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II. Eligiendo un maestro espiritual

¿Qué es un guru?

Al oír la palabra «guru», tenemos la tendencia a pensar en una imagen caricaturesca: un anciano de aspecto extraño, con una barba larga e hilachosa y un hábito vaporoso, que medita en verdades esotéricas distantes; o pensamos en un estafador cósmico que trata de aprovecharse de la credulidad espiritual de jóvenes buscadores. Pero, ¿qué es verdaderamente un guru? ¿Qué sabe él que nosotros no sepamos? ¿Cómo nos ilumina? Śrīla Prabhupāda nos da algunas reveladoras respuestas en una conversación que tuvo lugar en Inglaterra en 1973.

om ajñāna-timirāndhasya
jñānāñjana-śalākayā
cakṣur unmīlitaṁ yena
tasmai śrī-gurave namaḥ

«Nací en la ignorancia más oscura, y mi guru, mi maestro espiritual, abrió mis ojos con la antorcha del conocimiento. Yo le ofrezco respetuosas reverencias».

La palabra ajñāna significa «ignorancia» u «oscuridad». Si todas las luces de esta habitación se apagaran al instante, no podríamos distinguir dónde nos encontramos sentados nosotros ni los demás. Todo se volvería confuso. En forma similar, en este mundo material, que es un mundo de tamas, nos encontramos todos a oscuras. Tamas o timira significa «oscuridad». Este mundo material es oscuro, y, por lo tanto, necesita de la luz del Sol o de la Luna para la iluminación. Sin embargo, hay otro mundo, un mundo espiritual, que se encuentra más allá de esta oscuridad. Ese mundo lo describe Śrī Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (15.6):

na tad bhāsayate sūryo
na śaśāṅko na pāvakaḥ
yad gatvā na nivartante
tad dhāma paramaṁ mama

«Mi morada suprema no recibe su luz ni del Sol ni de la Luna, ni del fuego o la electricidad. Quienes llegan a ella nunca regresan a este mundo material».

La misión del guru consiste en llevar a sus discípulos de la oscuridad a la luz. Actualmente todo el mundo está sufriendo debido a la ignorancia, de la misma manera en que una persona se contagia de alguna enfermedad debido a la ignorancia. Si alguien no conoce los principios de higiene, no sabrá qué cosas pueden contaminarlo. Por lo tanto, debido a la ignorancia ocurre la infección, y por ello padecemos de una enfermedad. Un criminal puede que diga: «Yo no conocía las leyes», pero no se le excusará si comete un crimen. La ignorancia no es excusa. En forma similar, un niño, al no saber que el fuego quema, tocará el fuego. El fuego no piensa: «Es un niño y no sabe que quemo». No; no hay excusa. Así como hay leyes estatales, también hay estrictas leyes de la naturaleza, y esas leyes habrán de actuar a pesar de que nosotros las ignoremos. Si hacemos algo mal hecho debido a la ignorancia, hemos de sufrir. Así es la ley. Si violamos la ley, bien sea una ley estatal o una ley de la naturaleza, nos arriesgamos a sufrir.

La misión del guru consiste en procurar que ningún ser humano sufra en este mundo material. Nadie puede afirmar que no está sufriendo. No es posible. En este mundo material hay tres clases de sufrimientos: adhyātmika, adhibhautika, y adhidaivika. Son sufrimientos que surgen del cuerpo material y de la mente material, de otras entidades vivientes, y de las fuerzas de la naturaleza. Puede que suframos de angustia mental, o puede que suframos debido a otras entidades vivientes - hormigas, mosquitos o moscas - , o puede que suframos debido a algún poder superior. Puede que no haya lluvias, o que haya una inundación. Puede que haya excesivo calor o excesivo frío. La naturaleza impone muchísimos tipos de sufrimientos. Así que hay tres tipos de sufrimientos dentro del mundo material, y todo el mundo está sufriendo de uno, dos, o tres de ellos. Nadie puede decir que está completamente libre del sufrimiento.

Pudiéramos entonces preguntar por qué sufre la entidad viviente. La respuesta es: por ignorancia. Ella no piensa: «Estoy actuando mal y llevando una vida pecaminosa; por eso estoy sufriendo». En consecuencia, la primera tarea del guru consiste en rescatar a su discípulo de esa ignorancia. Nosotros enviamos a nuestros hijos al colegio para salvarlos del sufrimiento. Si nuestros hijos no reciben educación, tememos que hayan de sufrir en el futuro. El guru ve que el sufrimiento se debe a la ignorancia, la cual se asemeja a la oscuridad. ¿Cómo puede salvarse alguien que está a oscuras? Mediante la luz. El guru toma la antorcha del conocimiento, y la presenta ante la entidad viviente que está envuelta en la oscuridad. Ese conocimiento la libra de los sufrimientos ocasionados por la oscuridad de la ignorancia.

Se podría preguntar si el guru es absolutamente necesario. Los Vedas nos informan que sí lo es:

tad-vijñānārthaṁ sa gurum evābhigacchet
samit-pāṇiḥ śrotriyaṁ brahma-niṣṭham

Muṇḍaka Upaniṣad

Los Vedas nos ordenan que busquemos un guru; en verdad, dicen que busquemos al guru, no sólo a un guru. El guru es uno, pues aparece en la sucesión discipular. Lo que Vyāsadeva y Kṛṣṇa enseñaron hace cinco mil años, también se está enseñando ahora. No hay diferencias entre las dos instrucciones. Si bien cientos y miles de ācāryas han ido y venido, el mensaje es uno. El guru verdadero no puede ser múltiple, pues él no habla diferente de sus predecesores. Algunos maestros espirituales dicen: «Opino que debes hacer esto», pero el que hable así no es un guru. Esos supuestos gurus son sencillamente unos sinvergüenzas. El guru genuino tiene sólo una opinión, y ésa es la opinión expresada por Kṛṣṇa, Vyāsadeva, Nārada, Arjuna, Śrī Caitanya Mahāprabhu y los Gosvāmīs. Hace cinco mil años, el Señor Śrī Kṛṣṇa habló la Bhagavad-gītā, y Vyāsadeva la puso por escrito. Śrīla Vyāsadeva no dijo: «Ésta es mi opinión», sino que escribió: śrī bhagavān uvāca, es decir: «La Suprema Personalidad de Dios dice». Todo lo que Vyāsadeva escribió, lo habló originalmente la Suprema Personalidad de Dios. Śrīla Vyāsadeva no dio su propia opinión.

Por consiguiente, Śrīla Vyāsadeva es un guru. Él no interpreta erróneamente las palabras de Kṛṣṇa, sino que las transmite exactamente como se hablaron. Si enviamos un telegrama, la persona que lo entrega no tiene que corregirlo, redactarlo ni añadirle nada. Simplemente lo presenta. Ésa es la tarea del guru. Puede que el guru sea esta persona o aquella, pero el mensaje es el mismo; por eso se dice que guru es uno.

En la sucesión discipular encontramos únicamente la repetición de un mismo tema. En la Bhagavad-gītā (9.34),Śrī Kṛṣṇa dice:

man-manā bhava mad-bhakto
mad-yājī māṁ namaskuru
mām evaiṣyasi yuktvaivam
ātmānaṁ mat-parāyaṇaḥ

«Ocupa siempre tu mente en pensar en Mí, sé Mi devoto, ofréceme reverencias y adórame. Estando completamente absorto en Mí, ten la seguridad de que vendrás a Mí». Estas mismas instrucciones fueron reiteradas por todos los ācāryas, tales como Rāmānujācarya, Madhvācārya y Caitanya Mahāprabhu. Los Seis Gosvāmīs también transmitieron el mismo mensaje, y nosotros estamos simplemente siguiendo sus pasos. No hay diferencia. No interpretamos las palabras de Kṛṣṇa diciendo: «Yo opino que el campo de batalla de Kurukṣetra representa el cuerpo humano». Semejantes interpretaciones son presentadas por sinvergüenzas. En el mundo hay muchos gurus sinvergüenzas que dan sus propias opiniones, pero podemos desafiar a cualquier sinvergüenza. Un guru sinvergüenza puede que diga: «Yo soy Dios», o «Todos somos Dios». Muy bien, pero debemos averiguar en el diccionario cuál es el significado de «Dios». Por lo general, un diccionario nos dirá que la palabra «Dios» indica al Ser Supremo. En consecuencia, podemos preguntarle a dicho guru: «¿Es usted el Ser Supremo?». Si él no puede entender esto, entonces debemos decirle el significado de «supremo». Cualquier diccionario nos informará que «supremo» significa «la máxima autoridad». Luego podemos preguntarle: «¿Es usted la máxima autoridad?». Semejante guru sinvergüenza, a pesar de que declara ser Dios, no puede responder una pregunta de esa índole. Dios es el Ser Supremo y la máxima autoridad. Nadie es igual a Él ni superior a Él. No obstante, hay muchos guru-dioses, muchos sinvergüenzas que declaran ser el Supremo. Sinvergüenzas como ésos no pueden ayudarnos a escapar de la oscuridad de la existencia material. Ellos no pueden iluminar nuestra oscuridad con la antorcha del conocimiento espiritual.

