Antya 6: El encuentro de Śrī Caitanya Mahāprabhuy Raghunātha dāsa Gosvāmī

En su Amṛta-pravāha-bhāṣya, Bhaktivinoda Ṭhākura da el siguiente resumen de este capítulo. Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu sufría un arrebato trascendental de amor extático, Rāmānanda Rāya y Svarūpa Dāmodara Le asistían y Le satisfacían conforme a Su deseo. Raghunātha dāsa Gosvāmī, que llevaba mucho tiempo tratando de refugiarse en los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu, abandonó finalmente su hogar y fue a ver al Señor. Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu pasó por Śāntipura camino de Vṛndāvana, Raghunātha dāsa Gosvāmī se ofreció a dedicar su vida a los pies de loto del Señor. Sin embargo, durante ese período, un funcionario musulmán, envidioso de Hiraṇya dāsa, el tío de Raghunātha dāsa Gosvāmī, había logrado que un gran ministro funcionario de la corte musulmana le hiciera arrestar. Hiraṇya dāsa tuvo que huir de casa, pero Raghunātha dāsa Gosvāmī, con gran inteligencia, pudo aclarar la situación. A continuación, Raghunātha dāsa fue a Pānihāṭi y, siguiendo la orden de Nityānanda Prabhu, celebró un festival (ciḍā-dadhi-mahotsava) en que repartió arroz partido con yogur. El día siguiente al festival, Nityānanda Prabhu dio a Raghunātha dāsa Gosvāmī la bendición de que muy pronto obtendría el refugio de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Después de ese episodio, y con la ayuda de su sacerdote, Yadunandana Ācārya, Raghunātha dāsa se valió de una estratagema para salir de su casa y huir. Evitando los caminos principales, Raghunātha dāsa Gosvāmī se marchó en secreto a Jagannātha Purī. Doce días después, llegó a Jagannātha Purī, a los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

Śrī Caitanya Mahāprabhu puso a Raghunātha dāsa Gosvāmī bajo la tutela de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī. Por esa razón, otro nombre de Raghunātha dāsa Gosvāmī es Svarūpera Raghu, el Raghunātha de Svarūpa Dāmodara. Durante cinco días, Raghunātha dāsa Gosvāmī tomó prasādam en el templo, pero después se quedaba en la puerta Siṁha-dvāra y sólo comía lo que podía recoger mendigando. Más adelante se mantuvo con la limosna de los chatras, los centros de distribución de comida. El padre de Raghunātha, al recibir noticias de esto, le envió sirvientes y dinero, pero Raghunātha dāsa Gosvāmī se negó a aceptarlo. Śrī Caitanya Mahāprabhu, al saber que Raghunātha dāsa Gosvāmī vivía de la limosna de los chatras, le regaló Su propio guñjā-mālā y una piedra de la colina Govardhana. Más tarde, Raghunātha dāsa Gosvāmī solía comer alimentos desechados, después de recogerlos y lavarlos. Esa vida renunciada satisfizo mucho a Svarūpa Dāmodara Gosvāmī y a Śrī Caitanya Mahāprabhu. Un día, Śrī Caitanya Mahāprabhu le quitó por la fuerza un poco de esa comida, y luego bendijo a Raghunātha dāsa Gosvāmī por su renunciación.

CC Antya 6.1 Con las cuerdas de Su misericordia sin causa, Śrī Kṛṣṇa Caitanya Mahāprabhu recurrió a un ardid para liberar a Raghunātha dāsa Gosvāmī del pozo oculto de la detestable vida familiar. Él hizo de Raghunātha dāsa Gosvāmī uno de Sus devotos personales, poniéndolo bajo la tutela de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī. A Él ofrezco reverencias.
CC Antya 6.2 ¡Toda gloria al Señor Caitanya Mahāprabhu! ¡Toda gloria al Señor Nityānanda! ¡Toda gloria a Śrī Advaita Ācārya! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu!
CC Antya 6.3 De ese modo, el Señor Gauracandra realizó diversos pasatiempos con Sus devotos en Jagannātha Purī, disfrutando del placer trascendental de variadas formas.
CC Antya 6.4 Śrī Caitanya Mahāprabhu sufría del dolor de la separación de Kṛṣṇa, pero no manifestaba externamente Sus sentimientos, pues temía la infelicidad de Sus devotos.
CC Antya 6.5 Las transformaciones que el Señor sufría cuando manifestaba los intensos sufrimientos de la separación de Kṛṣṇa están más allá de toda descripción.
CC Antya 6.6 Cuando el Señor sentía la separación de Kṛṣṇa en toda su agudeza, solamente las palabras de Rāmānanda Rāya acerca de Kṛṣṇa y las dulces canciones de Svarūpa Dāmodara Le mantenían vivo.
CC Antya 6.7 Durante el día, debido al trato con diversos devotos, la mente del Señor se distraía ligeramente, pero, de noche, los dolores de la separación de Kṛṣṇa aumentaban rápidamente.
CC Antya 6.9 En el pasado, cuando el Señor Kṛṣṇa estaba personalmente presente, Subala, uno de Sus amigos pastorcillos de vacas, Le ayudaba a recobrar la felicidad cuando sufría la separación de Rādhārāṇī. De forma similar, Rāmānanda Rāya ayudaba al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu a sentirse feliz.
CC Antya 6.10 En el pasado, cuando Śrīmatī Rādhārāṇī sentía los dolores de la separación de Kṛṣṇa, Su compañera constante, Lalitā, la mantenía viva, ayudándola de tantas maneras. De forma similar, cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu sentía las emociones de Rādhārāṇī, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī Le ayudaba a seguir con vida.
CC Antya 6.11 Explicar la afortunada posición de Rāmānanda Rāya y Svarūpa Dāmodara Gosvāmī es sumamente difícil. Eran famosos como amigos íntimos y confidenciales de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.12 De ese modo, el Señor disfrutaba de Su vida junto con Sus devotos. ¡Oh, devotos del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu!, escuchad ahora acerca del encuentro de Raghunātha dāsa Gosvāmī con el Señor.
CC Antya 6.13 Durante su vida de casado, Raghunātha dāsa había ido a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu a Śāntipura, y el Señor, por Su misericordia sin causa, le había dado instrucciones muy valiosas.
CC Antya 6.14 En lugar de vivir como un falso renunciante, Raghunātha dāsa, siguiendo las instrucciones del Señor, regresó a su hogar y actuó igual que cualquier hombre apegado al dinero.
CC Antya 6.15 En su interior, Raghunātha dāsa era completamente renunciado, incluso en la vida familiar, pero no expresaba su renunciación externamente. En lugar de ello, actuaba como un hombre de negocios común y corriente. Viendo esto, sus padres se sentían satisfechos.
CC Antya 6.16 Cuando recibió el mensaje de que el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu había regresado de Mathurā, Raghunātha dāsa se esforzó por ir a los pies de loto del Señor.
CC Antya 6.17 Por aquel entonces, un funcionario musulmán era el recaudador de impuestos de Saptagrāma.
CC Antya 6.18 Cuando Hiraṇya dāsa, el tío de Raghunātha dāsa, llegó a un acuerdo con el gobierno para recaudar los impuestos, el caudhurī musulmán, el recaudador de impuestos, al perder su posición, se llenó de envidia contra él.
CC Antya 6.19 De una recaudación de 2.000.000 de monedas, Hiraṇya dāsa tendría que haber entregado 1.500.000 al gobierno. Sin embargo, sólo estaba entregando 1.200.000, aumentando así sus ganancias en 300.000 monedas. Al ver esto, el caudhurī musulmán, que era turco, manifestó su rivalidad.
CC Antya 6.20 Tras enviar un balance confidencial a la tesorería del gobierno, el caudhurī hizo venir al ministro encargado. Cuando el caudhurī vino a detener a Hiraṇya dāsa, Hiraṇya dāsa había huido. El caudhurī, entonces, optó por detener a Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.21 El musulmán amonestaba todos los días a Raghunātha dāsa diciéndole: «Trae a tu padre y a su hermano mayor, o recibirás tú el castigo».
CC Antya 6.22 El caudhurī quiso golpearle, pero nada más ver la cara de Raghunātha, cambió de parecer, y no pudo hacerlo.
CC Antya 6.23 En verdad, el caudhurī tenía miedo de Raghunātha dāsa, pues Raghunātha dāsa pertenecía a la comunidad kāyastha. Aunque le amonestaba de palabra, en realidad no se atrevía a pegarle.
CC Antya 6.24 En esas circunstancias, Raghunātha dāsa ideó una treta para escapar. Humildemente presentó la siguiente súplica a los pies del caudhurī musulmán.
