SB 4.9.5

sa vai tadaiva pratipāditāṁ giraṁ
daivīṁ parijñāta-parātma-nirṇayaḥ
taṁ bhakti-bhāvo 'bhyagṛṇād asatvaraṁ
pariśrutoru-śravasaṁ dhruva-kṣitiḥ
Palabra por palabra: 
saḥ — Dhruva Mahārāja; vai — ciertamente; tadā — en ese momento; eva — preciso; pratipāditām — habiendo obtenido; giram — el habla; daivīm — trascendental; parijñāta — entendió; para-ātma — del Alma Suprema; nirṇayaḥ — la conclusión; tam — al Señor; bhakti-bhāvaḥ — situado en servicio devocional; abhyagṛṇāt — ofreció oraciones; asatvaram — sin conclusiones precipitadas; pariśruta — ampliamente conocida; uru-śravasam — cuya fama; dhruva-kṣitiḥ — Dhruva, cuyo planeta no sería destruido.
Traducción: 
En ese momento, Dhruva Mahārāja cobró perfecta conciencia de la conclusión de los Vedas y entendió la Verdad Absoluta y Su relación con las entidades vivientes. Dhruva, que en el futuro recibiría un planeta que ni siquiera en el tiempo de la disolución sería destruido, ofreció sus bien meditadas oraciones, que eran conclusivas y seguían la línea del servicio devocional al Señor Supremo, aquel cuya fama se extiende por todas partes.
Significado: 

En este verso hay muchos puntos importantes a tener en cuenta. En primer lugar, la relación entre la Verdad Absoluta y las energías relativas materiales y espirituales, vista desde la perspectiva de un estudiante que tiene conocimiento completo de las Escrituras védicas. Dhruva Mahārāja no había ido a la escuela ni había tenido ningún profesor que le explicara las conclusiones de los Vedas, pero, debido a su servicio devocional, todas las conclusiones de los Vedas le fueron reveladas en el mismo instante en que el Señor, que había parecido ante él, le tocó en la frente con Su caracola. Ésa es la manera de entender las Escrituras védicas; la mera erudición académica no basta. Los Vedas indican que la conclusión védica sólo se les revela a aquellos que tienen una fe inquebrantable en el Señor Supremo y en el maestro espiritual.

El ejemplo que nos da Dhruva Mahārāja es que se ocupó en el servicio devocional del Señor siguiendo la orden de su maestro espiritual, Nārada Muni. Como resultado de su ofrenda de servicio devocional, practicado con gran determinación y austeridad, la Personalidad de Dios Se manifestó personalmente ante él. Dhruva era sólo un niño. Deseó ofrecer hermosas oraciones al Señor, pero titubeó, debido a que su conocimiento era insuficiente; sin embargo, tan pronto como el Señor le tocó en la frente con Su caracola, por Su misericordia se volvió plenamente consciente de la conclusión de los Vedas. Esa conclusión está basada en la comprensión correcta de la diferencia entre jīva y Paramātmā, es decir, el alma individual y la Superalma. El alma individual es el sirviente eterno de la Superalma; por lo tanto, su relación con la Superalma consiste en ofrecer servicio. Eso se denomina bhakti-yoga, o bhakti-bhāva. Dhruva Mahārāja ofreció sus oraciones al Señor, pero no como los filósofos impersonalistas, sino como un devoto. Por eso, aquí se dice claramente: bhakti-bhāva. Las únicas oraciones dignas son las que se ofrecen a la Suprema Personalidad de Dios, cuya fama se extiende en todas direcciones. Dhruva Mahārāja quería el reino de su padre, pero su padre ni siquiera le permitió subirse a su regazo. El Señor, para cumplir el deseo de Dhruva, ya había creado para él el planeta Dhruvaloka, la Estrella Polar, que no sería destruido ni siquiera en el momento de la disolución del universo. Dhruva Mahārāja no obtuvo esa perfección actuando con precipitación, sino ejecutando con paciencia la orden de su maestro espiritual; ésa fue la razón de su gran éxito, que le permitió ver al Señor directamente. Ahora, por Su misericordia sin causa, el Señor le había dotado además con la capacidad de ofrecerle las oraciones más adecuadas. Para ofrecer oraciones al Supremo o glorificarle, es necesario contar con la misericordia del Señor. Sin recibir Su misericordia sin causa, nadie puede escribir en glorificación del Señor.