SB 8.20.21

tad vāmanaṁ rūpam avardhatādbhutaṁ
harer anantasya guṇa-trayātmakam
bhūḥ khaṁ diśo dyaur vivarāḥ payodhayas
tiryaṅ-nṛ-devā ṛṣayo yad-āsata
Palabra por palabra: 
tat — esa; vāmanam — encarnación del Señor Vāmana; rūpam — forma; avardhata — comenzó a aumentar cada vez más; adbhutam — verdaderamente maravillosa; hareḥ — de la Suprema Personalidad de Dios; anantasya — del ilimitado; guṇa-traya-ātmakam — cuyo cuerpo se expande en el marco de la energía material, compuesta de tres modalidades (bondad, pasión e ignorancia); bhūḥ — la tierra; kham — el cielo; diśaḥ — todas las direcciones; dyauḥ — los sistemas planetarios; vivarāḥ — los diversos huecos del universo; payodhayaḥ — los grandes mares y océanos; tiryak — los animales inferiores, aves y mamíferos; nṛ — los seres humanos; devāḥ — los semidioses; ṛṣayaḥ — las grandes personas santas; yat — donde; āsata — vivían.
Traducción: 
La ilimitada Suprema Personalidad de Dios, que había adoptado la forma de Vāmana, comenzó entonces a aumentar de tamaño en el marco de la energía material, hasta que todo lo que existe en el universo estuvo dentro de Su cuerpo. Dentro de Él estaban la Tierra, los sistemas planetarios, el cielo, las direcciones, los huecos del universo, los mares, los océanos, las aves, los mamíferos, los seres humanos, los semidioses y las grandes personas santas.
Significado: 

Bali Mahārāja quería dar caridad a Vāmanadeva, pero el Señor expandió Su cuerpo de tal manera que demostró a Bali Mahārāja que todo lo que existe en el universo ya está en Su cuerpo. En realidad, nadie puede dar nada a la Suprema Personalidad de Dios, pues Él goza de plenitud en todo. A veces vemos que un devoto ofrece agua del Ganges al Ganges después de bañarse en él. El devoto recoge un poco de agua con las manos y la ofrece de nuevo al río. Lo cierto es que el Ganges no pierde nada cuando alguien se llena las manos de agua; del mismo modo, el Ganges no aumenta su caudal porque el devoto le ofrezca el agua que le cabe en las manos. Pero, por esa ofrenda, el devoto es glorificado por su devoción hacia madre Ganges. Del mismo modo, cuando ofrecemos algo con fe y devoción, lo que ofrecemos no nos pertenece, ni aumenta la opulencia de la Suprema Personalidad de Dios. Sin embargo, si ofrecemos todo lo que poseemos, somos reconocidos como devotos. En relación con esto, se da el ejemplo de que, si nos adornamos la cabeza con flores y pasta de sándalo, el reflejo de nuestra cabeza en el espejo también queda adornado. La fuente original de todo es la Suprema Personalidad de Dios, quien, por lo tanto, es también nuestra fuente y origen. Así, cuando adornamos a la Suprema Personalidad de Dios, de modo natural son adornados también todos los devotos y entidades vivientes.