SB 7.5.5

śrī-prahlāda uvāca
tat sādhu manye 'sura-varya dehināṁ
sadā samudvigna-dhiyām asad-grahāt
hitvātma-pātaṁ gṛham andha-kūpaṁ
vanaṁ gato yad dharim āśrayeta
Palabra por palabra: 
śrī-prahlādaḥ uvāca — Prahlāda Mahārāja contestó; tat — eso; sādhu — muy bueno, lo mejor de la vida; manye — yo creo; asura-varya — ¡oh, rey de los asuras!; dehinām — de personas que han aceptado el cuerpo material; sadā — siempre; samudvigna — llena de ansiedades; dhiyām — cuya inteligencia; asat-grahāt — por aceptar el cuerpo temporal o las relaciones basadas en el cuerpo como si fueran reales (pensando: «Yo soy el cuerpo, y todo lo que pertenece al cuerpo es mío»); hitvā — abandonar; ātma-pātam — el lugar en que queda estancado el cultivo espiritual, la autorrealización; gṛham — el concepto corporal de la vida, la vida familiar; andha-kūpam — que no es más que un pozo oculto (donde no hay agua pero se busca agua, a pesar de todo); vanam — al bosque; gataḥ — ir; yat — que; harim — la Suprema Personalidad de Dios; āśrayeta — pueda refugiarse en.
Traducción: 
Prahlāda Mahārāja contestó: ¡Oh, rey de los demonios, el mejor de los asuras!, según he podido aprender de mi maestro espiritual, toda persona que haya aceptado un cuerpo material y una vida familiar temporal está, sin duda alguna, agobiada por la ansiedad, pues ha caído en un pozo oculto en el que no hay agua, sino sólo sufrimiento. Es necesario abandonar esa posición e ir al bosque [vana]. Seré más claro: hay que ir a Vṛndāvana, donde exclusivamente predomina el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, y, allí, refugiarse en la Suprema Personalidad de Dios.
Significado: 

Hiraṇyakaśipu pensaba que Prahlāda, que no era más que un niño sin experiencia, le daría una respuesta agradable; no esperaba nada práctico. Pero Prahlāda, que era un devoto excelso, había adquirido todas las cualidades propias de quien ha recibido una educación.

yasyāsti bhaktir bhagavaty akiñcanā
sarvair guṇais tatra samāsate surāḥ
harāv abhaktasya kuto mahad-guṇā
manorathenāsati dhāvato bahiḥ

«Cuando alguien tiene una fe devocional inquebrantable en Kṛṣṇa, en él se manifiestan de modo permanente todas las buenas cualidades de Kṛṣṇa y los semidioses. Sin embargo, aquel que no tiene devoción por la Suprema Personalidad de Dios carece de buenas cualidades, pues, llevado por las invenciones de la mente, se absorbe en la existencia material, que es el aspecto externo del Señor» (Bhāg. 5.12). Desde el plano mental en que se encuentran, los supuestos filósofos y científicos educados no pueden distinguir entre lo que es realmente sat, eterno, y lo que es asat, temporal. El mandamiento védico es asato mā jyotir gama: Todo el mundo debe abandonar el plano de la existencia temporal y dirigirse al plano de la eternidad. El alma es eterna, y los temas que tratan del alma eterna son conocimiento verdadero. En otro pasaje se dice: apaśyatām ātma-tattvaṁ gṛheṣu gṛha-medhinām: Aquellos que están apegados al concepto corporal de la existencia y se apegan a la vida de gṛhastha, es decir, a la vida de casado, en el plano del disfrute material de los sentidos, no pueden ver lo que es bueno para el alma eterna. Esto lo confirma Prahlāda Mahārāja diciendo que quien desee el éxito en la vida debe acudir de inmediato a las fuentes adecuadas, para entender cuál es su verdadero interés y cómo debe amoldar su vida al patrón de la conciencia espiritual. Debemos entender que somos partes integrales de Kṛṣṇa, y refugiarnos por entero en Sus pies de loto, para así tener garantizado el éxito espiritual. En el mundo material, nadie está libre del concepto corporal; todos luchan arduamente por la existencia, vida tras vida. Por esa razón, Prahlāda Mahārāja recomendó que, para detener ese condicionamiento material en el ciclo de nacimientos y muertes, debemos ir al bosque (vana).

En el sistema de varṇāśrama, se comienza como brahmacārī, luego se pasa a gṛhastha, vānaprastha, y, finalmente, a sannyāsī. Ir al bosque significa entrar en la vida de vānaprastha, la etapa intermedia entre gṛhastha y sannyāsa. Como se confirma en el Viṣṇu Purāṇa (3.8.9): varṇāśramācāravatā puruṣeṇa paraḥ pumān viṣṇur ārādhyate: Quien acepta la institución de varṇa y āśrama no tiene dificultad en elevarse al plano de la adoración de Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios. Quien, por el contrario, permanezca bajo el concepto corporal, tendrá que pudrirse en el mundo material, y su vida será un fracaso. La sociedad debe dividirse en brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas y śūdras, y, para el avance espiritual, hay que pasar por las etapas sucesivas de brahmacārī, gṛhastha, vānaprastha y sannyāsī. Prahlāda Mahārāja recomendó a su padre que entrase en la vida de vānaprastha, porque en la vida de gṛhastha, debido al apego al cuerpo, se estaba volviendo cada vez más demoníaco. Prahlāda le indicó que entrar en la vida de vānaprastha sería mejor que irse hundiendo cada vez más en gṛham andha-kūpam, el oscuro pozo de la vida de gṛhastha. Por esta razón, en nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa invitamos a todas las personas de edad avanzada del mundo entero a que vayan a Vṛndāvana y lleven allí una vida retirada de progreso de conciencia espiritual, conciencia de Kṛṣṇa.