SB 7.8.41

śrī-rudra uvāca
kopa-kālo yugāntas te
hato 'yam asuro 'lpakaḥ
tat-sutaṁ pāhy upasṛtaṁ
bhaktaṁ te bhakta-vatsala
Palabra por palabra: 
śrī-rudraḥ uvāca — el Señor Śiva ofreció su oración; kopa-kālaḥ — el momento adecuado para Tu ira (a fin de destruir el universo); yuga-antaḥ — el final del milenio; te — por Ti; hataḥ — matado; ayam — este; asuraḥ — gran demonio; alpakaḥ — insignificante; tat-sutam — a su hijo (Prahlāda Mahārāja); pāhi — protege; upasṛtam — que está entregado y está junto a Ti; bhaktam — devoto; te — de Tu Señoría; bhakta-vatsala — ¡oh, mi Señor, que eres tan afectuoso con Tu devoto!.
Traducción: 
El Señor Śiva dijo: El momento para manifestar Tu ira es al final del milenio. ¡Oh, mi Señor, que por naturaleza eres afectuoso con Tu devoto!, ahora que ha muerto ese insignificante demonio, Hiraṇyakaśipu, protege, por favor, a su hijo Prahlāda Mahārāja, que está junto a Ti con la actitud de un devoto completamente entregado.
Significado: 

La Suprema Personalidad de Dios es el creador del mundo material. La creación comprende tres procesos: creación, mantenimiento y aniquilación. En el período de la aniquilación, al final de cada milenio, el Señor Se enfurece, y al Señor Śiva, que por esa razón recibe el nombre de Rudra, le corresponde manifestar esa ira. Cuando el Señor, sumamente irritado, apareció para matar a Hiraṇyakaśipu, Su actitud inspiraba un enorme temor a todo el mundo, pero el Señor Śiva no tenía miedo, pues sabía muy bien que la ira del Señor también es parte de Su līlā. El Señor Śiva sabía que la ira del Señor es un papel que él mismo iba a tener que representar. Kāla es el Señor Śiva (Bhairava), y kopa se refiere a la ira del Señor. Esas dos palabras, combinadas, forman el compuesto kopa-kāla, que se refiere al final de cada milenio. En realidad, el Señor siempre es muy afectuoso con Sus devotos, incluso aunque parezca muy irritado. El Señor es avyayātmā, ya que nunca cae; por lo tanto, es afectuoso con Sus devotos incluso cuando Se enfada. El Señor Śiva recordó al Señor que ahora tenía que ser como un padre afectuoso para Prahlāda Mahārāja, que estaba a su lado con la actitud de un devoto excelso, plenamente entregado.