SB 10.1.17

bhūmir dṛpta-nṛpa-vyāja-
daityānīka-śatāyutaiḥ
ākrāntā bhūri-bhāreṇa
brahmāṇaṁ śaraṇaṁ yayau
Palabra por palabra: 
bhūmiḥ — madre Tierra; dṛpta — envanecidos; nṛpa-vyāja — haciéndose pasar por reyes, por la personificación del poder supremo del estado; daitya — de demonios; anīka — de falanges militares de soldados; śata-ayutaiḥ — ilimitadamente, por muchos cientos de miles; ākrāntā — abrumada; bhūri-bhāreṇa — por la carga del innecesario poder militar; brahmāṇam — al Señor Brahmā; śaraṇam — para refugiarse; yayau — fue.
Traducción: 
Un día, sintiéndose abrumada por el peso de cientos de miles de falanges militares armadas por demonios vanidosos que se hacían pasar por reyes, madre Tierra acudió al Señor Brahmā.
Significado: 

Cuando el mundo se resiente del peso innecesario de los grandes dispositivos militares, y cuando el poder ejecutivo de los gobiernos está en manos de reyes demoníacos, la Suprema Personalidad de Dios adviene para aliviarlo de su carga. En la Bhagavad-gītā (4.7), el Señor dice:

yadā yadā hi dharmasya
glānir bhavati bhārata
abhyutthānam adharmasya
tadātmānaṁ sṛjāmy aham

«Cuando quiera y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y aumente la irreligión de manera predominante, en ese momento, desciendo personalmente». Los habitantes de la Tierra, cuando se vuelven ateos e impíos, se degradan hasta el nivel de animales como los perros y los cerdos, y entonces lo único que hacen es ladrarse unos a otros. Eso es dharmasya glāni, alejarse del objetivo de la vida. La misión de la vida humana es alcanzar la perfección más elevada de ser consciente de Kṛṣṇa; pero, cuando la gente es atea y los reyes y presidentes están innecesariamente envanecidos de su poderío militar, lo único que hacen es pelearse y aumentar la fuerza militar de sus países. Por esa razón, hoy en día vemos que todos los países se dedican con afán a fabricar armas atómicas, preparándose para una tercera guerra mundial. Esos preparativos son realmente innecesarios; son el reflejo del orgullo falso de los jefes de estado. La verdadera función de los jefes ejecutivos es velar por la felicidad de la gente, educando a las diversas secciones de la sociedad en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. Cātur-varṇyaṁ mayā sṛṣṭaṁ guṇa-karma-vibhāgaśaḥ (Bg. 4.13). Los líderes deben educar a sus súbditos como brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas y śūdras, ocupándoles en sus respectivos deberes prescritos, y ayudándoles así a progresar hacia el estado de conciencia de Kṛṣṇa. Lo que tenemos, en cambio, son bandidos y maleantes que, haciéndose pasar por protectores del pueblo, organizan un sistema de votaciones y, en nombre de la democracia, no reparan en medios para hacerse con el poder y explotar a los ciudadanos. En la actualidad vemos de nuevo que los asuras, personas carentes de conciencia de Dios, se están haciendo con el poder ejecutivo en los gobiernos, como sucedió hace muchísimo tiempo. Las naciones del mundo se preocupan de reforzar sus dispositivos militares. En algunos casos, gastan el sesenta y cinco por ciento de las recaudaciones del gobierno con estos fines. Pero, ¿por qué se tiene que gastar de esa forma el dinero que tantos sudores cuesta a la gente? Debido a la presente situación mundial, Kṛṣṇa ha descendido en la forma del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. Es algo completamente natural, pues sin el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, el mundo no puede ser feliz ni conocer la paz.