SB 6.13

En este capítulo se habla del temor de Indra por haber matado a un brāhmaṇa (Vṛtrāsura); también explica su huída y el modo en que finalmente se salvó por la gracia del Señor Viṣṇu.

Cuando todos los semidioses le rogaron que matase a Vṛtrāsura, Indra se negó, porque Vṛtrāsura era un brāhmaṇa. Sin embargo, los semidioses le incitaron a que le matase sin el menor temor, recordándole que estaba protegido por el Nārāyaṇa-kavaca, que es la Suprema Personalidad de Dios en persona, el Señor Nārāyaṇa. Un simple reflejo del canto del nombre de Nārāyaṇa puede liberarnos de todas las reacciones de los pecados de matar a una mujer, a una vaca o a un brāhmaṇa. Los semidioses aconsejaron a Indra que complaciese a Nrāyaṇa con un sacrificio aśvamedha, pues quien celebra ese tipo de sacrificios no se ve implicado en reacciones pecaminosas ni siquiera si mata al universo entero.

Siguiendo la instrucción de los semidioses, el rey Indra luchó contra Vṛtrāsura; sin embargo, después de haberle matado, no pudo compartir la alegría de los demás, pues conocía la verdadera posición de Vṛtrāsura. Ésa es la naturaleza de las grandes personalidades: si adquieren alguna opulencia de modo ilícito, siempre se sentirán avergonzados y arrepentidos. Indra comprendía perfectamente que se había enredado en las reacciones del pecado de matar a un brāhmaṇa. Y cuando vio que la personificación de la reacción pecaminosa iba tras él, huyó lleno de temor, pensando en cómo liberarse de sus pecados. Así llegó al Mānasa-sarovara, donde, bajo la protección de la diosa de la fortuna, meditó durante mil años. En ese período, Nahuṣa reinó sobre los planetas celestiales en representación de Indra. Desgraciadamente, Nahuṣa se vio atraído por la belleza de la esposa de Indra, Śacīdevī, y, debido a su deseo pecaminoso, en su siguiente vida tuvo que recibir un cuerpo de serpiente. Más tarde, Indra celebró un gran sacrificio con ayuda de brāhmaṇas y santos excelsos. De ese modo, se liberó de las reacciones del pecado de haber matado a un brāhmaṇa.

