Ilustración 16

En la noche, por la gracia de la luz de la Luna, se pueden ver las nubes moverse en el cielo. Inclusive la Luna misma parece moverse también, tal como un ser viviente parece estar moviéndose debido a la falsa identificación con la materia.

Por la noche, en la estación lluviosa, las nubes que se mueven y reflejan la luz de la Luna, hacen que la Luna parezca moverse. Esto se llama ilusión. El alma espiritual, o el ser viviente, es la raíz de todas las actividades del cuerpo material, pero, debido a la ilusión, el alma espiritual permanece cubierta por los cuerpos materiales burdo y sutil. Cubierta así, el alma condicionada se identifica con el cuerpo material y queda sujeta al sentido del ego falso.

Este ego falso obliga a un ser viviente a considerar que su cuerpo material es el ser, que la progenie del cuerpo son sus niños y que el lugar de nacimiento del cuerpo es un objeto de adoración. Así, el concepto de nacionalismo del ser viviente es otro tipo de ignorancia. Debido a la ignorancia, un ser viviente se identifica con el lugar de su nacimiento y se emociona con los conceptos erróneos de las ideas nacionales. De hecho, sin embargo, un ser viviente no pertenece a ninguna nación o especie de vida. El no tiene nada que ver con el cuerpo, así como la Luna no tiene nada que ver con las nubes en movimiento.

La Luna está lejos de las nubes y se encuentra fija en su propia órbita, pero la ilusión presenta una escena en la cual la Luna parece estar moviéndose. Un ser viviente no debe dejarse llevar por el concepto erróneo del cuerpo material; debe saber siempre que es trascendental a la identidad corporal. Este es el sendero del conocimiento y el conocimiento completo fija al ser viviente en la órbita de las actividades espirituales.

La fuerza viviente espiritual es siempre activa por naturaleza. Por ilusión, sus actividades están erróneamente orientadas en relación con el cuerpo; pero en la condición liberada del conocimiento completo, sus actividades son dirigidas por la devoción espiritual. Liberación no significa detener las actividades; significa ser purificado de las actividades ilusorias y volverse trascendental a las relaciones con los cuerpos burdo y sutil.