El guru genuino sencillamente presentará lo que dice en la Escritura genuina el guru supremo, Dios. Un guru no puede cambiar el mensaje de la sucesión discipular.

Tenemos que entender que no podemos llevar a cabo una investigación para encontrar la Verdad Absoluta. El propio Caitanya Mahāprabhu dijo: «Mi Guru Mahārāja, Mi maestro espiritual, Me consideró un gran tonto». Aquel que no se presenta más que como un gran tonto ante su guru, es a su vez un guru. Sin embargo, si dice: «Estoy tan adelantado que puedo hablar mejor que mi guru», es simplemente un sinvergüenza. En la Bhagavad-gītā (4.2), Śrī Kṛṣṇa dice:

evaṁ paramparā-prāptam
imaṁ rājarṣayo viduḥ
sa kāleneha mahatā
yogo naṣṭaḥ parantapa

«Esta ciencia suprema se recibió a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos lo entendieron de ese modo. Pero con el transcurso del tiempo la sucesión se rompió, y, por ello, la ciencia tal y como es parece haberse perdido».

Tener un guru no es sólo una moda. Aquel que con seriedad busca entender la vida espiritual, necesita de un guru. El guru es una cuestión de necesidad, ya que debemos buscar con mucha seriedad entender la vida espiritual, a Dios, la acción correcta, y nuestra relación con Dios. Cuando buscamos con mucha seriedad entender estos temas, necesitamos de un guru. No debemos ir a un guru sólo porque esté de moda. Debe haber entrega, ya que sin ella no podemos aprender nada. Si vamos a un guru simplemente para desafiarlo, no aprenderemos nada. Hemos de aceptar al guru tal como Arjuna aceptó a su guru, el propio Śrī Kṛṣṇa:

kārpaṇya-doṣopahata-svabhāvaḥ
pṛcchāmi tvaṁ dharma-sammūḍha-cetāḥ
yac chreyaḥ syān niścitaṁ brūhi tan me
śiṣyas te 'haṁ śādhi māṁ tvāṁ prapannam

«Ahora estoy confuso acerca de mi deber, y, a causa de mi flaqueza, he perdido toda compostura. En esta condición, Te pido que me digas claramente lo que es mejor para mí. Ahora soy Tu discípulo y un alma entregada a Ti. Por favor, instrúyeme». (Bhagavad-gītā 27).

Ése es el proceso por el que se acepta a un guru. El guru es el representante de Kṛṣṇa, el representante de los ācāryas anteriores. Kṛṣṇa dice que todos los ācāryas son Sus representantes; por lo tanto, al guru se le debe ofrecer el mismo respeto que se ofrecería a Dios. Como Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura dice en sus oraciones al maestro espiritual: yasya prasādād bhagavat-prasādaḥ: «Porla misericordia del maestro espiritual, se recibe la bendición de Kṛṣṇa». Así pues, si nos entregamos al guru genuino, nos entre-gamos a Dios. Dios acepta nuestra entrega al guru.

En la Bhagavad-gītā (18.66), Kṛṣṇa instruye lo siguiente:

sarva-dharmān parityajya
mām ekaṁ śāraṇaṁ vraja
ahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo
mokṣayiṣyāmi mā śucaḥ

«Abandona toda clase de religión y sencillamente entrégate a Mí. Yo te liberaré de toda reacción pecaminosa. No temas». Puede que alguien arguya: «¿Dónde está Kṛṣṇa? Me entregaré a Él». Pero no, el proceso consiste en que primero nos entregamos al representante de Kṛṣṇa; luego nos entregamos a Kṛṣṇa. Por eso se dice: sākṣād-dharitvena samasta-śāstraiḥ: el guru es prácticamente como Dios. Cuando ofrecemos respetos al guru, le estamos ofreciendo respetos a Dios. Como estamos tratando de estar conscientes de Dios, es necesario que aprendamos a ofrecer respetos a Dios a través del representante de Dios. En todos los śāstras se dice que el guru es prácticamente como Dios, pero el guru nunca dice: «Yo soy Dios». Es deber del discípulo ofrecer respeto al guru tal como ofrece respeto a Dios, pero el guru nunca piensa: «Mis discípulos me están ofreciendo el mismo respeto que ofrecen a Dios; por lo tanto, me he vuelto Dios». Tan pronto como piensa así, se vuelve un perro en vez de Dios. En consecuencia, Viśvanātha Cakravartī dice: kintu prabhor yaḥ priya eva tasya. Puesto que el guru es el servidor más íntimo de Dios, le ofrecemos el mismo respeto que ofrecemos a Dios. Dios es siempre Dios, guru es siempre guru. Como cuestión de etiqueta, Dios es el Dios que ha de ser adorado, y guru es el Dios adorador (sevaka-bhagavān). Por consiguiente, al guru se le da el título «Prabhupāda».La palabra prabhu significa «señor», y pāda significa «posición». Así pues, prabhupāda significa «aquel que ha adoptado la posición del Señor». Esto es lo mismo que sākṣād-dharitvena samasta-śāstraiḥ.

Sólo si buscamos con mucha seriedad entender la ciencia de Dios necesitamos de un guru. No debemos tratar de tener un guru como cuestión de moda. Aquel que ha aceptado a un guru, habla inteligentemente. Nunca habla tonterías. Ése es el signo de haber aceptado a un guru genuino. Desde luego que hemos de ofrecer todo respeto al maestro espiritual, pero también debemos recordar cómo llevar a cabo sus órdenes. En la Bhagavad-gītā (4.34), el propio Śrī Kṛṣṇa nos dice cuál es el método para buscar y acercarse al guru:

tad viddhi praṇipātena
paripraśnena sevayā
upadekṣyanti te jñānaṁ
jñāninas tattva-darśinaḥ

«Trata de aprender la verdad acudiendo a un maestro espiritual. Hazle preguntas con sumisión y ofrécele servicio. Las almas autorrealizadas pueden impartirte conocimiento, porque han visto la verdad». El primer proceso es la entrega. Tenemos que encontrar a una persona excelsa y entregarnos voluntariamente a ella. Los śāstras ordenan que antes de que aceptemos a un guru, debemos estudiarlo cuidadosamente para averiguar si podemos entregarnos a él. No debemos aceptar a un guru repentinamente, por fanatismo. Eso es muy peligroso. El guru también debe estudiar a la persona que quiere ser su discípula, para ver si es apta. Ésa es la forma en que se establece una relación entre el guru y el discípulo. Todo está previsto, pero debemos emprender el proceso con seriedad. Entonces podremos ser entrenados para convertirnos en discípulos genuinos. Primero tenemos que encontrar a un guru genuino, establecer nuestra relación con él, y actuar como corresponde. Así nuestra vida logrará el éxito, pues el guru puede iluminar al discípulo sincero que se encuentra a oscuras.

Todo el mundo nace sinvergüenza y necio. Si naciéramos eruditos, ¿por qué tendríamos que ir a la escuela? Si no cultivamos conocimiento, no seremos más que animales. Un animal puede que diga que no hay necesidad de libros y que se ha vuelto un guru, pero ¿cómo puede alguien obtener conocimiento sin el estudio de libros autoritativos de ciencia y filosofía? Los gurus sinvergüenzas tratan de evitar estas cosas. Tenemos que entender que todos nacemos sinvergüenzas y necios, y que tenemos que ser iluminados. Tenemos que recibir conocimiento para que nuestras vidas se vuelvan perfectas. Si no perfeccionamos nuestras vidas, quedamos derrotados. ¿Qué derrota es ésa? La lucha por la existencia. Estamos tratando de obtener una vida mejor, de alcanzar una posición superior, y para ello estamos luchando muy arduamente. Pero no sabemos qué es en verdad una posición superior.

