SB 4.22.40

kṛcchro mahān iha bhavārṇavam aplaveśāṁ
ṣaḍ-varga-nakram asukhena titīrṣanti
tat tvaṁ harer bhagavato bhajanīyam aṅghriṁ
kṛtvoḍupaṁ vyasanam uttara dustarārṇam
Palabra por palabra: 
kṛcchraḥ — lleno de dificultades; mahān — muy grande; iha — aquí (en esta vida); bhava-arṇavam — océano de la existencia material; aplava-īśām — de los no devotos, que no se han refugiado en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios; ṣaṭ-varga — seis sentidos; nakram — tiburones; asukhena — con gran dificultad; titīrṣanti — atravesar; tat — por lo tanto; tvam — tú; hareḥ — de la Personalidad de Dios; bhagavataḥ — de la Suprema; bhajanīyam — dignos de adoración; aṅghrim — los pies de loto; kṛtvā — hacer; uḍupam — barco; vyasanam — toda clase de peligros; uttara — atravesar; dustara — muy difícil; arṇam — el océano.
Traducción: 
El océano de la nesciencia es muy difícil de atravesar, porque está plagado de tiburones muy peligrosos. Aunque los no devotos se someten a rigurosas austeridades y penitencias para atravesarlo, nosotros te recomendamos que te refugies en los pies de loto del Señor, que son como barcos para cruzar ese océano. Es una empresa muy difícil, pero si te refugias en Sus pies de loto, superarás todos los peligros.
Significado: 

En este verso se compara la existencia material con el gran océano de nesciencia. Otro nombre de ese océano es Vaitaraṇī. En ese océano Vaitaraṇī, que es el océano Causal, flotan infinidad de universos, que son como balones de fútbol. Al otro lado del océano está Vaikuṇṭha, el mundo espiritual, al que la Bhagavad-gītā (8.20) se refiere con las palabras paras tasmāt tu bhāvo 'nyaḥ. Tenemos entonces que más allá de la naturaleza material hay una naturaleza espiritual que existe eternamente. A pesar de la aniquilación repetida de todos los universos materiales en el océano Causal, los planetas Vaikuṇṭhas, que son espirituales, existen eternamente y no tienen que pasar por la disolución. La forma de vida humana da a la entidad viviente la oportunidad de atravesar el océano de la nesciencia, que es el universo material, y de entrar en el cielo espiritual. Hay muchos métodos, o barcos, en los que atravesar el océano, pero los Kumāras recomendaron al rey que se refugiase en los pies de loto del Señor, que serían para él como una sólida nave. Los no devotos, que no se refugian en los pies de loto del Señor, tratan de atravesar el océano de la nesciencia con otros métodos (karma, jñāna y yoga), pero tienen grandes problemas. En verdad, a veces están tan ocupados con el simple disfrute de sus problemas, que nunca cruzan el océano. No hay garantía alguna de que vayan a cruzarlo, pero incluso si logran hacerlo, es a costa de rigurosas austeridades y penitencias. Por el contrario, todo el que emprenda el proceso de servicio devocional y tenga fe en que los pies de loto del Señor son la segura nave en que atravesar ese océano, tiene la seguridad de atravesarlo cómoda y fácilmente.

Por consiguiente, Pṛthu Mahārāja recibe el consejo de subirse al barco de los pies de loto del Señor para pasar fácilmente por encima de todos los peligros. Los elementos peligrosos del universo se comparan con los tiburones del océano. Puede que seamos grandes nadadores, pero es muy poco probable que sobrevivamos al ataque de los tiburones. Hay muchos supuestos svāmīs y yogīs que suelen presentarse como si fuesen muy competentes para cruzar el océano de nesciencia y para ayudar a otros en la travesía, pero en realidad acaban siendo víctimas de sus propios sentidos. En lugar de ayudar a sus seguidores a atravesar el océano de la nesciencia, esos svāmīs y yogīs caen presas de māyā, representada por el sexo bello, la mujer, y son víctimas de los tiburones que hay en el océano.