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SB 7.11.33-34

upyamānaṁ muhuḥ kṣetraṁ
svayaṁ nirvīryatām iyāt
na kalpate punaḥ sūtyai
uptaṁ bījaṁ ca naśyati
evaṁ kāmāśayaṁ cittaṁ
kāmānām atisevayā
virajyeta yathā rājann
agnivat kāma-bindubhiḥ
Palabra por palabra: 
upyamānam — cultivado; muhuḥ — una y otra vez; kṣetram — un campo; svayam — él mismo; nirvīryatām — esterilidad; iyāt — puede obtener; na kalpate — no es adecuado; punaḥ — de nuevo; sūtyai — para dar nuevas cosechas; uptam — sembrada; bījam — la semilla; ca — y; naśyati — se echa a perder; evam — de este modo; kāma-āśayam — lleno de deseos de disfrute; cittam — lo más hondo del corazón; kāmānām — de los objetos deseables; ati-sevayā — por la excesiva repetición del disfrute; virajyeta — puede llegar a desapegarse; yathā — tal como; rājan — ¡oh, rey!; agni-vat — un fuego; kāma-bindubhiḥ — con gotitas de mantequilla clarificada.
Traducción: 
Mi querido rey, cuando un campo de cultivo se siembra año tras año, su fertilidad disminuye, y las semillas sembradas en él se pierden. Unas gotas de ghī nunca apagarán un fuego, pero un gran chorro de ghī si lo hará; del mismo modo, el exceso de complacencia de los deseos de disfrute apaga esos deseos por entero.
Significado: 

Si salpicamos gotas de ghī constantemente sobre un fuego, el fuego no se apagará, pero si de golpe le vertemos encima una buena cantidad de ghī, es muy probable que se apague completamente. De manera similar, a los que son demasiado pecaminosos y han tenido que nacer en clases inferiores, se les permite disfrutar de esas actividades pecaminosas sin restricción, ya que, de ese modo, es probable que acaben hartándose de esas actividades y reciban una oportunidad de purificarse.