.
SB 5.14.32 Tal como un mono salta de rama en rama, el alma condicionada salta de un cuerpo a otro. Al igual que el mono, que acaba cayendo en manos del cazador y no puede liberarse de su jaula, el alma condicionada, cautivada por el momentáneo placer sexual, se apega a diversos tipos de cuerpos y queda enjaulada en la vida familiar, que le envuelve en un festival de placeres sexuales momentáneos. De ese modo, es completamente incapaz de liberarse de las garras de la materia.
SB 5.14.33 Cuando el alma condicionada olvida su relación con la Suprema Personalidad de Dios y deja de preocuparse del cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, se ocupa únicamente en distintos tipos de actividades pecaminosas y malvadas en el mundo material. Entonces queda expuesta a las tres miserias, y, por temor al elefante de la muerte, cae en las tinieblas de una caverna de la montaña.
SB 5.14.34 El alma condicionada tiene que padecer muchas condiciones miserables en su cuerpo, como verse afectada por fríos intensos, o fuertes vientos. Sufre también debido a las actividades de otros seres vivos y debido a las perturbaciones naturales. Cuando no puede hacerles frente y tiene que permanecer en condiciones miserables, de modo natural se entristece mucho, ya que desea disfrutar de placeres materiales.
SB 5.14.35 A veces, las almas condicionadas sostienen relaciones comerciales, pero con el tiempo, debido al engaño, surge la enemistad. Por un mínimo beneficio, las almas condicionadas dejan de ser amigas y se enemistan.
SB 5.14.36 A veces, por falta de dinero, el alma condicionada no consigue satisfacer sus necesidades mínimas. A veces ni siquiera tiene un lugar en que sentarse, ni las cosas más indispensables. En otras palabras, pasa grandes penurias; entonces, cuando no puede procurarse lo que necesita por medios honestos, decide sustraer las propiedades ajenas. Cuando lo consigue, no recibe más que insultos de los demás, y eso le llena de pesadumbre.
SB 5.14.37 Hay personas que, para satisfacer sus deseos, llega incluso a casarse con un enemigo. Por desgracia, esos matrimonios no duran mucho, y los que se habían casado se separan de nuevo mediante el divorcio o por cualquier otro medio.
SB 5.14.38 La senda de este mundo material está llena de miserias y problemas que perturban al alma condicionada. A veces pierde, y a veces gana. En todo caso, el sendero está lleno de peligros. Llega un momento en que el alma condicionada tiene que separarse de su padre debido a la muerte u otras circunstancias. Poco a poco le olvida y adquiere otros apegos, por ejemplo sus hijos. De este modo, el alma condicionada a veces está bajo la influencia de la ilusión y siente temor. A veces el miedo la hace gritar con todas sus fuerzas. A veces es feliz manteniendo a su familia; a veces rebosa de júbilo y canta hermosas melodías. Así se va enredando y olvida que, desde tiempo inmemorial, está separada de la Suprema Personalidad de Dios, recorriendo el peligroso sendero de la existencia material, en el cual no siente ninguna felicidad. Las personas autorrealizadas, por otro lado, se refugian en la Suprema Personalidad de Dios, a fin de liberarse de la peligrosa existencia material. Sin aceptar la senda de la devoción no es posible salir de las garras de la existencia material. En conclusión, nadie puede ser feliz en la vida material. Es necesario volverse consciente de Kṛṣṇa.
SB 5.14.39 Las personas santas, que son amigas de todas las entidades vivientes, tienen una conciencia apacible. Han controlado la mente y los sentidos, y llegan fácilmente a la senda de la liberación, la senda de regreso a Dios. La desdichada persona materialista, apegada a las miserables condiciones materiales, no puede relacionarse con ellas.
SB 5.14.40 Ha habido muchos grandes reyes santos que fueron expertos en la celebración de rituales de sacrificio y muy competentes en la conquista de otros reinos. Sin embargo, y a pesar de su poder, no lograron alcanzar el servicio amoroso de la Suprema Personalidad de Dios. Ello se debe a que ni siquiera pudieron conquistar la conciencia falsa de «yo soy este cuerpo, y esto es de mi propiedad». De ese modo, lo único que hacían esos grandes reyes era enemistarse con los reyes rivales, luchar contra ellos y morir sin haber cumplido con la verdadera misión de la vida.