CC Antya 6.25 «Mi querido señor, mi padre y su hermano mayor son hermanos tuyos. Los hermanos siempre tienen algo por qué pelearse.
CC Antya 6.26 «Los hermanos, unas veces se pelean y otras veces son muy amigos. Nunca se sabe cuándo las cosas van a cambiar. Por lo tanto, estoy seguro de que, aunque hoy os estáis peleando, mañana sentaréis juntos, y en paz‚ los tres hermanos.
CC Antya 6.27 «Tal como soy hijo de mi padre, también lo soy tuyo. Yo dependo de ti, y tú me mantienes.
CC Antya 6.28 «El que mantiene no hace bien si castiga a la persona mantenida. Tú eres experto en todas las Escrituras. En verdad, eres como un santo en vida.»
CC Antya 6.29 Al escuchar la conmovedora voz de Raghunātha dāsa, el corazón del musulmán se ablandó. Lloraba, y las lágrimas se deslizaban por su barba.
CC Antya 6.30 El caudhurī musulmán dijo a Raghunātha dāsa: «De hoy en adelante, tú eres mi hijo. Hoy, de alguna forma, me las arreglaré para que te suelten».
CC Antya 6.31 Tras informar al ministro, el caudhurī dejó libre a Raghunātha dāsa y, con mucho afecto, le dijo lo siguiente.
CC Antya 6.32 «El hermano mayor de tu padre no es muy inteligente —dijo—. Disfruta de 800.000 monedas, pero, como yo también entro en el reparto, debería darme algo a mí.
CC Antya 6.33 «Ahora, ve y organiza un encuentro entre tu tío y yo. Que haga lo que mejor le parezca. Yo dependeré por completo de lo que él decida.»
CC Antya 6.34 Raghunātha dāsa organizó el encuentro entre su tío y el caudhurī. La cuestión, se zanjó, y todo quedó en paz.
CC Antya 6.35 De ese modo, Raghunātha dāsa pasó un año cumpliendo a la perfección con las funciones de un hombre de negocios. Sin embargo, al año siguiente tomó de nuevo la decisión de irse de casa.
CC Antya 6.36 Una noche, se levantó y se marchó en solitario, pero su padre logró atraparle cuando ya estaba muy lejos y le hizo regresar.
CC Antya 6.37 La cosa se repetía casi a diario. Raghunātha huía de casa, y su padre le traía de regreso. Entonces, la madre de Raghunātha dāsa dijo lo siguiente a su padre.
CC Antya 6.38 «Nuestro hijo se ha vuelto loco —le dijo —. Átale con cuerdas, y así no podrá irse». Su padre, sintiéndose muy desdichado, le dio la siguiente respuesta.
CC Antya 6.39 «Raghunātha dāsa, nuestro hijo, goza de la opulencia de Indra, el rey del cielo, y su esposa es bella como un ángel. Aun así, nada de eso ha bastado para someter su mente.
CC Antya 6.40 «¿Cómo entonces iban a bastar unas cuerdas para retenerle en casa? Las reacciones de las actividades pasadas de una persona no las puede anular ni su propio padre.
CC Antya 6.41 «El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu le ha concedido plenamente Su misericordia. ¿Quién puede retener en casa a alguien que está tan loco por Caitanyacandra?».
CC Antya 6.42 Raghunātha dāsa estuvo reflexionando, y al día siguiente fue a ver a Nityānanda Gosāñi.
CC Antya 6.43 En el pueblo de Pānihāṭi, Raghunātha dāsa logró una entrevista con Nityānanda Prabhu, que estaba acompañado por muchos cantores de kīrtana, sirvientes, etc.
CC Antya 6.44 Sentado en una roca bajo un árbol, a orillas del Ganges, el Señor Nityānanda se veía tan refulgente como cientos de miles de soles nacientes.
CC Antya 6.45 Muchos devotos, sentados en el suelo, Le rodeaban. Raghunātha dāsa se asombró de ver la influencia de Nityānanda Prabhu.
CC Antya 6.46 Raghunātha dāsa ofreció reverencias desde lejos, postrándose en el suelo. El sirviente de Nityānanda Prabhu, señalando hacia él, indicó: «Allí está Raghunātha dāsa, que Te ofrece reverencias».
CC Antya 6.47 Al escuchar esto, el Señor Nityānanda Prabhu dijo: «Eres un ladrón. Ahora has venido a verme. ¡Ven aquí!, ¡ven aquí!. ¡Hoy te castigaré!».
CC Antya 6.48 Aunque el Señor le llamaba, Raghunātha dāsa no se acercaba a Él. El Señor entonces le trajo por la fuerza y puso Sus pies de loto en la cabeza de Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.49 El Señor Nityānanda era muy misericordioso y divertido por naturaleza. Mostrando Su misericordia, dijo lo siguiente a Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.50 «Tú eres como un ladrón, pues, en lugar de acercarte, te mantienes alejado. Ahora que te he atrapado, te castigaré.
CC Antya 6.51 «Organiza un festival y sirve yogur con arroz partido a todos Mis devotos.» Al escuchar esto, Raghunātha dāsa se sintió muy complacido.
CC Antya 6.52 Sin perder un instante, Raghunātha dāsa envió a sus propios sirvientes a la aldea para que comprasen toda clase de comestibles y los trajesen.
CC Antya 6.53 Raghunātha dāsa trajo arroz partido, yogur, leche, dulces, azúcar, plátanos y otros comestibles y los puso todos alrededor.
CC Antya 6.54 Tan pronto como escucharon que se iba a celebrar un festival, comenzaron a llegar toda clase de brāhmaṇas y otras gentes respetables. Se reunió así una enorme multitud.
CC Antya 6.55 Al ver que la multitud aumentaba, Raghunātha dāsa dispuso que trajesen más comestibles de otras aldeas. También hizo traer entre doscientas y cuatrocientas vasijas de barro, grandes y redondas.
CC Antya 6.56 Consiguió, además, entre cinco y siete recipientes de barro especialmente grandes. En ellos, y para satisfacción del Señor Nityānanda, un brāhmaṇa puso a remojar el arroz partido.
CC Antya 6.57 En un lugar, en cada uno de los recipientes grandes, puso en remojo el arroz partido en leche caliente. Después, mezcló la mitad del arroz con yogur, azúcar y plátanos.
CC Antya 6.58 La otra mitad la mezcló con leche condensada y plátanos de un tipo especial llamado cāṅpā-kalā. Después, añadió azúcar, mantequilla clarificada y alcanfor.
CC Antya 6.59 Después de que Nityānanda Prabhu Se cambiase de ropa y Se sentase en una plataforma elevada, el brāhmaṇa llevó ante Él los siete recipientes grandes.
CC Antya 6.60 En esa plataforma se sentaron los devotos más importantes de Śrī Nityānanda Prabhu, así como otras personas importantes, formando un círculo alrededor del Señor.
CC Antya 6.61 Entre ellos estaban Rāmadāsa, Sundarānanda, Gadādhara dāsa, Murāri, Kamalākara, Sadāśiva y Purandara.
CC Antya 6.62 Con ellos estaban también Dhanañjaya, Jagadīśa, Parameśvara dāsa, Maheśa, Gaurīdāsa y Hoḍa Kṛṣṇadāsa.
CC Antya 6.63 Con Nityānanda Prabhu, en la plataforma elevada, se sentaron también Uddhāraṇa Datta Ṭhākura y muchos otros devotos personales del Señor. Nadie podría contarlos.
CC Antya 6.64 Al saber del festival, toda clase de sabios eruditos, brāhmaṇas y sacerdotes acudieron al lugar. El Señor Nityānanda Prabhu les honró y les hizo sentarse con Él en la plataforma elevada.
CC Antya 6.65 A cada persona le ofrecieron dos recipientes de barro. En uno había arroz partido con leche condensada, y en el otro, arroz partido con yogur.
CC Antya 6.66 Todas las demás personas se sentaron en grupos alrededor de la plataforma. Nadie podría contar cuánta gente se había reunido.
CC Antya 6.67 A todos y cada uno se le sirvieron dos recipientes de barro, uno de arroz partido en yogur y otro de arroz partido en leche condensada.
CC Antya 6.68 Algunos brāhmaṇas, al no haber podido sentarse en la plataforma, fueron a la orilla del Ganges con sus dos recipientes de barro y remojaron allí su arroz partido.
CC Antya 6.69 Otros, que no encontraron sitio ni siquiera en la orilla del Ganges, se metieron en el agua, y allí comían sus dos clases de arroz partido.
CC Antya 6.70 De ese modo, algunos se sentaron en la plataforma, otros en la base de la plataforma, y otros en la orilla del Ganges, y los veinte hombres que servían la comida les dieron a todos sus dos recipientes correspondientes.
