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SB 7.6.25

tuṣṭe ca tatra kim alabhyam ananta ādye
kiṁ tair guṇa-vyatikarād iha ye sva-siddhāḥ
dharmādayaḥ kim aguṇena ca kāṅkṣitena
sāraṁ juṣāṁ caraṇayor upagāyatāṁ naḥ
Palabra por palabra: 
tuṣṭe — cuando está satisfecho; ca — también; tatra — eso; kim — qué; alabhyam — que no se pueda obtener; anante — la Suprema Personalidad de Dios; ādye — la fuente original de todo, la causa de todas las causas; kim — qué necesidad; taiḥ — con ellos; guṇa-vyatikarāt — debido a las acciones de las modalidades de la naturaleza material; iha — en este mundo; ye — que; sva-siddhāḥ — obtenidos de modo natural; dharma-ādayaḥ — los tres principios del progreso material, es decir, las religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos; kim — qué necesidad; aguṇena — con liberación en el Supremo; ca — y; kāṅkṣitena — deseada; sāram — esencia; juṣām — saborear; caraṇayoḥ — de los dos pies de loto del Señor; upagāyatām — que glorificamos las cualidades del Señor; naḥ — de nosotros.
Traducción: 
Nada hay que no puedan obtener los devotos que han satisfecho a la Suprema Personalidad de Dios, que es la causa de todas las causas, la fuente original de todo. El Señor es el receptáculo de ilimitadas cualidades espirituales. Los objetivos de la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la liberación pueden obtenerse de modo natural bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza. Así pues, ¿qué sentido pueden tener esos principios para los devotos, que son trascendentales a las modalidades de la naturaleza material? Los devotos siempre glorificamos los pies de loto del Señor, y por lo tanto no vemos la necesidad de pedir nada en relación con los principios de dharma, artha, kāma y mokṣa.
Significado: 

En una civilización avanzada, la gente aspira a ser religiosa, estar bien situada económicamente, dar la máxima satisfacción a los sentidos y, por último, alcanzar la liberación. Sin embargo, esos objetivos no deben sobrestimarse. De hecho, el devoto no tiene dificultad en alcanzarlos. Bilvamaṅgala Ṭhākura dijo: muktiḥ svayaṁ mukulitāñjali sevate 'smān dharmārtha-kāma- gatayaḥ samaya-pratīkṣāḥ: La liberación está siempre esperando a la puerta del devoto, dispuesta a cumplir sus órdenes. El progreso material en el campo de la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la liberación, están simplemente esperando a que el devoto les dé la oportunidad de servirle. El devoto está ya establecido en una posición trascendental; para liberarse no necesita ninguna otra cualidad. Como se confirma en la Bhagavad-gītā (14.26): sa guṇān samatītyaitān brahma-bhūyāya kalpate: El devoto es trascendental a las acciones y reacciones de las tres modalidades de la naturaleza material, pues está situado en el plano del Brahman.

Prahlāda Mahārāja dice: aguṇena ca kāṅkṣitena: La persona ocupada en el servicio amoroso trascendental de los pies de loto del Señor no necesita nada en relación con dharma, artha, kāma o mokṣa. El Śrīmad-Bhāgavatam es una Escritura trascendental; en su comienzo leemos: dharmaḥ projjhita-kaitavo 'tra. Dharma, artha, kāma y mokṣa son kaitava, falsos e innecesarios. Las personas nirmatsarāṇām, es decir, que son completamente trascendentales a las actividades materiales basadas en las distinciones de «mío» y «tuyo» y se ocupan en el servicio devocional del Señor, son las verdaderamente aptas para seguir el bhāgavata- dharma (dharmān bhagavatān iha). Debido a que son nirmatsara, libres de la envidia, quieren transformar en devotos a todos los demás, incluso a sus enemigos. En relación con esto, Śrīla Madhvācārya señala: kāṅkṣate mokṣa-gam api sukhaṁ nākāṅkṣato yathā: Los devotos no desean ninguna felicidad material, ni siquiera la que se deriva de la liberación. Eso se denomina anyābhilāṣitā-śūnyaṁ jñāna- karmādy-anāvṛtam. Los karmīs desean felicidad material, y los jñānīs, la liberación; pero el devoto no desea nada; está satisfecho con ofrecer servicio amoroso trascendental a los pies de loto del Señor y glorificarle en todas partes mediante la prédica, que es su vida y su alma.