Sea cual sea la posición que tengamos en este mundo material, tendremos que abandonarla. Puede que tengamos una posición buena o una posición mala; de todas formas, no podemos quedarnos aquí. Puede que ganemos millones de dólares y pensemos: «Ahora me encuentro en una buena posición», pero un poco de disentería o cólera terminará con nuestra posición. Si el banco quiebra, nuestra posición desaparece. Así que de hecho no hay ninguna posición buena en este mundo material. Es una farsa. Aquellos que tratan de alcanzar una posición mejor en el mundo material finalmente son derrotados, debido a que no existe ninguna posición mejor. La Bhagavad-gītā (14.26) dice cuál es la mejor posición:

māṁ ca yo 'vyabhicāreṇa
bhakti-yogena sevate
sa guṇān samatityaitān
brahma-bhūyāya kalpate

«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman».

¿Existe acaso alguna ciencia que nos dé el conocimiento por el cuál podemos volvernos inmortales? Sí, podemos volvernos inmortales, pero no en el sentido material. No podemos recibir ese conocimiento en las supuestas universidades. Sin embargo, existe un conocimiento en las Escrituras védicas mediante el cual podemos volvernos inmortales. Esa inmortalidad es nuestra mejor posición. Ni más nacimiento, ni más muerte, ni más vejez, ni más enfermedades. Así pues, el guru asume una responsabilidad muy grande. Él tiene que guiar a su discípulo y capacitarlo para que se vuelva un candidato merecedor de la posición perfecta: la inmortalidad. El guru debe ser competente para conducir a su discípulo de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

Separando a los santos de los estafadores

Día a día el número de personas interesadas en practicar yoga y meditación aumenta. Desgraciada-mente, una persona que esté buscando un guru apto es probable que se encuentre con una desconcertante gama de magos, supuestos gurus y dioses autoproclamados. En una entrevista con el Times de Londres, Śrīla Prabhupāda explica cómo un buscador sincero puede ver la diferencia entre un guía espiritual genuino y un farsante.

Periodista: Su Gracia, parece que más gente que nunca está buscando alguna clase de vida espiritual. Me pregunto si usted podría decirme por qué ocurre eso.

Śrīla Prabhupāda: El deseo de una vida espiritual es un anhelo absolutamente natural. Puesto que somos almas espirituales, no podemos ser felices en la atmósfera material. Si sacamos a un pez fuera del agua, éste no se sentirá feliz en la tierra. De igual manera, si carecemos de la conciencia espiritual, nunca podremos ser felices. Hoy en día, muchísima gente está buscando el avance científico y el crecimiento económico, pero no son felices debido a que ésos no son los verdaderos objetivos de la vida. Muchos jóvenes se están dando cuenta de esto, y están rechazando la vida materialista y tratando de buscar la vida espiritual. En realidad, ésa es la verdadera búsqueda. El cultivo de conciencia de Kṛṣṇa es el verdadero objetivo de la vida. A menos que nos dediquemos al cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, no podremos ser felices. Eso es un hecho. Por lo tanto, invitamos a todos a estudiar y a entender este gran movimiento.

Periodista: Lo que francamente me preocupa es que, desde el arribo a Inglaterra de un yogī hindú hace algún tiempo, el primer «guru» del que hubiera sabido alguna vez la mayoría de la gente, repentinamente han aparecido de la nada una gran cantidad de «gurus». A veces me da la impresión de que no todos ellos son tan genuinos como deberían serlo. ¿Sería correcto advertirle a la gente que está pensando en adoptar la vida espiritual que debería asegurarse de tener un guru genuino que le enseñe?

Śrīla Prabhupāda: Sí. Buscar un guru es, desde luego, muy bueno, pero si alguien quiere un guru barato, o si quiere ser engañado, entonces encontrará muchos gurus engañadores. Pero si es sincero, encontrará un guru sincero. Como la gente lo quiere todo muy fácil, es engañada. Nosotros pedimos a nuestros discípulos que se abstengan de la vida sexual ilícita, de comer carne, de los juegos de azar, y de embriagarse o drogarse. La gente cree que todo esto es muy difícil, una molestia. Pero si otro dice: «Puedes hacer cualquier disparate que quieras, simplemente toma mi mantra», entonces la gente lo querrá. El caso es que la gente quiere ser engañada y, por lo tanto, aparecen los engañadores. Nadie quiere someterse a ninguna austeridad. La vida humana tiene como propósito la austeridad, pero nadie está dispuesto a someterse a austeridades. En consecuencia, aparecen engañadores y dicen: «Nada de austeridades. Haz lo que quieras. Simplemente págame, te daré cierto mantra y te volverás Dios en seis meses». Todo eso está ocurriendo. Si alguien quiere ser engañado así, los engañadores aparecerán.

Periodista: ¿Qué pasa con la persona que quiere seriamente encontrar la vida espiritual, pero que por casualidad termina con el guru equivocado?

Śrīla Prabhupāda: Si alguien quiere recibir una educación material, tiene que consagrarle muchísimo tiempo, esfuerzo y comprensión. En forma similar, si alguien va a emprender la vida espiritual, debe hacerlo con seriedad. ¿Cómo es posible que simplemente mediante unos mantras maravillosos alguien pueda volverse Dios en seis meses? ¿Por qué la gente quiere algo así? Eso significa que quiere ser engañada.

Periodista: ¿Cómo puede una persona saber que tiene un guru genuino?

Śrīla Prabhupāda: ¿Hay alguno de mis discípulos que pueda responder a esa pregunta?

Discípulo: Recuerdo que una vez John Lennon le preguntó a usted: «¿Cómo he de saber quién es el guru genuino?». Y usted respondió: «Trata simplemente de encontrar al que esté más adicto a Kṛṣṇa. Él es genuino».

Śrīla Prabhupāda: Sí. El guru genuino es el representante de Dios, y él habla acerca de Dios y de nada más. El guru genuino es aquel que no tiene ningún interés en la vida materialista. A él le interesa Dios, y sólo Dios. Ésa es una de las pruebas de un guru genuino: brahma-niṣṭham. Él está absorto en la Verdad Absoluta. En el Muṇḍaka Upaniṣad sedeclara: śrotriyaṁ brahma-niṣṭham: «El guru genuino está bien versado en las Escrituras y en el conocimiento védico, y depende por completo del Brahman». Él debe saber lo que es el Brahman (espíritu), y cómo situarse en el Brahman. Estas señales se encuentran en las Escrituras védicas. Como dije antes, el verdadero guru es el representante de Dios. Él representa al Señor Supremo, tal como un virrey representa a un rey. El verdadero guru no fabrica nada. Dice todo conforme a las Escrituras y a los ācāryas anteriores. Él no le dará a usted un mantra diciéndole que se volverá Dios en seis meses. Un guru no actúa así. La misión del guru consiste en pedir a todo el mundo que se vuelva devoto de Dios. Ésa es la esencia de la misión de un guru verdadero. En verdad, él no tiene ninguna otra misión. Él dice a todo el que ve: «Por favor, vuélvete consciente de Dios». Si él, de una u otra forma, hace propaganda a Dios y trata de hacer que todo el mundo se vuelva devoto de Dios, es un guru genuino.

Periodista: ¿Y si se trata de un sacerdote cristiano?

Śrīla Prabhupāda: Cristiano, musulmán, hindú - no importa. Si habla en nombre de Dios, es un guru. Tomemos por ejemplo a Jesucristo. Él trataba de convertir a la gente, diciendo: «Tratad de amar a Dios». Cualquiera, no importa quién, sea hindú, musulmán o cristiano, si convence a la gente de que ame a Dios, es un guru. Ésa es la prueba. El guru nunca dice: «Yo soy Dios», o: «Yo te volveré Dios». El verdadero guru dice: «Yo soy sirviente de Dios, y a ti también te volveré sirviente de Dios». No importa cómo el guru se vista. Caitanya Mahāprabhu dijo: «Quienquiera que pueda impartir conocimiento acerca de Kṛṣṇa es un maestro espiritual». Un maestro espiritual genuino tan sólo trata de hacer que la gente se vuelva devota de Kṛṣṇa, devota de Dios. Él no tiene ninguna otra misión.

Periodista: Pero los malos gurus...

Śrīla Prabhupāda: Y ¿qué es un «mal» guru?

Periodista: Un mal guru sólo quiere algo de dinero o de fama.