CC Antya 6.71 En ese momento llegó al lugar Rāghava Paṇḍita. Al ver la situación, se echó a reír muy sorprendido.
CC Antya 6.72 Trajo toda clase de alimentos cocinados en ghī y ofrecidos al Señor. Primero puso el prasādam ante el Señor Nityānanda, y a continuación lo repartió entre los devotos.
CC Antya 6.73 Rāghava Paṇḍita dijo al Señor Nityānanda: «Señor, yo ya había ofrecido comida para Ti a la Deidad, pero, como Tú estás celebrando este festival, mi comida se ha quedado allí, sin que nadie la coma».
CC Antya 6.74 El Señor Nityānanda contestó: «Deja que coma todo esto aquí durante el día, y en tu casa comeré de noche.
CC Antya 6.75 «Formo parte de una comunidad de pastorcillos de vacas, y por eso suelo estar acompañado de muchos pastorcillos. Me siento feliz cuando merendamos juntos, como hoy, en la arena de la orilla del río.»
CC Antya 6.76 El Señor Nityānanda invitó a Rāghava Paṇḍita a sentarse e hizo que le trajesen dos recipientes de barro a él también. En ellos había dos tipos de arroz partido.
CC Antya 6.77 Cuando se hubo servido arroz partido a todos, el Señor Nityānanda Prabhu, en meditación, trajo a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.78 Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu llegó, el Señor Nityānanda Prabhu Se levantó. Entonces, los dos juntos vieron cómo los demás disfrutaban del arroz partido con yogur y leche condensada.
CC Antya 6.79 El Señor Nityānanda Prabhu tomaba un poco de arroz partido de cada vasija y, bromeando, se lo metía en la boca a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.80 Śrī Caitanya Mahāprabhu, sonriendo también, tomó un poco de comida y lo metió en la boca de Nityānanda, riendo mientras Se lo hacía comer.
CC Antya 6.81 De ese modo, el Señor Nityānanda pasaba por entre todos los grupos de devotos que comían, y todos los vaiṣṇavas allí presentes Le veían divertirse.
CC Antya 6.82 Nadie pudo entender qué estaba haciendo Nityānanda Prabhu mientras caminaba entre los devotos. Sin embargo, algunos, especialmente afortunados, pudieron ver que también el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu estaba presente.
CC Antya 6.83 Entonces, sonriendo, Nityānanda Prabhu Se sentó. A Su derecha dejó cuatro recipientes de arroz partido preparados sin hervir el arroz.
CC Antya 6.84 El Señor Nityānanda ofreció un lugar a Śrī Caitanya Mahāprabhu y Le invitó a sentarse. Entonces, los dos hermanos Se pusieron a comer arroz partido.
CC Antya 6.85 Al ver al Señor Caitanya Mahāprabhu comer con Él, el Señor Nityānanda Prabhu Se sintió muy feliz y manifestó diversos tipos de amor extático.
CC Antya 6.86 El Señor Nityānanda Prabhu ordenó: «Comed todos, y cantad el santo nombre de Hari». Inmediatamente resonaron los santos nombres, «¡Hari!, ¡Hari!», llenando todo el universo.
CC Antya 6.87 Mientras cantaban los santos nombres, «¡Hari!, ¡Hari!» y comían, todos los vaiṣṇavas recordaban a Kṛṣṇa y Balarāma, que comían con Sus compañeros, los pastorcillos de vacas, en la orilla del Yamunā.
CC Antya 6.88 Śrī Caitanya Mahāprabhu y el Señor Nityānanda Prabhu son sumamente misericordiosos y generosos. Raghunātha dāsa fue muy afortunado de que Ellos aceptasen todo lo que estaba haciendo.
CC Antya 6.89 ¿Quién puede entender la influencia y la misericordia del Señor Nityānanda Prabhu? Él es tan poderoso que hizo que el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu viniese a comer arroz partido a orillas del Ganges.
CC Antya 6.90 Todos los devotos íntimos que eran pastorcillos de vacas, comenzando por Śrī Rāmadāsa, estaban absortos en amor extático. Pensaban que la orilla del Ganges era la orilla del Yamunā.
CC Antya 6.91 Al saber del festival, muchos tenderos de otras aldeas acudieron allí para vender arroz partido, yogur, dulces y bananas.
CC Antya 6.92 A medida que llegaban con toda clase de alimentos, Raghunātha dāsa se lo compraba todo. Primero les pagaba su precio, y luego les daba de comer de lo que le habían vendido.
CC Antya 6.93 Todo el que vino a ver aquel divertido festival recibió también su arroz partido, su yogur y sus plátanos.
CC Antya 6.94 Cuando terminó de comer, el Señor Nityānanda Prabhu Se lavó las manos y la boca y dio a Raghunātha dāsa la comida que quedaba en los cuatro recipientes.
CC Antya 6.95 En los otros tres recipientes grandes del Señor Nityānanda, quedaba todavía comida; un brāhmaṇa la repartió entre todos los devotos, dando a cada uno un poquito.
CC Antya 6.96 Un brāhmaṇa trajo entonces un collar de flores, Se lo puso a Nityānanda Prabhu, y Le ungió todo el cuerpo con pasta de madera de sándalo.
CC Antya 6.97 Cuando un sirviente trajo nueces de betel y Se las ofreció al Señor Nityānanda, el Señor sonrió y las masticó.
CC Antya 6.98 Con Sus propias manos, el Señor Nityānanda Prabhu repartió entre los devotos todos los collares de flores, la pasta de madera de sándalo y las nueces de betel que quedaron.
CC Antya 6.99 Tras recibir los remanentes de la comida del Señor Nityānanda Prabhu, Raghunātha dāsa, que se sentía muy feliz, comió un poco y repartió el resto entre sus propios acompañantes.
CC Antya 6.100 He narrado así los pasatiempos del Señor Nityānanda Prabhu en relación con el famoso festival del arroz partido con yogur.
CC Antya 6.101 Nityānanda Prabhu descansó el resto del día; al anochecer, fue al templo de Rāghava Paṇḍita y comenzó el canto en congregación del santo nombre del Señor.
CC Antya 6.102 Al principio, el Señor Nityānanda Prabhu animó a todos los devotos a que danzaran, y finalmente danzó Él mismo, inundando de amor extático el mundo entero.
CC Antya 6.103 El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu observaba la danza del Señor Nityānanda Prabhu. Nityānanda Prabhu podía verle, pero los demás no.
CC Antya 6.104 La danza del Señor Nityānanda Prabhu, como la de Śrī Caitanya Mahāprabhu, no se puede comparar a nada en los tres mundos.
CC Antya 6.105 Nadie puede describir adecuadamente la dulzura de la danza del Señor Nityānanda. Śrī Caitanya Mahāprabhu viene a verla personalmente.
CC Antya 6.106 Después de que el Señor Nityānanda hubo danzado y descansado, Rāghava Paṇḍita rogó al Señor que cenase.
CC Antya 6.107 El Señor Nityānanda Prabhu Se sentó a cenar con Sus acompañantes personales y, a Su derecha, preparó un asiento para Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.108 Śrī Caitanya Mahāprabhu fue allí y Se sentó. Al ver esto, Rāghava Paṇḍita sintió una gran felicidad.
CC Antya 6.109 Rāghava Paṇḍita trajo el prasādam ante los dos hermanos y, acto seguido, sirvió prasādam a todos los demás vaiṣṇavas.
CC Antya 6.110 Había toda clase de pasteles, arroz dulce y arroz fino cocinado, cuyo sabor superaba al néctar. También había diversos tipos de hortalizas estofadas.
CC Antya 6.111 Los alimentos que Rāghava Paṇḍita preparaba y ofrecía a la Deidad eran como la esencia del néctar. Śrī Caitanya Mahāprabhu iba allí una y otra vez a comer ese prasādam.
CC Antya 6.112 Cuando ofrecía la comida a la Deidad después de cocinar, Rāghava Paṇḍita hacía una ofrenda aparte para Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.113 Śrī Caitanya Mahāprabhu iba a comer a diario a casa de Rāghava Paṇḍita. A veces daba a Rāghava Paṇḍita la posibilidad de verle.
CC Antya 6.114 Rāghava Paṇḍita traía y servía el prasādam a los dos hermanos, dándoles de comer con gran atención. Ellos lo comían todo, de modo que no quedaban remanentes.
CC Antya 6.115 Traía muchísimos platos distintos, tantos que nadie sabría identificarlos todos. En verdad, era un hecho que la madre suprema, Rādhārāṇī en persona, cocinaba en casa de Rāghava Paṇḍita.
