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SB 7.8.42

śrī-indra uvāca
pratyānītāḥ parama bhavatā trāyatā naḥ sva-bhāgā
daityākrāntaṁ hṛdaya-kamalaṁ tad-gṛhaṁ pratyabodhi
kāla-grastaṁ kiyad idam aho nātha śuśrūṣatāṁ te
muktis teṣāṁ na hi bahumatā nārasiṁhāparaiḥ kim
Palabra por palabra: 
śrī-indraḥ uvāca — Indra, el rey del cielo, dijo; pratyānītāḥ — recuperadas; parama — ¡oh, Supremo!; bhavatā — por Tu Señoría; trāyatā — que estás protegiendo; naḥ — nuestras; sva-bhāgāḥ — partes de los sacrificios; daitya-ākrāntam — afligidos por el demonio; hṛdaya-kamalam — lo más hondo del loto de nuestro corazón; tat-gṛham — que es en realidad Tu residencia; pratyabodhi — se ha iluminado; kāla-grastam — devorado por el tiempo; kiyat — insignificante; idam — éste (mundo); aho — ¡ay!; nātha — ¡oh, Señor!; śuśrūṣatām — para aquellos que están siempre ocupados en el servicio; te — de Ti; muktiḥ — liberación del cautiverio material; teṣām — de ellos (de los devotos puros); na — no; hi — en verdad; bahumatā — considerado muy importante; nāra-siṁha — ¡oh, Señor Nṛsiṁhadeva, mitad león y mitad ser humano!; aparaiḥ kim — de qué sirven entonces otras posesiones.
Traducción: 
El rey Indra dijo: ¡Oh, Señor Supremo!, Tú eres nuestro libertador y protector. Tú has recuperado las partes que nos correspondían de las ofrendas de sacrificio, que el demonio nos había arrebatado y que, en realidad, son Tuyas. El demoníaco rey Hiraṇyakaśipu causaba gran terror, y debido a ello se había apoderado por completo de nuestros corazones, que son Tu morada permanente. Ahora, gracias a Tu presencia, la melancolía y la oscuridad han desaparecido de nuestros corazones. ¡Oh, Señor!, a aquellos que se ocupan en Tu servicio, que es más excelso que la liberación, las opulencias materiales les resultan insignificantes. A esas personas ni siquiera les interesa la liberación, y, mucho menos, los beneficios de kāma, artha y dharma.
Significado: 

En el mundo material hay dos clases de personas: los devatā (semidioses) y los asuras (demonios). Los semidioses, a pesar de su apego al disfrute material, son devotos del Señor, y actúan conforme a las reglas y regulaciones de los mandamientos védicos. Durante el reinado de Hiraṇyakaśipu, los seguidores de la civilización védica se vieron perturbados en el desempeño de sus deberes cotidianos. A la muerte de Hiraṇyakaśipu, todos los semidioses, a quienes el demonio siempre había perturbado, se sintieron aliviados en su modo de vida en general.

Los gobiernos de Kali-yuga están llenos de demonios; debido a ello, los devotos siempre ven perturbadas sus condiciones de vida. No pueden realizar yajñas, y, de ese modo, tampoco pueden participar de los remanentes del alimento que se ofrece en el yajña para adorar al Señor Viṣṇu. Los semidioses tienen siempre el corazón lleno de temor a los demonios, de manera que no pueden pensar en la Suprema Personalidad de Dios. La ocupación de los semidioses es pensar siempre en el Señor en lo más profundo del corazón. El Señor dice en la Bhagavad-gītā (6.47):

yoginām api sarveṣāṁ
mad gatenāntarātmanā
śraddhāvān bhajate yo māṁ
sa me yuktatamo mataḥ

«Y de todos los yogīs, aquel que tiene una gran fe y siempre mora en Mí, piensa en Mí y Me ofrece servicio amoroso trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí en yoga y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión». Los semidioses se absorben por completo en meditar en la Suprema Personalidad de Dios para volverse yogīs perfectos; pero, debido a la presencia de los demonios, en su corazón recuerdan constantemente las actividades de los demonios. Así, sus corazones, destinados a ser la morada del Señor Supremo, están prácticamente ocupados por los demonios. Todos los semidioses sintieron un gran alivio cuando murió Hiraṇyakaśipu, pues de ese modo les era fácil pensar en el Señor. Así podrían recibir los resultados de los sacrificios y ser felices incluso en el mundo material.