Śrīla Prabhupāda: Pues bien, si es malo, ¿cómo puede ser guru? [Risas.] ¿Cómo puede el hierro volverse oro? En realidad, un guru no puede ser malo, ya que si alguien es malo no puede ser guru. No se puede decir «mal guru». Eso es una contradicción. Lo que usted tiene que hacer es simplemente tratar de entender qué es un guru genuino. La definición de un guru genuino es «aquel que solamente habla de Dios», eso es todo. Si él habla de alguna otra tontería, entonces no es un guru. Un guru no puede ser malo. No hay malos gurus, igual que no hay gurus rojos o blancos. Guru significa «guru genuino». Todo lo que tenemos que saber es que el guru genuino solamente habla de Dios, y trata de hacer que la gente se vuelva devota de Dios. Si hace eso, es genuino.

Periodista: Si yo quisiera ser iniciado en su asociación, ¿qué tendría que hacer?

Śrīla Prabhupāda: Primero que todo, tendría que dejar la vida sexual ilícita.

Periodista: ¿Eso implica la vida sexual por completo? ¿Qué es vida sexual ilícita?

Śrīla Prabhupāda: Vida sexual ilícita es aquella que se tiene fuera del matrimonio. Los animales tienen vida sexual sin restricción alguna, pero en la sociedad humana hay restricciones. En todo país y en toda religión hay algún sistema para restringir la vida sexual. También tendría que dejar toda clase de drogas y de sustancias embriagantes, incluso el té, los cigarrillos, el alcohol, la mariguana: cualquier cosa que embriague o drogue.

Periodista: ¿Alguna otra cosa?

Śrīla Prabhupāda: También tendría que dejar de comer carne, huevos y pescado. Y además, tendría que dejar los juegos de azar. A menos que usted dejara esas cuatro actividades pecaminosas, no podría ser iniciado.

Periodista: ¿Cuántos seguidores tiene usted en todo el mundo?

Śrīla Prabhupāda: Para algo genuino, puede que haya pocos seguidores. Para alguna basura, los seguidores puede que sean muchos. Aun así, tenemos unos cinco mil discípulos iniciados.

Periodista: ¿El movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa esta creciendo?

Śrīla Prabhupāda: Sí, está creciendo, pero lentamente. Eso se debe a que tenemos muchas restricciones. A la gente no le gustan las restricciones.

Periodista: ¿Dónde tiene la mayor cantidad de seguidores?

Śrīla Prabhupāda: En los Estados Unidos, Europa, América del Sur y Australia. Y, por supuesto, en la India hay millones de personas que practican el proceso de la conciencia de Kṛṣṇa.

Periodista: ¿Podría decirme cuál es el objetivo de su movimiento?

Śrīla Prabhupāda: El propósito de este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa consiste en despertar la conciencia original del hombre. En los actuales momentos, nuestra conciencia tiene designaciones. Alguien piensa: «Soy inglés», y otro piensa: «Soy americano». En realidad, no pertenecemos a ninguna de esas designaciones. Somos todos partes integrales de Dios; ésa es nuestra verdadera identidad. Si todo el mundo llega a tener esa conciencia, todos los problemas del mundo se resolverán. Luego llegaremos a saber que somos uno, es decir, que somos cualitativamente iguales: somos almas espirituales. Dentro de todas las personas se encuentra la misma esencia de ser alma espiritual, aunque con un atuendo diferente. Ésa es la explicación que se da en la Bhagavad-gītā.

El proceso de la conciencia de Kṛṣṇa es un proceso de purificación (sarvopādhi-vinirmuktam). Tiene como propósito liberar a la gente de todas las designaciones (tat-paratvena nirmalam). Cuando nuestra conciencia queda purificada de toda designación, las actividades que ejecutamos con nuestros sentidos purificados nos vuelven perfectos. Al final, alcanzamos la perfección ideal de la vida humana. El proceso de la conciencia de Kṛṣṇa es también muy sencillo. No es necesario volverse un gran filósofo, científico, ni ninguna otra cosa. Sólo necesitamos cantar el santo nombre del Señor, entendiendo que Su personalidad, Su nombre, y Sus cualidades son todos absolutos.

El proceso de la conciencia de Kṛṣṇa es una gran ciencia. Desafortunadamente, en las universidades no hay ningún departamento para esta ciencia. Por lo tanto, invitamos a todos los hombres serios que estén interesados en el bienestar de la sociedad humana a que entiendan este gran movimiento y, si les es posible, participen en él y cooperen con nosotros. Los problemas del mundo se resolverán. Ése es también el veredicto de la Bhagavad-gītā, el libro más importante y autoritativo de conocimiento espiritual. Muchos de ustedes han oído hablar de la Bhagavad-gītā. Nuestro movimiento está basado en él. Nuestro movimiento está aprobado por todos los grandes ācāryas de la India: Rāmānujācārya, Madhvācārya, el Señor Caitanya, y muchísimos otros. Todos ustedes son representantes de periódicos, así que yo les pido que traten de entender este movimiento hasta donde les sea posible, por el bien de toda la sociedad humana.

Periodista: ¿Considera usted que su movimiento constituye la única manera de conocer a Dios?

Śrīla Prabhupāda: Sí.

Periodista: ¿Cómo está usted seguro de eso?

Śrīla Prabhupāda: Porque lo dicen las autoridades y Dios, Kṛṣṇa. Kṛṣṇa dice:

sarva-dharmān parityajya
mām ekaṁ śāraṇaṁ vraja
ahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo
moksayiṣyāmi mā śucaḥ

«Abandona toda clase de religión y sencillamente entrégate a Mí. Yo te liberaré de toda reacción pecaminosa. No temas» (Bhagavad-gītā 18.66).

Periodista: ¿«Entrega» significa que debemos abandonar a nuestra familia?

Śrīla Prabhupāda: No.

Periodista: Pero, supóngase que yo me convirtiera en un iniciado. ¿No tendría que venir a vivir en el templo?

Śrīla Prabhupāda: No necesariamente.

Periodista: ¿Puedo quedarme en casa?

Śrīla Prabhupāda: ¡Oh, sí!

Periodista: ¿Y el trabajo? ¿Tendría que dejar mi empleo?

Śrīla Prabhupāda: No, simplemente tendría que dejar sus malos hábitos, y cantar el mantra Hare Kṛṣṇa con este rosario; eso es todo.

Periodista: ¿Tendría yo que dar alguna ayuda económica?

Śrīla Prabhupāda: No, eso depende de su deseo. Si da, está bien. Y si no, no nos importa. No dependemos de la contribución económica de nadie. Dependemos de Kṛṣṇa.

Periodista: ¿No tendría que dar ningún dinero en absoluto?

Śrīla Prabhupāda: No.

Periodista: ¿Es ésta una de las principales cosas que distinguen al guru genuino del guru falso?

Śrīla Prabhupāda: Sí, un guru genuino no es un comerciante. Él es un representante de Dios. El guru repite todo lo que dice Dios. Él no habla nada más aparte de eso.

Periodista: Pero, ¿esperaría usted encontrar a un verdadero guru, por ejemplo, viajando en un Rolls Royce y hospedándose en la suite de un hotel de categoría?

Śrīla Prabhupāda: A veces la gente nos ofrece un cuarto en un hotel de primera clase, pero por lo general nos alojamos en nuestros templos. Tenemos unos cien templos alrededor del mundo, así que no necesitamos ir a ningún hotel.

Periodista: No estaba tratando de hacer ninguna acusación. Estaba meramente tratando de ilustrar que creo que su advertencia es muy válida. Hay muchísimas personas interesadas en encontrar una vida espiritual, y al mismo tiempo hay una gran cantidad de gente interesada en sacar provecho del «negocio de guru».

Śrīla Prabhupāda: ¿Tiene usted la impresión de que la vida espiritual significa aceptar pobreza voluntariamente?

Periodista: Pues, no sé.

Śrīla Prabhupāda: Un hombre necesitado puede que sea materialista, y un hombre pudiente puede que sea muy espiritual. La vida espiritual no depende ni de la pobreza ni de la riqueza. La vida espiritual es trascendental. Piense en Arjuna, por ejemplo. Arjuna era miembro de una familia de reyes, y aun así era un devoto puro de Dios. Y en la Bhagavad-gītā (4.2), Śrī Kṛṣṇa dice: evaṁ paramparā-prāptam imam rājarṣayo viduḥ: «Esta ciencia suprema se recibió a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la entendieron de ese modo». En el pasado, todos los reyes santos entendían la ciencia espiritual. Por lo tanto, la vida espiritual no depende de la condición material de la persona. Sea cual sea la condición material, de la persona - sea ésta un rey o un hombre paupérrimo - , aun así puede entender la vida espiritual.