CC Antya 6.116 Śrīmatī Rādhārāṇī recibió de Durvāsā Muni la bendición de que todo lo que cocinase sería más dulce que el néctar. Ése es el rasgo especial de Su cocina.
CC Antya 6.117 Aromática y agradable a la vista, aquella comida era la esencia de toda dulzura. De ese modo, los dos hermanos, el Señor Caitanya Mahāprabhu y el Señor Nityānanda Prabhu, la comían con gran satisfacción.
CC Antya 6.118 Todos los devotos allí presentes rogaron a Raghunātha dāsa que se sentase a tomar prasādam, pero Rāghava Paṇḍita les dijo: «Él tomará prasādam más tarde».
CC Antya 6.119 Todos los devotos tomaron prasādam hasta no poder más. A continuación, cantando el santo nombre de Hari, se levantaron y se lavaron las manos y la boca.
CC Antya 6.120 Después de comer, los dos hermanos Se lavaron las manos y la boca. Rāghava Paṇḍita, entonces, Les adornó con collares de flores y pasta de madera de sándalo.
CC Antya 6.121 Rāghava Paṇḍita Les ofreció nueces de betel y adoró Sus pies de loto. También repartió entre los devotos nueces de betel, collares de flores y pasta de madera de sándalo.
CC Antya 6.122 Rāghava Paṇḍita, mostrándose muy misericordioso con Raghunātha dāsa, le ofreció los platos con los remanentes de la comida de los dos hermanos.
CC Antya 6.123 Le dijo: «En este plato ha comido el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu. Si te tomas Sus remanentes, te liberarás de las ataduras de tu familia».
CC Antya 6.124 La Suprema Personalidad de Dios reside ya sea siempre en el corazón o en la casa del devoto. Es una realidad a veces oculta y a veces manifiesta, pues la Suprema Personalidad de Dios es completamente independiente.
CC Antya 6.125 La Suprema Personalidad de Dios es omnipresente, de modo que reside en todas partes. Todo el que dude de esto será destruido.
CC Antya 6.126 Por la mañana, después de bañarse en el Ganges, Nityānanda Prabhu Se sentó con Sus devotos personales bajo el mismo árbol que el día anterior.
CC Antya 6.127 Raghunātha dāsa fue allí y adoró los pies de loto del Señor Nityānanda. Por mediación de Rāghava Paṇḍita, expresó su deseo.
CC Antya 6.128 «Soy el más bajo de los hombres, el más pecaminoso, caído y condenado. Aun así, deseo alcanzar el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.129 «Como un enano que quiere atrapar la Luna, lo he intentado muchas veces. He hecho todo lo que he podido pero nunca lo he logrado.
CC Antya 6.130 «Por desgracia, cada vez que he intentado irme y abandonar mis relaciones familiares, mis padres me lo han impedido.
CC Antya 6.131 «Sin Tu misericordia, nadie puede alcanzar el refugio de Śrī Caitanya Mahāprabhu, pero, con Tu misericordia, hasta el más bajo de los hombres puede alcanzar el refugio de Sus pies de loto.
CC Antya 6.132 «Yo no merezco nada, y me asusta mucho presentar esta súplica, pero aun así Te ruego, Señor, que seas especialmente misericordioso conmigo y me concedas el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.133 «Poniendo Tus pies sobre mi cabeza, dame la bendición de que pueda alcanzar el refugio de Śrī Caitanya Mahāprabhu sin dificultad. Te oro por esa bendición.»
CC Antya 6.134 Tras escuchar la súplica de Raghunātha dāsa, el Señor Nityānanda Prabhu sonrió y dijo a los devotos: «Raghunātha dāsa goza de una felicidad material igual a la de Indra, el rey del cielo.
CC Antya 6.135 «Por la misericordia que Śrī Caitanya Mahāprabhu le ha concedido, Raghunātha dāsa, pese a gozar de tanta felicidad material, no gusta de ella en absoluto. Por lo tanto, todos vosotros sed misericordiosos con él y dadle la bendición de que muy pronto alcance el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.136 «Quien siente la fragancia de los pies de loto del Señor Kṛṣṇa no da el menor valor ni siquiera a la felicidad de que se goza en Brahmaloka, el planeta más elevado. ¿Qué decir entonces de la felicidad celestial?
CC Antya 6.137 «“El Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, recibe las oraciones poéticas y sublimes de quienes tratan de alcanzar Su favor. Por ello es conocido con el nombre de Uttamaśloka. Pese a estar en la flor de la juventud, el rey Bharata, muy deseoso de alcanzar la compañía del Señor Kṛṣṇa, abandonó a su muy atractiva esposa, a sus afectuosos hijos, a sus muy queridos amigos y a su opulento reino, del mismo modo que se abandona el excremento después de defecar.”»
CC Antya 6.138 Entonces, el Señor Nityānanda Prabhu pidió a Raghunātha dāsa que se acercase, le puso Sus pies de loto en la cabeza y dijo lo siguiente.
CC Antya 6.139 «Mi querido Raghunātha dāsa —dijo—, como tú organizaste la fiesta a orillas del Ganges, Śrī Caitanya Mahāprabhu vino hasta aquí sólo para mostrarte Su misericordia.
CC Antya 6.140 «Por Su misericordia sin causa, tomó la leche con arroz partido. Luego, por la noche, después de ver danzar a los devotos, cenó también.
CC Antya 6.141 «El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, Gaurahari, vino aquí en persona para liberarte. Ahora, ten la seguridad de que todos los obstáculos que te retenían han desaparecido.
CC Antya 6.142 «Śrī Caitanya Mahāprabhu te aceptará y te confiará al cuidado de Su secretario, Svarūpa Dāmodara. De ese modo, serás uno de los sirvientes internos más íntimos del Señor y alcanzarás el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.143 «Regresa a tu casa con esta seguridad. Muy pronto, libre de impedimentos, obtendrás el refugio de los pies de loto del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu.»
CC Antya 6.144 El Señor Nityānanda hizo que todos los devotos bendijesen a Raghunātha dāsa, y Raghunātha dāsa presentó sus respetos a los pies de loto de todos.
CC Antya 6.145 Tras despedirse del Señor Nityānanda Prabhu y de los demás vaiṣṇavas, Śrī Raghunātha dāsa consultó en secreto a Rāghava Paṇḍita.
CC Antya 6.146 Tras consultar a Rāghava Paṇḍita, entregó secretamente cien monedas y unas siete tolās de oro al tesorero de Nityānanda Prabhu.
CC Antya 6.147 Raghunātha dāsa advirtió al tesorero: «No digas nada de esto al Señor Nityānanda Prabhu; por favor, no le informes de mi presente hasta que haya regresado a Su casa».
CC Antya 6.148 Después de esto, Rāghava Paṇḍita llevó a Raghunātha dāsa a su casa. Tras llevarle a ver a la Deidad, dio a Raghunātha dāsa un collar de flores y pasta de madera de sándalo.
CC Antya 6.149 Para el camino de vuelta a casa, entregó a Raghunātha dāsa una gran cantidad de prasādam. Raghunātha dāsa, entonces, habló de nuevo con Rāghava Paṇḍita.
CC Antya 6.150 «Quiero dar dinero —dijo—, para adorar los pies de loto de todos los grandes devotos, sirvientes y subordinados del Señor Nityānanda Prabhu.
CC Antya 6.151 «Según veas conveniente, dale a cada uno veinte, quince, doce, diez o cinco monedas.»
CC Antya 6.152 Raghunātha dāsa hizo una relación de la cantidad que quería entregar y la presentó a Rāghava Paṇḍita, quien entonces hizo una lista indicando el dinero que se debía pagar a cada devoto.
CC Antya 6.153 Con gran humildad, Raghunātha dāsa puso cien monedas y unas dos tolās de oro ante Rāghava Paṇḍita para todos los demás devotos.
CC Antya 6.154 Tras tomar el polvo de los pies de Rāghava Paṇḍita, Raghunātha dāsa regresó a su casa, sintiéndose en deuda con el Señor Nityānanda Prabhu por la misericordiosa bendición que había recibido de Él.
CC Antya 6.155 A partir de aquel día, no volvió a entrar en la sección interior de la casa, sino que dormía en el Durgā-maṇḍapa [el lugar en que se adoraba a madre Durgā].
CC Antya 6.156 Allí, sin embargo, sus guardias estaban siempre alerta y vigilantes. Raghunātha dāsa pensaba en la manera de eludir su vigilancia.
CC Antya 6.157 Por aquel entonces, los devotos de Bengala iban a Jagannātha Purī a ver al Señor Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.158 Raghunātha dāsa no podía acompañarles, pues eran tan famosos que su captura habría sido inmediata.
