Bg 7.8

raso ’ham apsu kaunteya
prabhāsmi śaśi-sūryayoḥ
praṇavaḥ sarva-vedeṣu
śabdaḥ khe pauruṣaṁ nṛṣu
Palabra por palabra: 
rasaḥ — sabor; aham — Yo; apsu — en el agua; kaunteya — ¡oh, hijo de Kuntī!; prabhā — la luz; asmi — Yo soy; śaśi-sūryayoḥ — del Sol y la Luna; praṇavaḥ — las tres letras a,u, m; sarva — en todos; vedeṣu — los Vedas; śabdaḥ — vibración sonora; khe — en el éter; pauruṣam — habilidad; nṛṣu — en los hombres.
Traducción: 
¡Oh, hijo de Kuntī!, Yo soy el sabor del agua, la luz del Sol y de la Luna, la sílaba oṁ de los mantras védicos; Yo soy el sonido del éter y la habilidad del hombre.
Significado: 

Este verso explica la manera en que el Señor es omnipresente mediante Sus diversas energías materiales y espirituales. Al Señor Supremo se lo puede percibir inicialmente por medio de Sus diferentes energías, y así se lo llega a conocer de un modo impersonal. Así como el semidiós del Sol es una persona y a él se lo percibe mediante su energía omnipresente, la luz del Sol, así mismo, aunque el Señor se halla en Su morada eterna, a Él se lo percibe mediante Sus energías difundidas y omnipresentes. El sabor del agua es el principio activo del agua. A nadie le gusta beber el agua de mar, porque el sabor puro del agua está mezclado con el de la sal. El atractivo que tiene el agua depende de la pureza de su sabor, y ese sabor puro es una de las energías del Señor. El impersonalista percibe la presencia del Señor en el agua por medio del sabor de ésta, y el personalista también glorifica al Señor, por haber tenido la bondad de proveer de la sabrosa agua para calmar la sed del hombre. Ésa es la manera de percibir al Supremo. A decir verdad, entre el personalismo y el impersonalismo prácticamente no hay ningún conflicto. Aquel que conoce a Dios sabe que la concepción impersonal y la concepción personal se hallan presentes en todo simultáneamente, y que en ello no hay ninguna contradicción. Por lo tanto, el Señor Caitanya estableció Su sublime doctrina de acintya-bheda y abheda-tattva, de identidad y diferencia simultáneas.

La luz del Sol y la Luna también emana originalmente del brahmajyoti, que es la refulgencia impersonal del Señor. Y praṇava, o el trascendental sonido oṁkāra que se encuentra al comienzo de cada himno védico, se refiere al Señor Supremo. Como los impersonalistas tienen mucho miedo de dirigirse al Supremo Señor Kṛṣṇa por medio de Sus innumerables nombres, prefieren proferir el trascendental sonido oṁkāra. Pero ellos no se dan cuenta de que oṁkāra es la representación sonora de Kṛṣṇa. La jurisdicción del proceso de conciencia de Kṛṣṇa se extiende por todas partes, y aquel que conoce dicho proceso está bendecido. Aquellos que no conocen a Kṛṣṇa están sumidos en la ilusión, y, así pues, el conocimiento acerca de Kṛṣṇa es la liberación, y la ignorancia en relación con Él es el cautiverio.