SB 6.4.52

mithuna-vyavāya-dharmas tvaṁ
prajā-sargam imaṁ punaḥ
mithuna-vyavāya-dharmiṇyāṁ
bhūriśo bhāvayiṣyasi
Palabra por palabra: 
mithuna — de hombre y mujer; vyavāya — actividades sexuales; dharmaḥ — que acepta como práctica religiosa; tvam — tú; prajā-sargam — creación de entidades vivientes; imam — esta; punaḥ — de nuevo; mithuna — de hombre y mujer unidos; vyavāya-dharmiṇyām — en ella conforme a la práctica religiosa de la relación sexual; bhūriśaḥ — muchos; bhāvayiṣyasi — tú harás que sean.
Traducción: 
Ahora uníos en relación sexual como hombre y mujer; de ese modo, mediante la vida sexual, lograrás concebir cientos de hijos en el vientre de esa muchacha, y de ese modo aumentarás la población.
Significado: 

El Señor dice en la Bhagavad-gītā (7.11): dharmāviruddho bhūteṣu kāmo 'smi: «Yo soy la vida sexual que no va en contra de los principios religiosos». La relación sexual ordenada por la Suprema Personalidad de Dios es dharma, un principio religioso, pero su finalidad no es el disfrute de los sentidos. Los principios védicos no permiten entregarse a la vida sexual en busca del disfrute de los sentidos. La tendencia natural hacia la vida sexual no debe tener otro objetivo que engendrar hijos. Por esa razón, en este verso el Señor dice a Dakṣa: «Te ofrezco esta muchacha para que tengáis relaciones sexuales destinadas única y exclusivamente a engendrar hijos, y no con otros fines. Ella es muy fecunda, y podrás tener tantos hijos como seas capaz de engendrar».

Con respecto a esto, Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura señala que Dakṣa recibió la oportunidad de tener relaciones sexuales sin límite. En su vida anterior, Dakṣa también se llamaba Dakṣa, pero, por haber ofendido al Señor Śiva en una celebración de sacrificios, su cabeza fue sustituida con una cabeza de cabra. Dakṣa, en vista de su condición degradada, abandonó el cuerpo; sin embargo, sus deseos sexuales seguían siendo ilimitados, de modo que se sometió a austeridades hasta satisfacer al Señor Supremo, quien, entonces, le concedió una potencia ilimitada para la relación sexual.

Es preciso señalar que esa capacidad para la relación sexual, aunque se obtiene por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, no se le ofrece a los devotos avanzados, que están libres de deseos materiales (anyābhilāṣitā-śūnyam). En relación con esto, podemos indicar que las parejas occidentales que forman parte del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, si desean avanzar en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa y obtener el beneficio supremo que se deriva del servicio amoroso del Señor, deben abstenerse de abusar de esa licencia para la vida sexual. Por eso aconsejamos que, como mínimo, es necesario abstenerse de vida sexual ilícita. Incluso si se presentan oportunidades para la vida sexual, hay que aceptar voluntariamente la restricción de limitar esas relaciones sexuales única y exclusivamente a la procreación. También a Kardama Muni le fue dada la posibilidad de ocuparse en vida sexual, pero él apenas sí tenía deseo. Por eso, después de engendrar hijos en el vientre de Devahūti, renunció por completo. Esto significa que quien desee ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, debe abstenerse voluntariamente de la vida sexual. La vida sexual debe ser sólo la estrictamente necesaria; no debe ser ilimitada.

Nadie debe pensar que Dakṣa, con la posibilidad de ilimitadas relaciones sexuales, había recibido el favor del Señor. En versos posteriores veremos que Dakṣa volvió a cometer una ofensa, esta vez a los pies de loto de Nārada. Por lo tanto, aunque la vida sexual es el disfrute más elevado del mundo material, y aunque, por la gracia de Dios, se pueda obtener la posibilidad de disfrutar de esa vida sexual, ello trae consigo el riesgo de cometer ofensas. Dakṣa tenía esa tendencia a cometer ofensas; por esa razón, y hablando en sentido estricto, lo cierto es que no recibió el favor del Señor Supremo. No hay que buscar el favor del Señor para obtener una potencia sexual ilimitada.