CC Antya 6.159-160 Así pues, Raghunātha dāsa pensaba profundamente en la manera de escapar; una noche, mientras dormía en el Durgā-maṇḍapa, el sacerdote Yadunandana Ācārya entró en la casa cuando sólo faltaban cuatro daṇḍas para el alba.
CC Antya 6.161 Yadunandana Ācārya era el sacerdote y maestro espiritual de Raghunātha dāsa. Aunque nacido en familia de brāhmaṇas, había aceptado la misericordia de Vāsudeva Datta.
CC Antya 6.162 Yadunandana Ācārya había recibido iniciación formal de Advaita Ācārya. Así, consideraba al Señor Caitanya su vida misma.
CC Antya 6.163 Cuando Yadunandana Ācārya entró en la casa de Raghunātha dāsa y se detuvo en el patio, Raghunātha dāsa fue ante él y se postró para ofrecerle reverencias.
CC Antya 6.164 Uno de los discípulos de Yadunandana Ācārya había dejado su servicio de adorar a la Deidad. Yadunandana Ācārya quería que Raghunātha dāsa convenciera al discípulo para que continuase con aquel servicio.
CC Antya 6.165 Yadunandana Ācārya pidió a Raghunātha dāsa: «Por favor, convence al brāhmaṇa de que continúe con el servicio, pues no hay otro para hacerlo».
CC Antya 6.166 Tras decir esto, Yadunandana Ācārya salió con Raghunātha dāsa. En ese momento, todos los vigilantes estaban profundamente dormidos, pues la noche llegaba a su fin.
CC Antya 6.167 La casa de Yadunandana Ācārya estaba al este de la de Raghunātha dāsa. Mientras se dirigían allí, Yadunandana Ācārya y Raghunātha dāsa iban hablando.
CC Antya 6.168 A mitad de camino, Raghunātha dāsa propuso a los pies de loto de su maestro espiritual: «Iré a casa de ese brāhmaṇa, le convenceré de que regrese, y le enviaré a tu casa.
CC Antya 6.169 «Puedes irte a casa sin ansiedad. Siguiendo tu orden, convenceré al brāhmaṇa.» Con ese pretexto, y después de pedir permiso, Raghunātha dāsa decidió marcharse.
CC Antya 6.170 Raghunātha dāsa pensó: «Ésta es mi mejor oportunidad para marcharme, porque esta vez no hay ni sirvientes ni vigilantes conmigo».
CC Antya 6.171 Con ese pensamiento, avanzó rápidamente hacia el Este. A veces se volvía a mirar atrás, pero nadie le seguía.
CC Antya 6.172 Pensando en los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu y del Señor Nityānanda Prabhu, se salió del camino principal y siguió, a toda prisa, el que casi nadie usaba.
CC Antya 6.173 Saliéndose del camino principal, que iba de pueblo en pueblo, atravesó las selvas, pensando de todo corazón en los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.174 En un día caminó unos cincuenta kilómetros; al anochecer, descansó en los establos de una lechería.
CC Antya 6.175 Al ver que Raghunātha dāsa estaba en ayunas, el lechero le dio un poco de leche. Raghunātha dāsa bebió la leche y se acostó a pasar allí la noche.
CC Antya 6.176 Al ver que no estaba en casa, el sirviente y el vigilante de Raghunātha dāsa fueron inmediatamente a preguntar por él a su maestro espiritual, Yadunandana Ācārya.
CC Antya 6.177 Yadunandana Ācārya dijo: «Me ha pedido permiso y ha regresado a casa». Entonces todos rompieron a gritar: «¡Raghunātha se ha ido!», formando un gran alboroto.
CC Antya 6.178 El padre de Raghunātha dāsa dijo: «Los devotos de Bengala acaban de salir hacia Jagannātha Purī a ver al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.179 «Raghunātha dāsa ha huido con ellos. Que diez hombres vayan inmediatamente en su busca y le traigan de vuelta.»
CC Antya 6.180 El padre de Raghunātha dāsa escribió una carta a Śivānanda Sena en la que, con gran humildad, le pedía: «Por favor, devuélveme a mi hijo».
CC Antya 6.181 En Jhāṅkarā, los diez hombres alcanzaron al grupo de vaiṣṇavas que iban a Nīlācala.
CC Antya 6.182 Tras entregar la carta a Śivānanda Sena, le preguntaron por Raghunātha dāsa. Śivānanda Sena contestó: «No ha venido con nosotros».
CC Antya 6.183 Cuando los diez hombres regresaron a casa, los padres de Raghunātha dāsa se llenaron de ansiedad.
CC Antya 6.184 Tras descansar en casa del lechero, Raghunātha dāsa se levantó muy temprano. En lugar de ir hacia el Este, se volvió hacia el Sur y siguió adelante.
CC Antya 6.185 Pasó por Chatrabhoga, pero, en lugar de seguir el camino principal, siguió el camino que iba de aldea en aldea.
CC Antya 6.186 Sin preocuparse de comer, caminó todo el día. El hambre no era obstáculo, pues su mente estaba concentrada en obtener el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.187 A veces masticaba cereales fritos, a veces cocinaba, y a veces bebía leche. De ese modo, con lo que podía encontrar allí donde iba, mantuvo juntas la vida y el alma.
CC Antya 6.188 Al cabo de doce días llegó a Jagannātha Purī, pero en el camino sólo pudo comer tres días.
CC Antya 6.189 Cuando Raghunātha dāsa fue a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu, el Señor estaba en compañía de Svarūpa Dāmodara y otros devotos.
CC Antya 6.190 Manteniéndose a una cierta distancia, en el patio, se postró para ofrecer reverencias. Mukunda Datta dijo entonces: «Ahí está Raghunātha».
CC Antya 6.191 Nada más escuchar esas palabras, Śrī Caitanya Mahāprabhu dio la bienvenida a Raghunātha dāsa. «Ven aquí», le dijo. Raghunātha dāsa se tomó de los pies de loto del Señor, pero el Señor Se puso de pie y, por Su misericordia sin causa, le abrazó.
CC Antya 6.192 Raghunātha dāsa ofreció oraciones a los pies de loto de todos los devotos, comenzando por Svarūpa Dāmodara Gosvāmī. Al ver la misericordia especial que Śrī Caitanya Mahāprabhu había concedido a Raghunātha dāsa, también ellos le abrazaron.
CC Antya 6.193 El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «La misericordia del Señor Kṛṣṇa es más fuerte que ninguna otra cosa. Por esa razón, el Señor te ha liberado de la fosa de la vida materialista, que es como un hoyo en que la gente defeca».
CC Antya 6.194 Raghunātha dāsa, en su mente, respondió: «Yo no sé quién es Kṛṣṇa. Sólo sé que Tu misericordia, ¡oh, mi Señor!, me ha salvado de la vida familiar».
CC Antya 6.195 El Señor continuó: «Tu padre y su hermano mayor tienen una relación de hermanos con Mi abuelo, Nīlāmbara Cakravartī. Por ello, les considero Mis abuelos.
CC Antya 6.196 «Puesto que tu padre y su hermano mayor son hermanos menores de Nīlāmbara Cakravartī, puedo hacer esta clase de bromas a su costa.
CC Antya 6.197 «Mi querido Raghunātha dāsa, tu padre y su hermano mayor son como gusanos del excremento en la fosa de excremento del disfrute material, pues la gran enfermedad del veneno del disfrute material es lo que ellos llaman felicidad.
CC Antya 6.198 «Tu padre y tu tío, aunque son caritativos con los brāhmaṇas y les ayudan mucho, no son vaiṣṇavas puros. Sin embargo, son casi como vaiṣṇavas.
CC Antya 6.199 «Quienes están apegados a la vida material y son ciegos a la vida espiritual, tienen que actuar de tal manera que las acciones y reacciones de sus actividades les atan al ciclo de nacimientos y muertes.
SIGNIFICADO: Como se afirma claramente en la Bhagavad-gītā (3.9): yajñārthāt karmaṇo ’nyatra loko ’yaṁ karma-bandhanaḥ, si no actuamos como devotos puros, todos nuestros actos producirán reacciones de cautiverio fruitivo (karma-bandhanaḥ). De forma similar, en el Śrīmad-Bhāgavatam (5.5.4), se afirma:
CC Antya 6.200 «Por Su propia voluntad, el Señor Kṛṣṇa te ha liberado de esa condenable vida materialista. Por lo tanto, no es posible expresar las glorias de la misericordia sin causa del Señor Kṛṣṇa.»
CC Antya 6.201 Al ver a Raghunātha dāsa tan delgado y sucio, debido al ayuno y a los doce días de camino, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, con el corazón derretido de misericordia sin causa, dijo a Svarūpa Dāmodara.
