SB 7.11.31

prāyaḥ sva-bhāva-vihito
nṛṇāṁ dharmo yuge yuge
veda-dṛgbhiḥ smṛto rājan
pretya ceha ca śarma-kṛt
Palabra por palabra: 
prāyaḥ — generalmente; sva-bhāva-vihitaḥ — prescritos, conforme a las modalidades materiales de la naturaleza; nṛṇām — de la sociedad humana; dharmaḥ — el deber prescrito; yuge yuge — en cada era; veda-dṛgbhiḥ — por brāhmaṇas bien versados en el conocimiento védico; smṛtaḥ — reconocido; rājan — ¡oh, rey!; pretya — después de la muerte; ca — y; iha — aquí (en este cuerpo); ca — también; śarma-kṛt — auspicioso.
Traducción: 
Mi querido rey, el veredicto de los brāhmaṇas bien versados en el conocimiento védico es que, en cada era [yuga], la conducta de las diversas secciones de la sociedad es auspiciosa, tanto en esta vida como después de la muerte, siempre y cuando se comporten conforme a las modalidades de la naturaleza material que predominan en ellos.
Significado: 

En la Bhagavad-gītā (3.35), se dice: śreyān sva-dharmo viguṇaḥ para-dharmāt svanuṣṭhitāt: «Es mucho mejor desempeñar los propios deberes prescritos, aunque sea imperfectamente, que desempeñar los deberes de otro a la perfección». Los antyajas, los miembros de las clases inferiores, están acostumbrados a robar, beber y tener relaciones sexuales ilícitas, pero nada de esto se considera pecaminoso. Por ejemplo, un tigre puede matar a un hombre, y no incurre en pecado, pero si un hombre mata a otro hombre, se considera que ha pecado y se le ahorca por asesino. Lo que entre los animales es algo normal, en la sociedad humana es un acto pecaminoso. Por lo tanto, las características de las distintas secciones de la sociedad, superiores e inferiores, determinan distintos tipos de deberes prescritos. Según los expertos en el conocimiento védico, esos deberes se prescriben en función de la era en particular.