Por lo general, la gente no sabe qué es la vida espiritual, y, en consecuencia, nos critica innecesariamente. Si yo le preguntara a usted qué es la vida espiritual, ¿cómo respondería?

Periodista: Pues, no estoy seguro.

Śrīla Prabhupāda: Si bien usted no sabe lo que es la vida espiritual, aun así dice: «Es así y asá». Pero primero usted debe saber qué es la vida espiritual. La vida espiritual comienza cuando usted entiende que no es el cuerpo. Ése es el verdadero comienzo de la vida espiritual. Por ver la diferencia que hay entre usted mismo y el cuerpo, llega a entender que es un alma espiritual (ahaṁ brahmāsmi).

Periodista: ¿Cree usted que este conocimiento debería formar parte de la educación de todo el mundo?

Śrīla Prabhupāda: Sí. A las personas debe enseñárseles primero qué son. ¿Son el cuerpo, o son algo más? Ése es el comienzo de la educación. Ahora todos son educados para pensar que son el cuerpo. Debido a que alguien recibe accidentalmente un cuerpo americano, piensa: «Soy americano». Eso es igual que si usted pensara: «Soy una camisa roja», sólo porque tiene puesta una camisa roja. Usted no es una camisa roja; usted es un ser humano. En forma similar, este cuerpo es como una camisa o un abrigo puesto sobre la verdadera persona, el alma espiritual. Si nos reconocemos a nosotros mismos simplemente por nuestro «cuerpo-abrigo» o «cuerpo- camisa», entonces no tenemos ninguna educación espiritual.

Periodista: ¿Cree usted que esa educación debe darse en las escuelas?

Śrīla Prabhupāda: Sí, en escuelas y universidades. Existe una inmensa literatura que trata de este tema, un inmenso acervo de conocimiento. Lo que se requiere verdaderamente es que los líderes de la sociedad respondan al llamado de entender este movimiento.

Periodista: ¿Han venido a usted alguna vez personas que hayan estado anteriormente relacionadas con un guru falso?

Śrīla Prabhupāda: Sí, hay muchas.

Periodista: ¿Fueron sus vidas espirituales malogradas de alguna manera por los gurus falsos?

Śrīla Prabhupāda: No, ellas estaban buscando genuinamente algo espiritual, y ése fue su mérito. Dios está en el corazón de todo el mundo, y, tan pronto como alguien lo busca en forma genuina, Él ayuda a esa persona a encontrar un guru genuino.

Periodista: Los gurus verdaderos, como usted, ¿han tratado alguna vez de detener a los gurus falsos, es decir, ejercer presión en ellos para ponerlos fuera de circulación, por así decirlo?

Śrīla Prabhupāda: No, ése no es mi objetivo. Yo comencé mi movimiento simplemente cantando Hare Kṛṣṇa. Yo cantaba en Nueva York, en un lugar llamado Tompkins Square Park, y en poco tiempo la gente comenzó a venir a mí. En esa forma, el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa se desarrolló gradualmente. Mucha gente aceptó, y mucha no lo hizo. Aquellos que son afortunados han aceptado.

Periodista: ¿No cree usted que la gente está recelosa por la experiencia que ha tenido con gurus falsos? Si usted fuera a un dentista impostor y éste le rompiera un diente, quizás desconfiaría de ir a otro dentista.

Śrīla Prabhupāda: Sí. Naturalmente, si alguien es engañado, se vuelve suspicaz. Pero eso no significa que si usted ha sido engañado una vez, habrá de ser engañado siempre. Debe encontrar a alguien genuino. Pero para desarrollar conciencia de Kṛṣṇa se debe ser muy afortunado, o tener mucho conocimiento de esta ciencia. Por lo que se dice en la Bhagavad-gītā, podemos entender que los buscadores genuinos son muy pocos: manuṣyāṇāṁ sahasreṣu kaścid yatati siddhaye:De entre muchos millones de personas, puede que sólo una esté interesada en la vida espiritual. Generalmente, la gente está interesada en comer, dormir, aparearse y defenderse. Así que, ¿cómo esperamos encontrar muchos seguidores? No es difícil darse cuenta de que la gente ha perdido su interés espiritual. Y casi todos los que están verdaderamente interesados están siendo engañados por falsos espiritualistas. No se puede juzgar un movimiento simplemente por el número de seguidores que tiene. Si un practicante es genuino, entonces el movimiento es un éxito. No es cuestión de cantidad, sino de calidad.

Periodista: Me pregunto cuánta gente cree usted que se ha dejado llevar por gurus falsos.

Śrīla Prabhupāda: Prácticamente todo el mundo. [Risas.] Es imposible contar. Todo el mundo.

Periodista: Eso significaría miles de personas, ¿no es así?

Śrīla Prabhupāda: Millones. Millones han sido engañados, debido a que quieren ser engañados. Dios es omnisciente. Él puede entender los deseos de cada uno. Él se encuentra en su corazón, y si usted quiere ser engañado, Dios le envía un engañador.

Periodista: ¿Es posible para todo el mundo alcanzar la etapa perfecta de la que usted habló anteriormente?

Śrīla Prabhupāda: En un segundo. Cualquiera puede alcanzar la perfección en un segundo, siempre y cuando lo quiera. El problema es que nadie quiere. En la Bhagavad-gītā (18.66)Kṛṣṇa dice: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja: «Sencillamente entrégate a Mí». Pero, ¿quién se va a entregar a Dios? Todo el mundo dice: «¡Oh!, ¿por qué habría de entregarme a Dios? Voy a ser independiente». Si usted se entrega, es cuestión de un segundo. Eso es todo. Pero nadie está dispuesto a hacerlo, y ése es el problema.

Periodista: Cuando usted dice que una gran cantidad de personas quiere ser engañada, ¿quiere usted decir que una gran cantidad de personas quiere continuar con sus placeres mundanos y al mismo tiempo, mediante el canto de un mantra o sosteniendo una flor, alcanzar la vida espiritual? ¿Es eso lo que usted quiere decir con «querer ser engañado»?

Śrīla Prabhupāda: Sí, es como cuando un paciente piensa: «Voy a continuar con mi enfermedad, y al mismo tiempo voy a curarme». Es contradictorio. El primer requisito es educarse en la vida espiritual. La vida espiritual no es algo que se pueda entender con una conversación de unos pocos minutos. Hay muchos libros de filosofía y teología, pero la gente no está interesada en ellos. Ése es el problema. Por ejemplo, el Śrīmad-Bhāgavatam es una obra muy extensa, y si usted trata de leer ese libro, puede que tarde muchos días en sólo entender una de sus líneas. El Bhāgavatam describe a Dios, la Verdad Absoluta, pero la gente no está interesada en ello. Y si, por casualidad, alguien siente un poquito de interés en la vida espiritual, quiere algo inmediato y fácil. Por consiguiente, es engañado. En realidad, la vida humana tiene como propósito la austeridad y la penitencia. Así es la civilización védica. En los tiempos védicos se entrenaba a los muchachos como brahmacārīs; no se permitía ninguna vida sexual en absoluto hasta la edad de veinticinco años. ¿Dónde está ahora esa educación? Un brahmacārī es un estudiante que lleva una vida de completo celibato en el gurukula [la escuela del maestro espiritual] y obedece las órdenes de su guru. Ahora las escuelas y universidades están enseñando vida sexual desde el mismo comienzo, y muchachos y muchachas de doce o trece años están teniendo relaciones sexuales. ¿Cómo pueden ellos tener una vida espiritual? Vida espiritual significa aceptar voluntariamente algunas austeridades para lograr la comprensión de Dios. Por eso insistimos a nuestros discípulos iniciados que desechen la vida sexual ilícita, el comer carne, los juegos de azar, y el embriagarse o drogarse. Sin esas restricciones, ninguna «meditación yoga» o supuesta disciplina espiritual puede ser genuina. Es simplemente una transacción comercial entre engañadores y engañados.

Periodista: Muchas gracias.

Śrīla Prabhupāda: Hare Kṛṣṇa.

