SB 5.11.11

dravya-svabhāvāśaya-karma-kālair
ekādaśāmī manaso vikārāḥ
sahasraśaḥ śataśaḥ koṭiśaś ca
kṣetrajñato na mitho na svataḥ syuḥ
Palabra por palabra: 
dravya — por los objetos físicos; sva-bhāva — por la naturaleza como causa de la formación; āśaya — por la cultura; karma — por las acciones resultantes predestinadas; kālaiḥ — por el tiempo; ekādaśa — once; amī — todas esas; manasaḥ — de la mente; vikārāḥ — transformaciones; sahasraśaḥ — en miles; śataśaḥ — en cientos; koṭiśaḥ ca — y en millones; kṣetra-jñataḥ — de la Suprema Personalidad de Dios original; na — no; mithaḥ — recíprocamente; na — no; svataḥ — de sí mismas; syuḥ — son.
Traducción: 
Los elementos físicos, la naturaleza, que es la causa original, la cultura, el destino y el factor tiempo son todos causas materiales. Agitadas por esas causas materiales, las once funciones de la mente se transforman en cientos, y de ahí pasan a ser miles y millones. Pero todas esas transformaciones no se producen automáticamente, por la combinación de los elementos. No; tienen lugar bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios.
Significado: 

No se debe pensar que las interacciones de los elementos físicos densos y sutiles que causan la transformación de la mente y de la conciencia se producen de modo independiente. Están bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. En la Bhagavad-gītā (15.15), Kṛṣṇa dice que el Señor está en el corazón de todos (sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca). Como se menciona en este verso, la Superalma (kṣetrajña) lo dirige todo. La entidad viviente también es kṣetrajña, pero el kṣetrajña supremo es la Suprema Personalidad de Dios. Él es el testigo, y es quien da las órdenes. Todo ocurre bajo Su dirección. La Suprema Personalidad de Dios, por intermedio de la naturaleza material, educa a la entidad viviente, cuyas diversas tendencias son productos de su propia naturaleza o de sus anhelos. El cuerpo, la naturaleza y los elementos físicos están bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. Su funcionamiento no es automático. La naturaleza no es ni independiente ni automática. Como se confirma en la Bhagavad-gītā, por detrás de las actividades de la naturaleza está la Suprema Personalidad de Dios.

mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ
sūyate sa-carācaram
hetunānena kaunteya
jagad viparivartate

«Esta naturaleza material, que es una de Mis energías, actúa bajo Mi dirección, ¡oh, hijo de Kuntī!, y produce todos los seres móviles e inmóviles. Bajo su control, se crea y se aniquila una y otra vez esta manifestación cósmica» (Bg. 9.10).