CC Antya 6.202 «Mi querido Svarūpa —dijo—, te confío a este Raghunātha dāsa. Por favor, acéptale como hijo o sirviente.
CC Antya 6.203 «Ahora hay tres Raghunāthas entre Mis acompañantes. De hoy en adelante, este Raghunātha debe ser conocido como el Raghu de Svarūpa Dāmodara.»
CC Antya 6.204 Con estas palabras, Śrī Caitanya Mahāprabhu tomó la mano de Raghunātha dāsa y lo confió en manos de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī.
CC Antya 6.205 Svarūpa Dāmodara Gosvāmī aceptó a Raghunātha dāsa diciendo: «Śrī Caitanya Mahāprabhu, yo acepto todo lo que Tú ordenes». Entonces abrazó de nuevo a Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.206 No puedo expresar debidamente el afecto de Śrī Caitanya Mahāprabhu por Sus devotos. Mostrándose misericordioso con Raghunātha dāsa, el Señor dijo lo siguiente a Govinda.
CC Antya 6.207 «En el camino, Raghunātha dāsa ha ayunado y ha pasado muchos días de penalidades. Por lo tanto, cuídale bien durante unos días, de modo que pueda comer a su entera satisfacción.»
CC Antya 6.208 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo entonces a Raghunātha dāsa: «Ve a bañarte al mar. Después ve al templo a ver al Señor Jagannātha y regresa aquí a comer».
CC Antya 6.209 Tras decir esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se levantó y Se fue a cumplir con Sus deberes de mediodía, y Raghunātha dāsa saludó a todos los devotos allí presentes.
CC Antya 6.210 Habiendo visto la misericordia sin causa que Śrī Caitanya Mahāprabhu había mostrado a Raghunātha dāsa, todos los devotos alababan, atónitos, su buena fortuna.
CC Antya 6.211 Raghunātha dāsa se bañó en el mar y visitó al Señor Jagannātha. Después, regresó donde Govinda, el sirviente personal de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.212 Govinda le ofreció un plato con los remanentes de la comida de Śrī Caitanya Mahāprabhu, y Raghunātha dāsa, muy feliz, aceptó el prasādam.
CC Antya 6.213 Raghunātha dāsa quedó bajo la tutela de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī, y Govinda le sirvió remanentes de la comida de Śrī Caitanya Mahāprabhu durante cinco días.
CC Antya 6.214 A partir del sexto día, Raghunātha dāsa comenzó a ir a la puerta Siṁha-dvāra para pedir limosna tras la ceremonia de puṣpa-añjali, en la que se ofrecen flores al Señor.
CC Antya 6.215 Por la noche, tras cumplir con sus deberes prescritos, los numerosos sirvientes del Señor Jagannātha, conocidos con el nombre de viṣayīs, regresan a casa.
CC Antya 6.216 Cuando ven a un vaiṣṇava pidiendo limosna en el Siṁha-dvāra, por misericordia hablan con los tenderos para que le den algo de comer.
CC Antya 6.217 Así, la costumbre ha sido siempre que el devoto que no tiene otro medio de sustento espere ante la puerta Siṁha-dvāra para recibir la limosna de los sirvientes.
CC Antya 6.218 De ese modo, el vaiṣṇava completamente dependiente canta el santo nombre del Señor todo el día y contempla al Señor Jagannātha con plena libertad.
CC Antya 6.219 Algunos vaiṣṇavas tienen costumbre de pedir de los puestos de caridad pública y comen lo que allí les dan, mientras que otros se paran de noche ante la puerta Siṁha-dvāra, y piden limosna a los sirvientes.
CC Antya 6.220 La renunciación es el principio básico que sostiene la vida de los devotos de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Al ver esa renunciación, Śrī Caitanya Mahāprabhu, la Suprema Personalidad de Dios, Se siente sumamente satisfecho.
CC Antya 6.221 Govinda dijo a Śrī Caitanya Mahāprabhu: «Raghunātha dāsa ha dejado de tomar prasādam aquí. Ahora va al Siṁha-dvāra a pedir limosna para comer».
CC Antya 6.222 Al escuchar esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió muy satisfecho. «Raghunātha dāsa ha hecho bien —dijo—. Ha actuado como se espera de una persona en la orden de vida de renuncia.
CC Antya 6.223 «La persona que se halla en la orden de vida de renuncia debe cantar constantemente el santo nombre del Señor. Debe pedir limosna para comer, y ése debe ser su modo de sustento.
CC Antya 6.224 «El vairāgī [la persona en la orden de vida de renuncia] no debe depender de los demás. Si lo hace, no logrará el éxito, y Kṛṣṇa no le prestará atención.
CC Antya 6.225 «El renunciante deseoso de que su lengua saboree toda clase de alimentos verá arruinarse su vida espiritual, y será esclavo de los gustos de su lengua.
CC Antya 6.226 «El deber de la persona en la orden de vida de renuncia es cantar constantemente el mantra Hare Kṛṣṇa. Debe satisfacer su estómago con las verduras, hojas, frutas y raíces que estén a su alcance.
CC Antya 6.227 «El que es esclavo de la lengua y, debido a ello, va de aquí para allá consagrado a los genitales y al estómago, no puede alcanzar a Kṛṣṇa.»
CC Antya 6.228 Al día siguiente, Raghunātha dāsa preguntó por su deber a los pies de loto de Svarūpa Dāmodara.
CC Antya 6.229 «No sé por qué he abandonado la vida familiar —dijo—. ¿Cuál es mi deber? Por favor, instrúyeme».
CC Antya 6.230 Raghunātha dāsa nunca dijo una palabra ante el Señor. En lugar de ello, informaba al Señor de sus deseos a través de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī y de Govinda.
CC Antya 6.231 Al día siguiente, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī dijo al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu: «Raghunātha dāsa tiene que decir lo siguiente a Tus pies de loto.
CC Antya 6.232 «“No sé cuál es mi deber ni el objeto de mi vida. Por ello, Te pido por favor que me des instrucciones personalmente con Tu boca trascendental.“»
CC Antya 6.233 Sonriendo, Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo a Raghunātha dāsa: «Ya he nombrado a Svarūpa Dāmodara Gosvāmī como instructor tuyo.
CC Antya 6.234 «De él puedes aprender cuál es tu deber y cómo llevarlo a cabo. Yo no sé tanto como él.
CC Antya 6.235 «No obstante, si quieres recibir con fe y amor Mis instrucciones, las siguientes palabras te indicarán cuáles son tus deberes.
CC Antya 6.236 «No hables como la gente común, ni escuches lo que dicen. No debes tomar alimentos muy sabrosos, ni vestirte demasiado bien.
CC Antya 6.237 «No esperes honores, pero ofrece pleno respeto a los demás. Canta constantemente el santo nombre del Señor Kṛṣṇa, y, en tu mente, ofrece servicio a Rādhā y Kṛṣṇa en Vṛndāvana.
CC Antya 6.238 «Te he dado brevemente Mis instrucciones. Los detalles al respecto, los recibirás de Svarūpa Dāmodara.
CC Antya 6.239 «Aquel que se considera más bajo que la hierba, que es más tolerante que un árbol, y que, sin esperar honores personales, está siempre dispuesto a ofrecer respeto a los demás, puede cantar constantemente el santo nombre del Señor sin la menor dificultad.»
CC Antya 6.240 Tras escuchar esto, Raghunātha dāsa ofreció oraciones a los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu, y el Señor, con gran misericordia, le abrazó.
CC Antya 6.241 Śrī Caitanya Mahāprabhu le dejó de nuevo bajo la tutela de Svarūpa Dāmodara. De ese modo, Raghunātha dāsa ofreció un servicio muy confidencial con Svarūpa Dāmodara Gosvāmī.
CC Antya 6.242 En ese momento llegaron todos los devotos de Bengala y, como en anteriores ocasiones, Śrī Caitanya Mahāprabhu les recibió con gran sentimiento.
CC Antya 6.243 Como en anteriores ocasiones, limpió el templo de Guṇḍicā y celebró una merienda en el jardín con los devotos.
CC Antya 6.244 El Señor volvió a danzar con los devotos durante el festival de Ratha-yātrā. Al ver esto, Raghunātha dāsa no podía salir de su asombro.
CC Antya 6.245 Cuando Raghunātha dāsa saludó a todos los devotos, Advaita Ācārya Se mostró muy misericordioso con él.
CC Antya 6.246 También saludó a Śivānanda Sena, el cual le dijo: «Tu padre envió diez hombres para llevarte de vuelta.
CC Antya 6.247 «Me escribió una carta pidiéndome que te mandase de vuelta, pero, al no obtener información de tu paradero, los diez hombres se fueron de Jhāṅkarā y regresaron a casa.»