«Con toda la humildad que poseo»

En febrero de 1936, en Bombaay, India, los miembros de una reputada sociedad religiosa, la Gauḍīya Maṭha, se asombraron ante las poderosas y elocuentes palabras de un joven miembro que habló en honor a su maestro espiritual, Śrīla Bhaktisiddhāntaa Sarasvatī Gosvāmī. Tres décadas después, el joven orador habría de volverse el mundialmente famoso fundador y maestro espiriutal del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. La presentación que hiciera Śrīla Prabhupāda constituye una exposición memorable acerca de la importancia del guru en la vida espiritual.

sākṣād-dharitvena samasta-śāstrair
uktas tathā bhāvyata eva sadbhiḥ
kintu prabhor yaḥ priya eva tasya
vande guroḥ śrī-caraṇāravindam

«En las Escrituras reveladas se declara que el maestro espiriutal debe ser adorado igual que la Suprema Personalidad de Dios, y este mandato es obedecido por los devotos puros del Señor. El maestro espiritual es el sirviente más íntimo del Señor. Por lo tanto, ofrezcamos nuestras respetuosas reverencias a los pies de loto de nuestro maestro espiritual».

Caballeros, en nombre de los miembros del Gauḍīya Maṭha de Bombaay, permítanme darles la bienvenida a todos ustedes por haber venido tan bondadosamente esta noche a acompañarnos, en las ofrendas de homenaje que, en congregación, estamos ofreciendo a los pues de loto del maestro del mundo. Ācāryadeva, quien es el fundador de esta Misión Gauḍīya, y presidente-ācārya del Śrī Śrī Viśva-vaiṣṇava Rāja-sabhā -me refiero a mi eterno y divino maestro, Paramahaṁsa Parivrājakacārya Śrī Śrīmad Bhaktisiddhānta Gosvāmī Mahārāja.

Hace sesenta y dos años, en este día auspicioso, el Ācāryadeva hizo su aparición en Śrī-kṣetra Jagannātha-dhāma, Purī, por el llamado de Ṭhākura Bhaktivinoda.

Caballeros, el ofrecimiento de un homenaje tal como el que se ha organizado esta noche para el Ācāryadeva, no es un asunto sectario, ya que cuando hablamos del principio fundamental del gurudeva, o ācāryadeva, hablamos de algo que tiene aplicación universal. No surge ninguna posibilidad de discriminar entre mi guru y el suyo, o el de cualquier otra persona. Sólo hay un guru, que aparece en una infinidad de formas para enseñarle a usted, a mí, y a todos los demás.

El guru o ācāryadeva, según nos dicen las Escrituras genuinas, entrega el mensaje del mundo absoluto, la morada trascendental de la Personalidad Absoluta, en el que toda sirve indiferenciadamente a la Verda Absoluta. Hemos oído muchísimas veces: mahājano yena gataḥ sa panthāḥ («Recorre el sendero por el que tu ācārya ha pasado»), pero apenas hemos tratado de entender el verdadero significado de este śloka. Si estudiamos a fondo esta proposición, entendemos que el mahājana es uno, y el camino real hacia el mundo trascendental es también uno. En el Muṇḍaka Upaniṣad [1.2.12], se dice:

tad-vijñānarthaṁ sa gurum evābhigacchet
samit-paniḥ śrotriyaṁ brahma-niṣṭham

«Para aprender la ciencia trascendental, uno dede acercarse al maestro espiritual genuino, perteneciente a la sucesión discipular, que se encuentra inmerso en la Verdad Absoluta».

Así pues, aquí se ha ordenado que para recibir ese conocimiento trascendental, uno debe acercarse al guru. Por consiguiente, si la Verdad Absoluta es una, acerca de lo cual pensamos que no hay diferencia de opinión, el guru no puede ser múltiple. El Ācāryadeva para quien nos hemos reunido esta noche a ofrecer nuestro humilde homenaje, no es el guru de una institución sectaria, ni uno de los muchos y diferentes exponentes de la verdad. Por el contrario, él es el Jagad-guru, o el guru de todos nosotros; la única diferencia es, que algunos lo obedecen de todo corazón, mientras que otros no lo obedecen directamente.

En el Śrīmad-Bhāgavatam [11.17.27], se dice:

ācāryaṁ māṁ vijānīyām
nāvamanyeta karhicit
na martya-buddhyāsūyeta
sarva-devamayo guruḥ

«Uno debe entender que el maestro espiritual es prácticamente como Yo», dijo el Señor Bendito. «Nadie debe envidiar al maestro espiritual ni considerarlo un hombre ordinario, pues el maestro espiritual es la suma de todos los semidioses». Es decir, al ācārya se le ha identificado con Dios Mismo. Él no tiene nada que ver con los asuntos de este mundo terrenal. Él no desciende aquí a entrometerse en los asuntos relacionados con las necesidades temporales, sino a liberar a las caídas almas condicionadas - las almas , o entidades, que han venido aquí, al mundo material, con el motivo de disfrutar mediante la mente y los cinco órganos de percepción sensual. Él aparece ante nosotros para revelar la luz de los Vedas, y para otorgarnos las bendiciones de la libertad plena y absoluta, que hemos de anhelar en cada paso de nuestra jornada por la vida.

El conocimiento trascendental de los Vedas lo profirió Dios en primer lugar a Brahmā, el creador de este universo en particular. De Brahma, el conocimiento descendió a Nārada, de Nārada a Vyāsadeva, de Vyāsadeva a Madhva, y, en ese proceso de sucesión discipular, el conocimiento trascendental se transmitió de un discípulo a otro, hasta llegar al Señor Gaurāṅga, Śrī Kṛṣṇa Caitanya, quien hizo el papel de discípulo y sucesor de Śrī ĪśvaraPurī. El actual Ācāryadeva es el décimo tercer representante discipular de Śrī Rūpa Gosvāmī, el representante original del Señor Caitanya que predicó esta tradición trascendental en toda su plenitud. El conocimiento que recibimos de nuestro Gurudeva no es diferente de aquel que impartieran Dios Mismo y la sucesión de los ācāryas de la línea de la preceptores que desciende de Brahmā. Adoramos este día auspicioso con el nombre de Śrī Vyasa-pūjāa-tithi, debido a que el ācārya es el representante viviente de Vyāsadeva, el divino recopilador de los Vedas, los Purāṇas, la Bhagavad-gītā, el Mahābhārata y el Śrīmad-Bhāgavatam.

Aquel que interpreta el sonido divino, o śabda-brahma, mediante su imperfecta percepción sensual, no puede ser un verdadero guru espiritual, pues en ausencia del entrenamiento disciplinario adecuado bajo la guía del ācārya genuino, el intérprete diferirá de Vyāsadeva con toda seguridad (tal como ocurre con los māyāvādīs). Śrīla Vyāsadeva es la autoridad principal y original de la revelación védica, y, por lo tanto, un intérprete así de impertinente no puede ser aceptado como el guru, o ācārya, por muy dotado que esté de todos los dones del conocimiento material. Como se dice en el Padma Purāṇa:

sampradāya-vihīnā ye
mantrās te niṣphala matāḥ

«A menos que uno sea iniciado por un maestro espiritual genuino de la sucesión discipular, el mantra que se pudiera haber recibido, carece de todo efecto».

Por otra parte, aquel que ha recibido el conocimiento trascendental en virtud de haber oído al preceptor genuino de la cadena discipular, y que tiene sincero respeto por el verdadero ācārya, necesariamente habrá de ser iluminado con el conocimiento revelado de los Vedas. Pero ese conocimiento se encuentra permanentemente cerrado al enfoque cognoscitivo de los filósofos empíricos. Como se dice en el Śvetvatara Upaniṣad [6.23]:

yasya deve parā bhaktir
yathā deve tathā gurau
tasyaite kathitā hy arthāḥ
prakāśante mahātmanaḥ

«Sólo a aquellas grandes almas que simultáneamente tiene fe implícita en el Señor como en el maestro espiritual, les son revelados todos los significados del conocimiento védico»

Caballetos, nuestro conocimiento es tan escaso, nuestros sentidos tan imperfectos, y nuestras fuentes tan limitadas, que no nos es posible tener ni siquiera el más ligero conocimiento acerca de la región absolut, sin entregarnos a los pies de loto de Śrī Vyāsadeva, o de su representante genuino. En todo momento, estamos siendo engañados por el conocimiento adquirido con nuestra percepción directa. En toda creación o fabricación de la mente, la cual es siempre engañadora, cambiante y vacilante. No podemos conocer nada acerca de la región trascendental, mediante nuestro limitado y pervertido método de observación y experimentación. Pero todos nosotros podemos prestar nuestros ansiosos oídos para recibir a través de ellos el sonido trascendental, transmitido desde aquella región a ésta a través del medio no adulterado de Śrī Gurudeva o Śrī Vyāsadeva. Por lo tanto, caballeros, debemos entregarnos hoy a los pies del representante de Śrī Vyāsaeva, para que se eliminen tods las diferencias que entre nosotros, engendradas por nuestra actitud poco sumisa. Se dice por consiguiente, en el Śrī Gītā [4.34]:

tad viddhi praṇipātena
paripraśnena sevayā
upadekṣyante te jñānam
jñāninas tattva darśinaḥ

«Tan sólo acércate al maestro espiritual sabio y genuino. Primero entrégate a él y trata de entenderlo mediante preguntas y servicio. Un maestro espiritual así de sabio habrá de iluminarte con conocimiento trascendental, pues él ya ha conocido la Verdad Absoluta».

