SB 4.21.34

asāv ihāneka-guṇo 'guṇo 'dhvaraḥ
pṛthag-vidha-dravya-guṇa-kriyoktibhiḥ
sampadyate 'rthāśaya-liṅga-nāmabhir
viśuddha-vijñāna-ghanaḥ svarūpataḥ
Palabra por palabra: 
asau — la Suprema Personalidad de Dios; iha — en el mundo material; aneka — diversas; guṇaḥ — cualidades; aguṇaḥ — trascendentales; adhvaraḥ — yajña; pṛthak-vidha — diversidad; dravya — elementos físicos; guṇa — componentes; kriyā — ejecuciones; uktibhiḥ — con el canto de diversos mantras; sampadyate — es adorado; artha — interés; āśaya — objetivo; liṅga — forma; nāmabhiḥ — nombre; viśuddha — sin contaminación; vijñāna — ciencia; ghanaḥ — concentrada; sva-rūpataḥ — en Su propia forma.
Traducción: 
La Suprema Personalidad de Dios es trascendental, y está libre de la contaminación de este mundo material. Pero a pesar de ser alma espiritual concentrada, sin diversidad material, acepta, para beneficio del alma condicionada, las distintas clases de sacrificios que se ejecutan con diversos elementos materiales, mantras y rituales, y que sus ejecutores ofrecen invocando los nombres de diversos semidioses, conforme a sus objetivos e intereses.
Significado: 

En los Vedas se dan indicaciones para la ejecución de diversos tipos de yajñas (sacrificios) destinados al logro de prosperidad material. En la Bhagavad-gītā (3.10) se confirma que el Señor Brahmā creó a todas las entidades vivientes, y entre ellas a los seres humanos y semidioses, y les indicó que ejecutasen yajña de acuerdo con sus deseos materiales (saha-yajñāḥ prajāḥ sṛṣṭvā). Esas celebraciones reciben el nombre de yajñas porque su objetivo final es la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu. Esos yajñas se celebran con objeto de obtener beneficios materiales, pero como al mismo tiempo buscan la satisfacción del Señor Supremo, en los Vedas se recomienda su práctica. Esas ceremonias, por supuesto, entran en la categoría de karma-kāṇḍa, es decir, son actividades materiales, y como tales están, sin duda alguna, contaminadas por las tres modalidades de la naturaleza material. Generalmente, esas ceremonias rituales karma-kāṇḍa se ejecutan bajo la influencia de la modalidad de la pasión; sin embargo, las almas condicionadas, tanto seres humanos como semidioses, están obligadas a realizar esos yajñas, pues sin ellos no se puede ser feliz.

Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura comenta que en esas ceremonias rituales karma-kāṇḍa, aunque contaminadas, hay trazas de servicio devocional, porque cuando se ejecuta un yajña, la posición central Le corresponde al Señor Viṣṇu. Esto es muy importante, ya que incluso el más pequeño esfuerzo por complacer al Señor Viṣṇu es bhakti, y tiene un gran valor. Ese leve matiz de bhakti purifica la naturaleza material de esas ceremonias, que poco a poco, mediante el servicio devocional, llegan a ser trascendentales. Por lo tanto, aunque en apariencia se trate de actividades materiales, sus resultados son trascendentales. Esos yajñas, como los Sūrya-yajñas, Indra-yajñas y Candra-yajñas, se celebran en nombre de los semidioses, que son partes del cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios. Los semidioses no pueden aceptar ofrendas de sacrificio para sí mismos, pero pueden aceptarlas para la Suprema Personalidad de Dios, de la misma forma que un recaudador de impuestos del gobierno no puede cobrar tasas por su propia cuenta, aunque sí puede hacerlo para el gobierno. El yajña que se celebra con esa plenitud de conocimiento y de comprensión, se describe en la Bhagavad-gītā con la palabra brahmārpaṇam, «sacrificio ofrecido a la Suprema Personalidad de Dios». Como nadie sino el Señor Supremo puede disfrutar de los resultados del sacrificio, el Señor dice que Él es el verdadero disfrutador de todos los sacrificios (bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ sarva-loka-maheśvaram). Esto debe tenerse siempre presente en la ejecución de sacrificios. Como se afirma en la Bhagavad-gītā (4.24):

brahmārpaṇaṁ brahma havir
brahmāgnau brahmaṇā hutam
brahmaiva tena gantavyaṁ
brahma-karma-samādhinā