CC Antya 6.248 Cuando los devotos regresaron a Bengala tras cuatro meses de estancia en Jagannātha Purī, el padre de Raghunātha dāsa supo de su llegada y envió un hombre a Śivānanda Sena.
CC Antya 6.249 El mensajero preguntó a Śivānanda Sena: «¿Has visto en la morada de Śrī Caitanya Mahāprabhu a alguien que haya entrado en la orden de vida de renuncia?
CC Antya 6.250 «Esa persona es Raghunātha dāsa, el hijo de Govardhana Majumadāra. ¿Le has visto en Nīlācala?»
CC Antya 6.251 Śivānanda Sena contestó: «Sí, señor. Raghunātha dāsa está con Śrī Caitanya Mahāprabhu, y es una persona muy famosa. ¿Hay alguien que no le conozca?
CC Antya 6.252 «Śrī Caitanya Mahāprabhu le ha puesto bajo la tutela de Svarūpa Dāmodara. Para los devotos del Señor, Raghunātha dāsa es ahora como su vida misma.
CC Antya 6.253 «Canta el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa todo el día y toda la noche. No abandona el refugio de Śrī Caitanya Mahāprabhu ni por un momento.
CC Antya 6.254 «Se halla en la orden suprema de la vida de renuncia. En verdad, no se preocupa ni de comer ni de vestirse. De alguna manera, come y se mantiene con vida.
CC Antya 6.255 «Pasadas diez daṇḍas [cuatro horas] de la noche, después de haber visto la ceremonia de puṣpāñjali, Raghunātha dāsa va a la puerta Siṁha-dvāra y pide limosna para comer.
CC Antya 6.256 «Si alguien le da algo de comer, come. A veces ayuna, y a veces mastica cereales fritos».
CC Antya 6.257 Tras escuchar esto, el mensajero regresó a casa de Govardhana Majumadāra y le dio todos los detalles acerca de Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.258 Al escuchar la descripción de la conducta de Raghunātha dāsa en la orden de vida de renuncia, sus padres se sintieron muy desdichados, de modo que decidieron enviar a Raghunātha algunos criados con bienes para su comodidad.
CC Antya 6.259 Inmediatamente, el padre de Raghunātha dāsa envió a Śivānanda Sena cuatrocientas monedas, dos criados y un brāhmaṇa.
CC Antya 6.260 Śivānanda Sena les dijo: «No podéis ir a Jagannātha Purī directamente. Cuando yo vaya, podéis acompañarme.
CC Antya 6.261 «Ahora id a casa. Cuando vayamos todos nosotros, os llevaré conmigo.»
CC Antya 6.262 En su obra Śrī Caitanya-candrodaya-nāṭaka, el gran poeta Śrī Kavi-karṇapūra narra este episodio y escribe por extenso acerca de las gloriosas actividades de Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.263 «Raghunātha dāsa es un discípulo de Yadunandana Ācārya, que es muy gentil y sumamente querido por Vāsudeva Datta, que habita en Kāñcanapallī. A nosotros, devotos de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Raghunātha dāsa, debido a sus cualidades trascendentales, nos es siempre más querido que la vida misma. Él ha sido favorecido por la abundante misericordia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, y por ello siempre es agradable. Dando claramente un ejemplo superior para la orden de vida de renuncia, este muy querido seguidor de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī es el océano de la renunciación. ¿Quién, de entre los habitantes de Nīlācala [Jagannātha Purī], no le conoce bien?
CC Antya 6.264 «Debido a que todos los devotos están muy complacidos con él, Raghunātha dāsa Gosvāmī fácilmente llegó a ser como una fértil tierra de la buena fortuna, adecuada para sembrar la semilla de la misericordia del Señor Caitanya Mahāprabhu. Tan pronto como fue sembrada, esa semilla creció hasta ser un incomparable árbol del amor de Śrī Caitanya Mahāprabhu, y dio fruto.»
CC Antya 6.265 En esos versos, el gran poeta Kavi-karṇapūra da la misma información que Śivānanda Sena comunicó al mensajero del padre de Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.266 Al año siguiente, cuando Śivānanda Sena fue, como de costumbre, a Jagannātha Purī, los sirvientes y el brāhmaṇa, que era cocinero, fueron con él.
CC Antya 6.267 Los sirvientes y el brāhmaṇa llevaron cuatrocientas monedas a Jagannātha Purī. Una vez allí, fueron a ver a Raghunātha dāsa.
CC Antya 6.268 Raghunātha dāsa no quiso el dinero ni los criados que su padre le enviaba, de modo que el brāhmaṇa y uno de los criados se quedaron allí con el dinero.
CC Antya 6.269 Entonces, Raghunātha dāsa comenzó a invitar muy atentamente a Śrī Caitanya Mahāprabhu a su casa dos días al mes.
CC Antya 6.270 En esas dos ocasiones gastaba 640 kauḍis, que le proporcionaban el criado y el brāhmaṇa.
CC Antya 6.271 Durante dos años, Raghunātha dāsa continuó invitando a Śrī Caitanya Mahāprabhu de ese modo, pero al final del segundo año dejó de hacerlo.
CC Antya 6.272 Cuando pasaron dos meses seguidos sin que Raghunātha dāsa invitase al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, el Señor, el hijo de Śacī, interrogó a Svarūpa Dāmodara.
CC Antya 6.273 El Señor preguntó: «¿Por qué ha dejado Raghunātha dāsa de invitarme?».Svarūpa Dāmodara contestó: «Debe de haber reconsiderado la situación.
CC Antya 6.274 «“Yo invito a Śrī Caitanya Mahāprabhu aceptando bienes de los materialistas. Sé que la mente del Señor no está satisfecha con esto.
CC Antya 6.275 «“Debido a que acepto todas esas cosas de personas cuyo único interés es el dinero, mi conciencia es impura. Por lo tanto, lo único que consigo con ese tipo de invitaciones es una cierta reputación material.
CC Antya 6.276 «“Cuando Se lo pido, Śrī Caitanya Mahāprabhu acepta mis invitaciones porque sabe que un tonto como yo se sentiría desdichado si Él no las aceptase.”
CC Antya 6.277 «Teniendo todo eso en cuenta —concluyó Svarūpa Dāmodara—, ha dejado de invitarte.» Al escuchar esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu sonrió y dijo lo siguiente.
CC Antya 6.278 «Cuando se comen alimentos ofrecidos por un materialista, la mente se contamina, y cuando la mente se contamina, no podemos pensar debidamente en Kṛṣṇa.
CC Antya 6.279 «Cuando se acepta la invitación de una persona contaminada por la modalidad material de la pasión, tanto la persona que ofrece la comida como la que la acepta se contaminan mentalmente.
CC Antya 6.280 «Debido al ferviente deseo de Raghunātha dāsa, Yo acepté su invitación por muchos días. Es muy bueno que Raghunātha dāsa, sabiéndolo, haya abandonado por sí solo esa práctica.»
CC Antya 6.281 Unos días después, Raghunātha dāsa dejó de pedir limosna junto a la puerta Siṁha-dvāra. A partir de entonces, comía lo que mendigaba en un puesto de distribución gratuita de alimentos.
CC Antya 6.282 Cuando Govinda le informó de esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu preguntó a Svarūpa Dāmodara: «¿Cómo es que Raghunātha dāsa ya no va a pedir limosna a la puerta Siṁha-dvāra?».
CC Antya 6.283 Svarūpa Dāmodara contestó: «Raghunātha dāsa no se sentía bien yendo a mendigar a la Siṁha-dvāra, de modo que ahora acude cada mediodía al puesto de caridad a pedir limosna».
CC Antya 6.284 Al escuchar la novedad, Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «Ha hecho muy bien en dejar de ir a la puerta Siṁha-dvāra. Esa forma de pedir limosna es como hacer de prostituta.
«“Se acerca una persona. Seguro que me da algo. Esa persona me dio algo la noche pasada. Ahora se acerca otro. Tal vez me dé algo. La persona que acaba de pasar no me ha dado nada, pero seguro que la próxima que venga me dará algo.” De ese modo, la persona en la orden de vida de renuncia abandona su neutralidad y depende de la caridad de esta o aquella persona. Con esa mentalidad, está actuando como una prostituta.
CC Antya 6.285 «En el puesto de distribución gratuita de comida, puede llenarse el estómago con lo que le den; así no hay posibilidad de más conversaciones indeseables, y se puede cantar en paz el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa.»
CC Antya 6.286 Tras decir esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu concedió de nuevo Su misericordia a Raghunātha dāsa, dándole una piedra de la colina Govardhana y un collar de caracolas pequeñas.