SB 5.14.41 Cuando se cobija bajo la enredadera de la actividad fruitiva, el alma condicionada, gracias a sus actividades piadosas, puede elevarse a los sistemas planetarios superiores. De ese modo, se libera de las condiciones infernales; pero, por desgracia, no puede quedarse allí para siempre. Después de cosechar los resultados de sus actividades piadosas, tiene que regresar a los sistemas planetarios inferiores. Así continúa eternamente, elevándose y descendiendo.
SB 5.14.42 Después de resumir las enseñanzas de Jaḍa Bharata, Śukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, la senda indicada por Jaḍa Bharata es como el sendero de Garuḍa, el portador del Señor, y los reyes corrientes son como moscas. Las moscas no pueden volar por la senda de Garuḍa, y hasta la fecha ninguno de los grandes reyes y líderes victoriosos ha podido seguir esa senda del servicio devocional, ni siquiera mentalmente.
SB 5.14.43 Cuando estaba en la flor de la juventud, el gran Mahārāja Bharata lo abandonó todo, porque estaba deseoso de servir a la Suprema Personalidad de Dios, Uttamaśloka. Abandonó a su bella esposa, a sus buenos hijos, a sus grandes amigos y un imperio enorme. Eran cosas muy difíciles de abandonar, pero Mahārāja Bharata era tan excelso que las abandonó como se abandona el excremento después de evacuar. Ésa era la grandeza de Su Majestad.
SB 5.14.44 Śukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, las actividades de Bharata Mahārāja son maravillosas. Él abandonó todo lo que para los demás es difícil de abandonar: el reino, la esposa y la familia. Su gran opulencia era la envidia de los propios semidioses; aun así, la abandonó. Era del todo natural que una gran personalidad como él fuese un gran devoto. Si pudo renunciar a todo fue porque se sentía atraído por la belleza, la opulencia, la fama, el conocimiento, la fuerza y la renunciación de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Kṛṣṇa es tan atractivo que por Él se puede abandonar todo lo deseable. En verdad, para aquellos cuyas mentes se sienten atraídas por el servicio amoroso del Señor, incluso la liberación es insignificante.
SB 5.14.45 A pesar de encontrarse en un cuerpo de ciervo, Mahārāja Bharata no olvidó a la Suprema Personalidad de Dios; por eso, cuando estaba abandonando ese cuerpo, pronunció en voz alta la siguiente oración: «La Suprema Personalidad de Dios es la personificación del sacrificio. Él da los resultados de las actividades rituales. Él es el protector de los sistemas religiosos, la personificación del yoga místico, la fuente de todo conocimiento, el controlador de la creación entera, y la Superalma en cada entidad viviente. Es hermoso y atractivo. Yo abandono este cuerpo ofreciéndole reverencias, con la esperanza de poder ocuparme eternamente en Su servicio amoroso trascendental». Diciendo esto, Mahārāja Bharata abandonó el cuerpo.
SB 5.14.46 Los devotos entusiastas por escuchar y cantar [śravaṇaṁ kīrtanam] hablan con frecuencia de las puras cualidades de Bharata Mahārāja y alaban sus actividades. Aquel que canta y escucha sumisamente acerca de Mahārāja Bharata, que es completamente auspicioso, ciertamente ve aumentar sus opulencias materiales y la duración de su vida. Puede lograr una gran fama y alcanzar fácilmente la elevación a los planetas celestiales, o la liberación de fundirse en la existencia del Señor. Con tan sólo escuchar, cantar y glorificar las actividades de Mahārāja Bharata puede obtenerse todo lo que se desee, la satisfacción de todos los deseos materiales y espirituales. No hay necesidad de acudir a nadie para pedirle esas cosas, pues simplemente con estudiar la vida e Mahārāja Bharata, se puede obtener todo lo que se desee.