«La persona que está completamente absorta en el estado de conciencia de Kṛṣṇa tiene asegurado el reino espiritual en virtud de su plena contribución a las actividades espirituales, en las que la consumación es absoluta y lo que se ofrece es de la misma naturaleza espiritual». El ejecutor de sacrificios siempre debe tener presente que la finalidad de los sacrificios que se mencionan en los Vedas es la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios. Viṣṇur ārādhyate panthāḥ (Viṣṇu Purāṇa 3.8.9). Todo lo que se haga para satisfacer al Señor Supremo, sea material o espiritual, debe considerarse un verdadero yajña; la celebración de esos yajñas permite alcanzar la liberación del cautiverio material. El método directo para obtener la liberación del cautiverio material es el servicio devocional, que comprende los nueve métodos que a continuación se enumeran:

śravaṇaṁ kīrtanaṁ viṣṇoḥ
smaraṇaṁ pāda-sevanam
arcanaṁ vandanaṁ dāsyaṁ
sakhyam ātma-nivedanam

Bhāg

En este verso se dice que estos nueve procesos son viśuddha-vijñāna-ghanaḥ, es decir, la satisfacción directa de la Suprema Personalidad de Dios mediante el conocimiento trascendental concentrado en la forma de Viṣṇu, el Señor Supremo. Ésa es la mejor manera de satisfacer al Señor Supremo. Sin embargo, el que no pueda emprender ese proceso directo, debe emprender el indirecto, es decir, la celebración de yajñas para satisfacer a Viṣṇu, que es Yajña. Por consiguiente, Viṣṇu recibe el nombre de yajña-pati. Śriyaḥ patiṁ yajña-patiṁ jagat-patim (Bhāg. 2.9.15).

En la Suprema Personalidad de Dios se da una concentración en un grado sumo de profundo conocimiento científico. La ciencia medica, por ejemplo, tiene un cierto conocimiento superficial, pero los médicos no saben con exactitud cómo funciona el cuerpo. El Señor Kṛṣṇa, sin embargo, conoce hasta los menores detalles. Por lo tanto, Su conocimiento es vijñāna-ghana, porque no tiene ninguno de los defectos de la ciencia material. La Suprema Personalidad de Dios es viśuddha-vijñāna-ghana, conocimiento trascendental concentrado; por consiguiente, siempre permanece en una posición trascendental, a pesar de aceptar los yajñas materialistas karma-kāṇḍīya. La mención de aneka-guṇa, se refiere, entonces, a las muchas cualidades trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios, pues Él no Se ve afectado por las cualidades materiales. Poco a poco, también los utensilios y elementos materiales se transforman en comprensión espiritual, pues en última instancia no existe diferencia alguna entre las cualidades materiales y las espirituales, ya que todo emana del Espíritu Supremo. Esto se percibe mediante un proceso gradual de purificación e iluminación. El de Dhruva Mahārāja es un claro ejemplo de esto; aunque lo que le llevó a meditar en el bosque fue el deseo de obtener beneficios materiales, finalmente logró avanzar en la senda espiritual y no quiso ninguna bendición material. Estar en presencia del Señor Supremo le bastaba y le llenaba de satisfacción. Āśaya significa «determinación». Por lo general, el alma condicionada está determinada a obtener ganancias materiales, pero cuando esos deseos de ganancia material los satisface mediante la ejecución de yajña, gradualmente llega al nivel espiritual. Entonces alcanza la perfección de la vida. Por esta razón el Śrīmad-Bhāgavatam (2.3.10) aconseja:

akāmaḥ sarva-kāmo vā
mokṣa-kāma udāra-dhīḥ
tīvreṇa bhakti-yogena
yajeta puruṣaṁ param

Todos, tanto los que son akāmas (los devotos), como los sarva-kāmas (los karmīs) y los mokṣa-kāmas (jñānīs y yogīs), deben adorar a la Suprema Personalidad de Dios con el método directo del servicio devocional. De ese modo se pueden obtener beneficios materiales y espirituales al mismo tiempo.