CC Antya 6.287 Śaṅkarānanda Sarasvatī había traído la piedra de la colina Govardhana y el collar de caracolas de Vṛndāvana.
CC Antya 6.288 Él regaló a Śrī Caitanya Mahāprabhu los dos objetos, el collar de caracolas y la piedra de la colina Govardhana.
CC Antya 6.289 Al recibir aquellos dos objetos tan poco comunes, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió inmensamente feliz. Cuando rezaba Hare Kṛṣṇa, Se ponía el collar.
CC Antya 6.290 El Señor Se llevaba la piedra al corazón o, a veces, a los ojos. A veces Se la llevaba a la nariz para olerla, y a veces Se la ponía en la cabeza.
CC Antya 6.291 La piedra de Govardhana estaba siempre mojada con lágrimas de Sus ojos. Śrī Caitanya Mahāprabhu solía decir: «Esta piedra es directamente el cuerpo del Señor Kṛṣṇa».
CC Antya 6.292 Tuvo consigo la piedra y el collar durante tres años. Después, el Señor se los regaló a Raghunātha dāsa, muy satisfecho con su conducta.
CC Antya 6.293 Śrī Caitanya Mahāprabhu instruyó a Raghunātha dāsa: «Esta piedra es la forma trascendental del Señor Kṛṣṇa. Adórala con mucho fervor».
CC Antya 6.294 Śrī Caitanya Mahāprabhu continuó: «Adora esta piedra en la modalidad de la bondad, como un perfecto brāhmaṇa, pues con esa adoración no tardarás en alcanzar, sin la menor duda, el amor extático por Kṛṣṇa.
CC Antya 6.295 «Para esa adoración, se necesita un cuenco de agua y unas flores de un árbol de tulasī. Esa adoración, realizada con pureza completa, está perfectamente situada en el plano de la bondad.
CC Antya 6.296 «Con fe y amor, debes ofrecer ocho flores tiernas de tulasī, cada una de ellas con dos hojas de tulasī, una a cada lado de la flor.»
CC Antya 6.297 Tras darle esos consejos sobre la adoración, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu ofreció personalmente a Raghunātha dāsa la govardhana-śilā con Su mano trascendental. Siguiendo el consejo del Señor, Raghunātha dāsa adoró la śilā lleno de júbilo trascendental.
CC Antya 6.298 Svarūpa Dāmodara dio a Raghunātha dāsa Gosvāmī dos piezas de tela de unos quince centímetros de largo, una plataforma de madera y un cuenco para el agua.
CC Antya 6.299 De ese modo, Raghunātha dāsa comenzó a adorar la piedra de Govardhana; mientras la adoraba, veía a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, el hijo de Nanda Mahārāja, directamente en la piedra.
CC Antya 6.300 Al pensar en cómo había recibido la govardhana-śilā directamente de manos de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Raghunātha dāsa estaba siempre desbordante de amor extático.
CC Antya 6.301 Aunque se adore a la Deidad con dieciséis artículos, es imposible obtener una felicidad trascendental como la que Raghunātha dāsa obtenía por el simple hecho de ofrecer agua y tulasī.
CC Antya 6.302 Un día, cuando Raghunātha dāsa llevaba ya algún tiempo adorando de ese modo a la govardhana-śilā, Svarūpa Dāmodara le dijo lo siguiente.
CC Antya 6.303 «Ofrece a la piedra de Govardhana dulces khājā, y sandeśa de primera clase por el valor de ocho kauḍis. Si los ofreces con amor y fe, serán como el néctar.»
CC Antya 6.304 Raghunātha dāsa comenzó entonces a ofrecer unos dulces muy caros llamados khājā que le proporcionaba Govinda siguiendo la orden de Svarūpa Dāmodara.
CC Antya 6.305 Cuando recibió de Śrī Caitanya Mahāprabhu la piedra y el collar de caracolas, Raghunātha dāsa comprendió la intención del Señor. Entonces pensó lo siguiente.
CC Antya 6.306 «Al ofrecerme la govardhana-śilā, Śrī Caitanya Mahāprabhu me ha ofrecido un lugar cerca de la colina Govardhana, y con el collar de caracolas, me ha ofrecido refugio a los pies de loto de Śrīmatī Rādhārāṇī.»
CC Antya 6.307 La felicidad trascendental de Raghunātha dāsa era ilimitada. Olvidando todas las cosas externas, sirvió los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu con el cuerpo y la mente.
CC Antya 6.308 ¿Quién podría enumerar los ilimitados atributos trascendentales de Raghunātha dāsa? Sus estrictos principios regulativos eran exactamente como las líneas de una piedra.
CC Antya 6.309 Raghunātha dāsa pasaba más de veintidós de las veinticuatro horas del día cantando el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa y recordando los pies de loto del Señor. En comer y dormir, nunca empleaba más de hora y media, y algunos días ni siquiera eso.
CC Antya 6.310 Los temas acerca de su renunciación son maravillosos. En toda su vida, nunca le permitió a su lengua la complacencia de los sentidos.
CC Antya 6.311 Nunca se puso más ropa de vestir que una pequeña tela harapienta y un manto de remiendos. De ese modo, cumplió estrictamente la orden de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.312 Comía solamente para mantener juntos el alma y el cuerpo, y, cuando comía, se lo reprochaba a sí mismo con las siguientes palabras.
CC Antya 6.313 «“Quien ha limpiado su corazón con el conocimiento perfecto y ha entendido a Kṛṣṇa, el Brahman Supremo, lo gana todo ¿Por qué tendría esa persona que actuar como un disoluto, esforzándose por mantener el cuerpo material?”»
CC Antya 6.314 En las tiendas venden el prasādam del Señor Jagannātha, y lo que no se vende, se descompone en dos o tres días.
CC Antya 6.315 La comida estropeada se echa a las vacas de Tailaṅga en la puerta Siṁha-dvāra. Pero huele tanto a podrido que ni las vacas pueden comerla.
CC Antya 6.316 De noche, Raghunātha dāsa recogía el arroz echado a perder, lo llevaba a casa y lo lavaba con agua en abundancia.
CC Antya 6.317 Entonces, añadiéndole sal, comía la parte dura del interior de los granos de arroz.
CC Antya 6.318 Un día, Svarūpa Dāmodara vio lo que hacía Raghunātha dāsa. Sonriendo, le pidió un poco de aquel arroz y lo comió.
CC Antya 6.319 Svarūpa Dāmodara dijo: «Tú comes este néctar todos los días, pero nunca nos lo ofreces. ¿Qué clase de persona eres?».
CC Antya 6.320 Śrī Caitanya Mahāprabhu Se enteró de esto por boca de Govinda; al día siguiente Se presentó en el lugar y dijo lo siguiente.
CC Antya 6.321 «¿Qué manjares estás comiendo? ¿Por qué no Me das nada?». Con esas palabras, le quitó por la fuerza un poco de arroz y lo comió.
CC Antya 6.322 Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu iba a tomar otro poco de arroz, Svarūpa Dāmodara Le sujetó la mano y dijo: «Eso no es bueno para Ti». De ese modo, se llevó la comida por la fuerza.
CC Antya 6.323 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «Por supuesto, Yo tomo cada día prasādam de toda clase, pero nunca he probado un prasādam tan bueno como el que está comiendo Raghunātha».
CC Antya 6.324 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu realizó muchos pasatiempos en Jagannātha Purī. Viendo las rigurosas penitencias de Raghunātha dāsa en la orden de vida de renuncia, el Señor Se sentía enormemente satisfecho.
CC Antya 6.325 En su poema Gaurāṅga-stava-kalpavṛkṣa, Raghunātha dāsa ha narrado su propia liberación.
CC Antya 6.326 «Aunque soy un alma caída, el más bajo de los hombres, Śrī Caitanya Mahāprabhu, por Su misericordia, me liberó del bosque en llamas de una gran opulencia material. Él, con gran placer, me ha puesto en manos de Svarūpa Dāmodara, Su acompañante personal. El Señor me dio, además, el collar de pequeñas caracolas que llevaba en el pecho y una piedra de la colina Govardhana, aunque eran cosas muy queridas para Él. Ese mismo Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu despierta en mi corazón y hace que me vuelva loco por Él.»
CC Antya 6.327 De este modo he narrado el encuentro de Raghunātha dāsa con Śrī Caitanya Mahāprabhu. Todo el que escuche acerca de este episodio alcanza los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 6.328 Orando a los pies de loto de Śrī Rūpa y Śrī Raghunātha, siempre deseando su misericordia, yo, Kṛṣṇadāsa, narro el Śrī Caitanya-caritāmṛta, siguiendo sus pasos.