SB 4.19.8

ūhuḥ sarva-rasān nadyaḥ
kṣīra-dadhy-anna-go-rasān
taravo bhūri-varṣmāṇaḥ
prāsūyanta madhu-cyutaḥ
Palabra por palabra: 
ūhuḥ — producían; sarva-rasān — toda clase de sabores; nadyaḥ — los ríos; kṣīra — leche; dadhi — yogur; anna — distintos tipos de alimento; go-rasān — otros productos lácteos; taravaḥ — árboles; bhūri — grandes; varṣmāṇaḥ — con cuerpos; prāsūyanta — daban fruta; madhu-cyutaḥ — rezumaban miel.
Traducción: 
Los ríos producían toda clase de sabores - dulces, picantes, amargos, etc. - , y árboles muy grandes daban frutas y miel en abundancia. Las vacas, habiendo comido suficiente hierba fresca, daban grandes cantidades de leche, yogur, mantequilla clarificada, y otros productos lácteos.
Significado: 

Los ríos, cuando no están contaminados y se les permite seguir su propio curso y que inunden la tierra de cuando en cuando, hacen que la tierra sea muy fértil y capaz de producir toda clase de verduras, árboles y plantas. La palabra rasa significa «sabor». En realidad, todos los rasas son sabores que están en la tierra; de las semillas brotan árboles de distintas clases, que satisfacen nuestros distintos gustos. La caña de azúcar, por ejemplo, nos da su jugo para satisfacer nuestro gusto por lo dulce, y las naranjas satisfacen con su zumo nuestro gusto por la mezcla de lo agrio y lo dulce. Lo mismo ocurre con la piña tropical y otras frutas. Al mismo tiempo, también existe la guindilla, que satisface nuestro gusto por lo picante. Aunque se cultiven en la misma tierra, distintos tipos de semillas producirán distintos sabores. Kṛṣṇa dice en la Bhagavad-gītā (7.10): bījaṁ māṁ sarva-bhūtānām: «Yo soy la semilla original de toda existencia». Por lo tanto, todo está dispuesto de antemano. En el Īśopaniṣad se confirma: pūrṇam idam. La Suprema Personalidad de Dios ha dispuesto perfectamente la producción de todo lo necesario para la vida. La gente debe aprender a satisfacer al yajña-puruṣa, el Señor Viṣṇu. En verdad, la primera obligación de las entidades vivientes, como partes integrales del Señor, es satisfacer al Señor. Así pues, todo el sistema está dispuesto de tal forma que las entidades vivientes tienen que cumplir con el deber que les corresponde por constitución. Si no lo hacen así, todas las entidades vivientes tienen que sufrir. Ésa es la ley de la naturaleza.

Las palabras taravo bhūri-varṣmāṇaḥ se refieren a árboles muy gigantescos y exuberantes. El objeto de esos árboles era producir miel y distintas clases de fruta. En otras palabras, también el bosque tenía un propósito: dar miel, frutas y flores. Por desgracia, en Kali-yuga no se realiza yajña, y en los bosques hay muchos árboles de gran tamaño, pero no dan fruta ni miel suficiente. Así pues, todo depende de la ejecución de yajñas. En esta era, la mejor manera de ejecutar yajña es difundir el movimiento de saṅkīrtana por todo el mundo.