SB 10.13.44

evaṁ sammohayan viṣṇuṁ
vimohaṁ viśva-mohanam
svayaiva māyayājo 'pi
svayam eva vimohitaḥ
Palabra por palabra: 
evam — de ese modo; sammohayan — deseando confundir; viṣṇum — al omnipresente Señor Kṛṣṇa; vimoham — que nunca puede ser confundido; viśva-mohanam — pero que confunde al universo entero; svayā — con su propio (de Brahmā); eva — en verdad; māyayā — por medio del poder místico; ajaḥ — el Señor Brahmā; api — incluso; svayam — él mismo; eva — ciertamente; vimohitaḥ — fue presa de confusión, fue desconcertado.
Traducción: 
Por haber querido confundir al omnipresente Señor Kṛṣṇa, que nunca puede ser confundido y que, por el contrario, confunde con Su ilusión al universo entero, fue el propio Señor Brahmā quien se vio sumido en la perplejidad a causa de su propio poder místico.
Significado: 

Brahmā quiso confundir a Kṛṣṇa, que confunde al universo entero. El universo entero se halla bajo la influencia del poder místico de Kṛṣṇa (mama māyā duratyayā), pero Brahmā quiso confundirle a Él con su ilusión. El resultado fue que el propio Brahmā, como el cazador cazado, acabó desconcertado. En otras palabras, los intentos de Brahmā se volvieron contra él mismo. Algo parecido ocurre con los científicos y filósofos que pretenden ponerse por encima del poder místico de Kṛṣṇa. Diciendo: «¿Dónde está Dios? Nosotros sí podemos hacer cosas maravillosas», desafían a Kṛṣṇa. Pero, cuanto más desafían a Kṛṣṇa de esa forma, mayor es el sufrimiento en que se enredan. La lección de todo ello es que no debemos tratar de ponernos por encima de Kṛṣṇa. Por el contrario, en lugar de esforzarnos por superarle, debemos entregarnos a Él (sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja).

Brahmā, en lugar de vencer a Kṛṣṇa, salió derrotado, pues no podía comprender los actos de Kṛṣṇa. Si el propio Brahmā, la persona más importante del universo, sufrió esa confusión, ¿qué puede esperarse de los supuestos científicos y filósofos? Sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja. Debemos abandonar nuestros insignificantes esfuerzos por desafiar el orden de Kṛṣṇa. En lugar de ello, debemos aceptar Sus disposiciones, cualesquiera de sean. Eso siempre es mejor, pues nos traerá felicidad. Cuanto más tratamos de echar por tierra el orden de Kṛṣṇa, más nos enredamos en la māyā de Kṛṣṇa (daivī hy eṣā guṇamayī mama māyā duratyayā). Pero quien ha llegado al punto de entregarse a las instrucciones de Kṛṣṇa (mām eva ye prapadyante) está liberado, libre de kṛṣṇa-māyā (māyām etāṁ taranti te). El poder de Kṛṣṇa es como el de un gobierno que nos supera en todos los aspectos. Están, en primer lugar, las leyes, y, a continuación, las fuerzas de policía, y a todo ello hay que sumarle el ejército. ¿De qué sirven entonces los intentos de superar el poder del gobierno? O, en otro orden de cosas, ¿de qué sirven los esfuerzos por desafiar a Kṛṣṇa?

El verso siguiente deja bien claro que Kṛṣṇa no puede ser derrotado por ningún tipo de poder místico. Quien obtiene un poquito de poder o de conocimiento científico trata de desafiar a Dios, pero la realidad es que nadie puede confundir a Kṛṣṇa. Cuando Brahmā, la persona principal del universo, trató de confundir a Kṛṣṇa, él mismo quedó perplejo y asombrado. Ésa es la posición del alma condicionada. Brahmā quiso confundir a Kṛṣṇa, pero él mismo quedó desconcertado.

En este verso es importante la palabra viṣṇum. Viṣṇu penetra todo el mundo material, mientras que Brahmā ocupa un simple puesto subordinado.

yasyaika-niśvasita-kālam athāvalambya
jīvanti loma-vila-jā jagadaṇḍa-nāthāḥ

(Brahma-saṁhitā 5.48)

La palabra nāthāḥ, que se refiere al Señor Brahmā, está en plural porque hay innumerables universos e innumerables brahmās. Brahmā no es más que una fuerza insignificante. Así se demostró en Dvārakā, cuando Kṛṣṇa llamó a Brahmā. Brahmā había ido a ver a Kṛṣṇa a Dvārakā, pero el portero, siguiendo la instrucción del Señor Kṛṣṇa, le preguntó: «¿Qué brahmā eres tú?». Más tarde, cuando Brahmā preguntó a Kṛṣṇa si aquello significaba que había más de un brahmā, Kṛṣṇa sonrió e, inmediatamente, hizo venir a muchos brahmās de muchos universos. Entonces, el brahmā de cuatro cabezas de este universo vio innumerables brahmās que venían a ver a Kṛṣṇa y Le presentaban sus respetos. Algunos tenían diez cabezas, otros veinte, cien y hasta un millón de cabezas. Al ver aquella maravillosa exhibición, el brahmā de cuatro cabezas se puso tan nervioso que se veía a sí mismo como un mosquito en medio de una manada de elefantes. Así pues, ¿qué puede hacer Brahmā para confundir a Kṛṣṇa?