SB 4.29.29

kvacit pumān kvacic ca strī
kvacin nobhayam andha-dhīḥ
devo manuṣyas tiryag vā
yathā-karma-guṇaṁ bhavaḥ
Palabra por palabra: 
kvacit — a veces; pumān — varón; kvacit — a veces; ca — también; strī — mujer; kvacit — a veces; na — no; ubhayam — ambos; andha — ciega; dhīḥ — aquel cuya inteligencia; devaḥ — semidiós; manuṣyaḥ — ser humano; tiryak — animal, ave, fiera; — o; yathā — conforme a; karma — de actividades; guṇam — las cualidades; bhavaḥ — nacimiento.
Traducción: 
Cubierta por la modalidad de la ignorancia en la naturaleza material, la entidad viviente a veces es varón, a veces mujer, a veces eunuco, a veces ser humano, a veces semidiós, a veces pájaro, mamífero, etc. De ese modo, sigue vagando por el mundo material. Bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza, sus actividades la llevan a aceptar diversos cuerpos.
Significado: 

En realidad, la entidad viviente es parte integral del Señor; por lo tanto, cualitativamente es espiritual. La entidad viviente nunca es material, y sus conceptos materiales no son más que un error debido al olvido. Es tan brillante como la Suprema Personalidad de Dios. El Sol y la luz del Sol son muy brillantes; el Señor es como el Sol en la plenitud de su esplendor, y las entidades vivientes son como las pequeñas partículas luminosas que constituyen la luz del Sol, que se extiende por todas partes. Esas pequeñas partículas quedan cubiertas por la nube de māyā, y pierden su brillo. Cuando la nube de māyā se va, las partículas brillan y resplandecen de nuevo. Cubierta por la ignorancia de māyā, u oscuridad, la entidad viviente no puede entender su relación con el Dios Supremo. Cuando, de una u otra forma, llega ante el Señor, puede ver que su brillo es como el del Señor Supremo, aunque su extensión es menor. La entidad viviente desea imitar al Señor Supremo, y debido a ello queda cubierta por māyā. No podemos imitar al Señor, ni podemos llegar a ser el disfrutador supremo. Eso no es posible; y si pensamos que lo es, quedamos condicionados por influencia de māyā. De esa forma, el olvido de su relación con el Señor Supremo hace que la entidad viviente esté cautiva en las garras de māyā.

Bajo la influencia de māyā, la entidad viviente es exactamente como una persona poseída por un fantasma. En esa situación, la persona dice todo tipo de disparates. Cubierta por la influencia de māyā, la entidad viviente actúa como un supuesto científico, filósofo, político o socialista, y presenta planes y más planes para el bien de la sociedad humana. A la hora de la verdad, todos esos planes fracasan, pues se han concebido bajo el influjo de la ilusión. De esa forma, la entidad viviente olvida su posición como sirviente eterno del Señor, y pasa a ser un sirviente de māyā. En todo caso, no deja de ser un sirviente. Para su desdicha, al olvidar su contacto verdadero con el Señor Supremo, pasa a ser un sirviente de māyā. Desde esa posición, unas veces es rey y otras un ciudadano corriente, unas veces es brāhmaṇa y otras śūdra, etc. A veces es un hombre feliz, conoce la prosperidad, y otras veces es un pequeño insecto. Unas veces está en el cielo, y otras en el infierno. Unas veces es un semidiós, y otras un demonio. Unas veces es sirviente, y otras es señor. De esa forma, la entidad viviente vaga por todo el universo. Sólo cuando entra en contacto con el maestro espiritual genuino puede entender su verdadera posición constitucional, y entonces se desengaña con respecto a la existencia material. En ese momento, cuando goza de plena conciencia de Kṛṣṇa, se arrepiente de sus experiencias pasadas en la existencia material. Ese arrepentimiento es muy beneficioso, pues purifica a la entidad viviente de la vida material condicionada. Ora al Señor pidiéndole que la ocupe en Su servicio, y Kṛṣṇa, en ese entonces le concede la liberación de las garras de māyā. Esto lo explica el Señor Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (7.14):

daivī hy eṣā guṇamayī
mama māyā duratyayā
mām eva ye prapadyante
māyām etāṁ taranti te

«Esta energía divina Mía, integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí pueden sobrepasarla fácilmente».

Sólo por la gracia de Kṛṣṇa podemos liberarnos de las garras de māyā. Ni la especulación mental ni ninguna otra actividad puede darnos esa liberación. Cuando la entidad viviente, por la gracia de Kṛṣṇa, entiende su verdadera posicin, se mantiene siempre en un estado sano de conciencia de Kṛṣṇa y actúa en consecuencia, hasta que, poco a poco, llega a liberarse de las garras de māyā. Cuando su conciencia de Kṛṣṇa se ha fortalecido, māyā no puede tocarla. De esa forma, en compañía de devotos conscientes de Kṛṣṇa, la entidad viviente puede liberarse de la contaminación de la existencia material. A este respecto, Śrīla Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī dice:

tāte kṛṣṇa bhaje, kare gurura sevana
māyā-jāla chuṭe, pāya kṛṣṇera caraṇa

«En el estado de conciencia de Kṛṣṇa, la entidad viviente se ocupa en servicio devocional bajo la dirección del maestro espiritual. De esa forma se libera de las garras de māyā y se refugia bajo los pies de loto del Señor Kṛṣṇa» (Cc. Madhya 22.25).