CC Antya 6.223

vairāgī karibe sadā nāma-saṅkīrtana
māgiyā khāñā kare jīvana rakṣaṇa
Palabra por palabra: 
vairāgī — una persona en la orden de vida de renuncia; karibe — hará; sadā — siempre; nāma-saṅkīrtana — cantar el santo nombre del Señor; māgiyā — mendigando; khāñā — comiendo; kare jīvana rakṣaṇa — sostiene su vida.
Traducción: 
«La persona que se halla en la orden de vida de renuncia debe cantar constantemente el santo nombre del Señor. Debe pedir limosna para comer, y ése debe ser su modo de sustento.
Significado: 

SIGNIFICADO: Al final del Vigésimo Vilāsa (366, 379, 382) del Hari-bhakti-vilāsa, se afirma:

kṛtyāny etāni tu prāyo gṛhiṇāṁ dhanināṁ satām
likhitāni na tu tyakta-parigraha-mahātmanām

prabhāte cārdha-rātre ca madhyāhne divasa-kṣaye
kīrtayanti hariṁ ye vai te taranti bhavārṇavam

evam ekāntināṁ prāyaḥ kīrtanaṁ smaraṇaṁ prabhoḥ
kurvatāṁ parama-prītyā kṛtyam anyan na rocate

El vaiṣṇava que es jefe de familia y adinerado no puede vivir como una persona en la orden de vida de renuncia, que se refugia completamente en el santo nombre. Ese jefe de familia debe cantar el santo nombre de Kṛṣṇa por la mañana, al mediodía y al anochecer. De ese modo podrá cruzar el océano de la nesciencia. Sin embargo, los devotos puros en la orden de vida de renuncia, que se entregan plenamente a los pies de loto de Kṛṣṇa, deben cantar el santo nombre del Señor con gran amor y fe, pensando siempre en los pies de loto de Kṛṣṇa. No deben tener otra ocupación más que el canto del santo nombre del Señor. En el Bhakti-sandarbha (283), Śrīla Jīva Gosvāmī dice:

yady api śrī-bhāgavata-mate pañca-rātrādi-vad-arcana mārgasyāvaśyakatvaṁ nāsti, tad vināpi śaraṇāpattiy-ādīnām ekatareṇāpi puruṣārtha-siddher abhihitatvāt.

«En opinión del Śrīmad-Bhāgavatam, el proceso de adoración de la Deidad no es realmente necesario, del mismo modo que no tienen que seguirse las prescripciones particulares del Pañcarātra y otras Escrituras. El Bhāgavatam afirma que, incluso sin practicar la adoración de la Deidad, cualquier otro proceso devocional, como el simple hecho de ofrecerse uno mismo a los pies del Señor en busca de Su protección, permite alcanzar el éxito completo de la vida humana».