Para recibir el conocimiento trascendental, debemos entregarnos por completo al veradero ācārya con un espíritu de ardientes preguntas y servicio. La verdadera ejecución de servicio. La verdadera ejecución de servicio para el Absoluto bajo la guía del ācārya, es el único vehículo mediante el cual podemos asimilar el conocimiento trascendental. La reunión de hoy para ofrecer nuestros humildes servicios y homenaje a los pies del Ācāryadeva, nos permitirá ser favorecidos con la capacidad de asimilar el conocimiento trascendental. tan bondadosamente transmitido por él a todas las personas, sin distinción.

Caballeros, estamos todos más o menos orgullosos de nuestra pasada civilización material, ahora mil veces superior que en aquellos días pasados. Se dice que estamos atravesando la era de la oscuridad, el Kali-yuga. ¿Qué esa oscuridad? La oscuridad no puede estar causada por retraso en conocimiento material, debido a que ahora tenemos más de él que anteriormente. Si no tenemos nosotros, en todo caso nuestros vecinos lo tienen en abundancia. Por lo tanto, hemos de concluir que la oscuridad de la era actual no se debe a una falta de avance material, ahora mil veces superior que en aquellos días pasados. Se dice que estamos atravesando la era de la oscuridad, el Kali-yuga. ¿Qué es esa oscuridad? La oscuridad no puede estar causada por retraso en conocimiento material, debido a que ahora tenemos más de él que anteriormente. Si no lo tenemos nosotros, en todo casi nuestros vecinos lo tienen en abundancia. Por lo tanto, hemos de concluir que la oscuridad de la era actual no se debe a una falta de avance material, sino a que hemos perdido la clave de nuestro avance espiritual, que es la necesidad primordial necesidad primordial de la vida humana, y el signo característico del más elevado tipo de civilización humana. El lanzamiento de bombas desde los aviones no constituye un avance de la civilización que supere a la primitiva e incivilizada práctica de dejar caer grandes piedras sobre las cabezas de los enemigos desde las cimas de las colinas. El progreso en el arte de matar a nuestros vecinos con el uso de ametralladoras y gases venenosos, verdaderamente no constituye un adelanto que aventaje al barbarismo primitivo, el cual se enorgullecía de su arte de matar con arcos y flechas. Ni tampoco el desarrollo de unsentido de egoísmo mimado demuestra algo muy diferente de todos esos estados, y, por lo tanto, en el Kaṭha Upaniṣad [1.3.14] hay un enfáico llamado, que dice:

uttiṣṭhaya jagrata
prāpya varān nibodhata
kṣurasya dhārā niśitā duratyayā
durgaṁ pathas tat kavayo vadanti

«Por favor, despierta y trata de entender el don que ahora tienes en esta forma humana de vida. El sendero de la iluminación espiritual es muy difícil; es filoso como el borde de una navaja. Ésa es la opinión de los sabios, eruditos y trascendentalistas».

Así pues, mientras otros se encontraban todavía en el vientre de la historia, los sabios de India habían desarrollado un tipo diferente de civilización, que les permitía conocerse a sí mismos. Ellos habían descubierto que no somos en absoluto entidades materiales, sino que todos somos sirvientes del Absoluto, indestructibles, permanentes y espirituales. Pero debido a que, en contra de nuestro buen juicio, hemos escogido el identificarnos por completo con esta existencia material actual, nuestros sufrimientos se han multiplicado de acuerdo con la ley inexorable del nacimiento y la muerte, con sus consecuentes enfermedades y ansiedades. Estos sufrimientos no pueden ser realmente mitigados con nada que la felicidad material provea, debido a que la materia y el espíritu son elementos completamente diferentes. Es igual que si uno sacara del agua a un animal acuático y lo pusiera en la tierra, suministrándole toda clase de felicidad allí disponible. Los mortales sufrimientos del animal no pueden ser aliviados en absoluto hasta que sea sacado del medio ambiente ajeno. El espíritu y la materia son cosas completamente opuestas. Todos nosotros somos entidades espirituales. No podemos tener felicidad perfecta, que es nuestro patrimonio, por mucho qye nos entrometamos en los asuntos de las cosas mundanas. La felicidad perfecta puede ser nuestra, sólo cuando seamos reinstituidos en nuestro estado natural de existencia espiritual. Ése es el mensaje característico de nuestra antigua civilización hindú, ese es el mensaje del Gītā, ése es el mensaje de los Vedas y los Purāṇas, y ése es el mensaje de todos los verdaderos ācāryas de la línea del Señor Caitanya, entre ellos, nuestro actual Ācāryadeva.

Caballerosm si bien ha sido en forma imperfecta que hemos podido por la gracia de nuestro Ācāryadeva, Oṁ Viṣṇupāda Paramahaṁsa Parivrākācārya Śrī Śrīmad Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Mahārāja, entender sus sublimes mensajes, hemos de admitir que nos hemos dado cuenta definitivamente de que el divino mensaje que proviene de sus sabios labios es el apropiado para la sufrida humanidad. Todos nosotros debemos oírlo pacientemente. Si escuchamos el sonido trascendental sin oposición innecesaria, con toda seguridad él será misericordioso con nosotros. El mensaje del Ācārya tiene por objeto llevarnos de vuelta al hogar original, de vuelta a Dios. Permítaseme repetir, por lo tanto, que debemoa oírlo a él pacientemente, seguirlo en la medida de nuestra convicción, y postrarnos a sus pies de loto, para librarnos de nuestra actual e infundada mala voluntad hacia el servicio del Absoluto y de todas las almas.

Del Gītā aprendemos que, incluso después de la destrucción del cuerpo,. el ātmā, o el alma, no es destruida; siempre es la misma, siempre nueva y fresca. El fuego no pude quemarla, el agua no puede disolverla, el aire no puede secarla, y la espada no puede matarla. Es perpetua y eterna, y eso también se confirma en elŚrīmad-Bhāgavatam [10.84.13]:

yasyātma-buddhiḥ kuṇape tri-dhātuke
sva-dhīḥ kalatradiṣu bhauma ijya-dhīḥ
yat-tīrtha-buddhiḥ salile na karhicij
janeṣv abhijñeṣu sa eva go-kharaḥ

«Todo aquel que cree ser este saco corporal constituido por tres elementos [bilis, moco y aire], que se siente atraído por tener una relación íntima con su esposa e hijos, que considera su tierra digna de adoración, que se baña en las aguas de los sagrados lugares de peregrinaje pero que nunca saca provechode aquellas personas que verdaderamente poseen conocimiento - no es más que un asno o una vaca».

Desafortunadamente, en estos días todos nos hemos vuelto tontos por hacer caso omuso de nuestra verdadera comodidad, e identificar la jaula material con nosotross mismos. Hemos concentrado toddas nuestras energías en el mantenimiento sin sentido de la jaula material sólo por el bien de ella, haciendo caso omiso por completo del alma que se encuentra cuativada dentro. La jaula es la ruina del pájaro; el pájaro no está destinado a velar por el bien de la jaula. En consecuencia, examinemos esto profundamente. Todas nuestras actividades están ahora dirigidas hacia el mantenimiento de la jaula y lo más que hacemos es tratar de darle algo de comer a la mente mediante el arte y la literatura. Pero no sabemos que esta mente es también material en una forma más sutil. Eso se declara en el Gītā [7.4]:

bhūmir āpo 'nalo vāyuḥ
khaṁ mano buddhir eva ca
ahaṅkara itīyaṁ me
bhinnā prakṛtir aṣṭadhā

«Tierra, fuego, agua, aire, cielo, mente, inteligencia y ego, todos estos constituyen Mis energías separadas».

Escasamente hemos tratado de darle algo de comer al alma, que es distinta del cuerpo y la mente. Por lo tanto, todos nos estamos suicidando en el propio sentido del término. El mensaje del Ācāryadeva tiene por objeto darnos una advertencia para que detengamos dichas actividades erróneas. En consecuencia, postrémonos a sus pies de loto, por la misericordia y bondad pura que nos ha otorgado.

Caballeros, ni por un momento crean que mi Gurudeva quiere frenar po completo la civilización moderna - una hazaña imposible. Más aprendamos de él el arte de sacar el mayor provecho de un mal negocio, y entendamos la importancia de esta vida humana, que es adecuada para alcanzar el desarrollo más elevado de la conciencia verdadera. El mejor uso que se le puede dar a esta rara vida humana, no debe ser pasado por alto. Como se dice en el Śrīmad-Bhāgavatam [11.9.29]:

labdvā sudurlabham idaṁ bahu-sambhavānte
māunṣyam arthadam anityam apīha dhīraḥ
tūrṇaṁ yateta na pated anumṛtyu yāvan
niḥśreyasāya viṣayaḥ khaly sarvataḥ syāt

«Esta forma humana de vida se adquiere después de muchos y muchos nacimientos, y a pesar de que no es permanente, puede ofrecer los benefcicios más elevados. Así que, un hombre serio e inteligente debe tratar de inmediato de cumplir su misión y alcanzar el beneficio más elevado de la vida, antes de que ocurra otra muerte. Él debe evitar la complacencia de los sentidos, que está disponible en todas las circunstancias».

No malgastemos esta vida humana en la vana búsqueda de disfrute material, o, en otras palabras, para sólo comer, dormir, temer, y ejecutar actividades sensuales. El mensaje del Ācāryadeva queda expresado con las palabras de Śrī Rūpa Gosvāmī [Bhakti-rasāmṛta-sindhu 1.2.255, 26]:

anāsaktasya viṣayān
yathārham upayuñjataḥ
nirbandhaḥ kṛṣṇa-sambandhe
yuktaṁ vairāgyam ucyate

prāpañcikatayā buddhyā
hari-sambhandhi-vastunaḥ
mumukṣubhiḥ parityāgo
vairāgyaṁ phalgu kathyate

«Se dice que uno se encuentra situado en la orden de vida de completa renuncia, si vive de acuerdo con el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Debe estar exento de apego por la complacencia de los sentidos, y debe aceptar sólo lo necesario para el mantenimiento del cuerpo. Por otra parte, aquel que renuncia a cosas que podrían utilizarse en el servicio de Kṛṣṇa, bajo el pretexto de que dichas cosas son materiales, no practica completa renunciación».

El significado de estos ślokas, sólo puede ser comprendido en virtud del pleno desarrollo de la porción racional de nuestra vida, y no de la porción animal. Sentándonos a los pies de Ācāryadeva, tratemos de entender mediante esa fuente trascendental de conocimiento, qué somos, qué es este universo, qué es Dios, y cuál es nuestra relación con Él. El mensake del Señor Caitanya es el mensaje para las entidades vivientes, y es el mensaje del mundo viviente. El Señor Caitanya no se preocupó por la elevación de este mundo muerto, apropiadamente llamado Martyaloka, el mundo donde todo está destinado a morir. Él apareció ante nosotros hace cuatroscientos cincuenta años para hablarnos un poco acerca del universo trascendental, donde todo es permanente, y donde todo está destinado a servir al Absoluto. Pero recientemente, el Señor Caitanya hha sido mal representado por unas personas inescrupulosas, y la filosofía más elevada acerca del Señor ha sido interpretada erróneamente, como el culto del tipo más bajo de sociedad. Nos complace anunciar esta noche, que nuestro Ācāryadeva, con su acostumbrada bondad, nos salvó de esa horrible clase de degradación, y, por lo tanto, nos postramos a sus pies de loto con toda humildad.

Caballeros, hha constituido una manía de la sociedad culta (o inculta) de hoy en día, atribuirle a la Personalidad de Dios, únicamente carácterísticas impersonales, y aniquilarlo al declarar que carece de sentidos, de forma, de actividad, de cabeza, de piernas y de disfrute. Ese también ha constituido el placer de los eruditos modernos, debido a su total carencia de guía apropiada y de verdadera instrospección en el ámbito espiritual. Todos esos empíricos piensan parecido: todas las cosas que pueden disfrutarse deben ser monopolizadas por la sociedad humana, o por sólo una clase en particular, y el Dios impersonal debe ser un mero abastaecedor de pedidos para sus hazañas caprichosas. Estamos felices de haber sido librados de ese horrible tipo de enfermedad, la la misericordia de Su Divina Gracia Paramahaṁsa Parivrākācārya Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Mahārāja. Él es quien ha abierto nuestro ojos, y él es nuestro padre eterno, nuestro preceptor eterno, y nuestro guía eterno. Postrémonos pues a sus pies de loto en este día auspicioso.

Caballeros, si bien somos como niños ignorantes en lo referente al conocimiento de la Trascendencia, aún así Su Divina Gracia, mi Gurudeva ha encendido un pequeño fuego dentro de nosotros para disipar la invencible oscuridad del conocimiento empírico. Nos encontramos ahora tan a salvo, que ninguna cantidad de argumentos filosófico presentados por las escuelas empíricas del pensamiento, puede desviarnos ni siquiera un centímetro de la posición de nuestra eterna dependencia de los pie de loto de Su Divina Gracia. Además, estamos dispuestos a desafiar a los estudiosos más eruditos de la escuela māyāvāda, y demostrarles que sólo la Personalidad de Dios y Sus pensamientos trascendentales en Goloka constituyen la información sublime de los Vedas. Hay indicaciones explícitas de esto en el Chāndogya Upaniṣad [8.13.1]:

śyāmāc chavalaṁ prapadye
śavalāc chyāmaṁ prapadye

«Para recibir la misericordia de Kṛṣṇa, me entrego a Su energía (Rādhā), y para recibir la misericordia de Su energía, me entrego a Kṛṣṇa». También en El Ṛg Veda [1.2.22.20], se dice:

tad viṣṇoḥ paramaṁ padaṁ
sadā paśyanti sūrayaḥ
divīva cakṣur ātataṁ
viṣṇor yaat paramaṁ padam

«Los pies de loto del Señor Viṣṇu son el objeto supremo de todos los semidioses. Esos pies de loto son tan ilumonadores como el Sol del cielo».

La pura verdad tan vívidamente explicada en el Gītā, que es la lección principal de los Vedas, no la entienden, y ni siquiera la sospechan, los más poderosos eruditos de las escuelas empíricas. Aquí yace el secreto de Śrī Vyāsa-pūjā. Cuando meditamos en los pasatiempos trascendentales del Dios Absoluto, nos enorgullecemos de sentir que somos Sus servidores eternos, y nos llenamos de júbilo y bailamos con alegría. Toda gloria a mi divino maestro, pues él es quien, movido por su incesante flujo de misericordia, ha provocado en nosotros semejante movimiento de existencia eterna. Postrémosnos a sus pies de loto.

Caballetos, de no haber aparecido él ante nosotros para liberarnos de la esclavitud de este craso engaño mundano, con toda seguridad hubiéramos permanecido durante muchas vidas y eras en la oscuridad del cautiverios impotente. De no haber aparecido él ante nosotros, no habríamos podido entender la verdader eterna de la enseñanza sublime del Señor Caitanya. De no haber aparecido él ante nosotros, no hubiéramos podido coonocer la importancia y significado del primer śloka de La Brahma-saṁhita:

īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ
sac-cid-ānanda-vigrahaḥ
anādir ādir govindaḥ
sarva-kāraṇa-kāraṇam

«Kṛṣṇa, quien es conocido como Govinda, es el Dios Supremo. Él tiene un cuerpo espiritual eterno y lleno de bienaventuranza. Él es el origen de todos. Él no tiene ningún otro orígen aparte de Sú, y Él es la causa primordial de todas las causas».

En lo personal, no tengo esperanza alguna de ejecutar ningún servicio directo por los millones de nacimientos venideros de mi jornada por la vida, pero tengo confianza en que un día u otro habré de ser liberado de este pantano de ilusión en el cual me encuentro actualmente tan profundamente sumergido. Por lo tanto, permítaseme con toda mi sinceridad orar a los pies de loto de mi divino maestro, pidiéndole que me deje sufrir lo que tengo destinado debido a mis pasadas malas acciones, pero que me permita tener el poder de recordar lo siguiente: que no soy nada más que un diminuto sirviente del Absoluto y Todopoderoso Dios, lo cual he entendido a través de la inquebrantable misericordia de mi divino maestro. Permítaseme, pues, postrarme a sus pies de loto, con toda la humildad que poseo.