SB 6.13.1 Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: ¡Oh, rey Parīkṣit, que muestras una disposición tan caritativa!, al ver que Vṛtrāsura había sido matado, todos los habitantes de los tres sistemas planetarios, junto con sus deidades regentes, se sintieron inmediatamente complacidos y aliviados. Es decir, todos menos Indra.
SB 6.13.2 Seguidamente, los semidioses, las grandes personas santas, los habitantes de Pitṛloka y Bhūtaloka, los demonios, los seguidores de los semidioses, junto con el Señor Brahmā, el Señor Śiva y los semidioses subordinados a Indra, regresaron a sus respectivos hogares. A la hora de partir, sin embargo, nadie dijo nada a Indra.
SB 6.13.3 Mahārāja Parīkṣit preguntó a Śukadeva Gosvāmī: ¡Oh, gran sabio!, ¿por qué Indra no se sentía feliz? Deseo que me lo expliques. Cuando mató a Vṛtrāsura, todos los semidioses se sintieron muy felices. ¿Por qué no compartía el propio Indra esa felicidad?
SB 6.13.4 Śrī Śukadeva Gosvāmī contestó: Cuando los grandes sabios y semidioses, perturbados por el extraordinario poder de Vṛtrāsura, se reunieron para pedir a Indra que le matase, él, temeroso de matar a un brāhmaṇa, rechazó su propuesta.
SB 6.13.5 El rey Indra contestó: Cuando maté a Viśvarūpa, recibí muchas reacciones pecaminosas. Por la gracia de las mujeres, la Tierra, los árboles y el agua, pude dividir mi pecado entre ellos, pero si ahora mato a otro brāhmaṇa, a Vṛtrāsura, ¿cómo voy a liberarme de las reacciones pecaminosas?
SB 6.13.6 Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: Al escuchar esto, los grandes sabios contestaron al rey Indra: «¡Oh, rey del cielo!, te deseamos toda buena fortuna. No temas. Celebraremos un sacrificio aśvamedha y te liberaremos de todo posible pecado que te pueda afectar por matar al brāhmaṇa».
SB 6.13.7 Los ṛṣis continuaron: ¡Oh, rey Indra!, al celebrar un sacrificio aśvamedha y complacer con ello a la Suprema Personalidad de Dios, que es la Superalma, el Señor Nārāyaṇa, el controlador supremo, podemos liberarnos, no ya de las reacciones del pecado de matar a un demonio como Vṛtrāsura, sino incluso de matar al mundo entero.
SB 6.13.8-9 Quien haya matado a un brāhmaṇa, a una vaca, a su padre, a su madre o a su maestro espiritual, podrá liberarse de inmediato de todas las reacciones pecaminosas por el simple hecho de cantar el santo nombre del Señor Nārāyaṇa. Otras personas pecaminosas, como los que comen perros y los caṇḍālas, que son inferiores a los śūdras, también pueden liberarse con ese proceso. Pero tú eres un devoto, y nosotros te ayudaremos con la celebración de un gran sacrificio de caballo. Si complaces al Señor Nārāyaṇa de ese modo, ¿qué tienes que temer? Te liberarías incluso si matases al universo entero con todos sus brāhmaṇas; no hablemos entonces de matar a un demonio como Vṛtrāsura, que es causa de perturbación.
SB 6.13.10 Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: Animado por las palabras de los sabios, Indra mató a Vṛtrāsura; por supuesto, cuando le hubo matado, la reacción pecaminosa de matar a un brāhmaṇa [brahma-hatyā] se refugió en Indra.
SB 6.13.11 Siguiendo el consejo de los semidioses, Indra mató a Vṛtrāsura, y tuvo que sufrir las consecuencias de su crimen. Aunque los demás semidioses se sintieron felices, él no halló la menor felicidad en la muerte de Vṛtrāsura. Otras buenas cualidades de Indra, como la tolerancia y la opulencia, no pudieron aliviar su dolor.
SB 6.13.12-13 Indra se vio perseguido por la personificación de la reacción pecaminosa. Tenía el aspecto de una mujer caṇḍāla, una mujer de la más baja clase; parecía muy vieja, y le temblaban todos los miembros. Enferma de tuberculosis, llevaba el cuerpo y los vestidos cubiertos de sangre. Su aliento era un insoportable hedor a pescado que contaminaba toda la calle mientras gritaba a Indra: «¡Espera, Indra!, ¡espera!».
SB 6.13.14 ¡Oh rey!, Indra huyó primero al cielo, pero también allí estaba aquella mujer, la personificación del pecado, persiguiéndole. Aquella bruja le seguía dondequiera que iba. Por último, huyó rápidamente hacia el nordeste y entró en el lago Mānasa-sarovara.
SB 6.13.15 Siempre pensando en la manera de liberarse de la reacción del pecado de haber matado a un brāhmaṇa, el rey Indra, invisible para todos, vivió mil años dentro del lago, en las sutiles fibras de un tallo de loto. El dios del fuego solía llevarle la parte que le correspondía de todos los yajñas; sin embargo, como tenía miedo de entrar en el agua, Indra pasó muchísima hambre.
SB 6.13.16 Mientras el Señor Indra estuvo viviendo en el agua, enredado en el tallo del loto, Nahuṣa fue dotado con la capacidad de gobernar el reino celestial, en virtud de su conocimiento, su austeridad y su poder místico. Sin embargo, cegado y enloquecido con el poder y la opulencia, Nahuṣa hizo propuestas deshonestas a la esposa de Indra con el deseo de disfrutar de ella. Como consecuencia, fue maldecido por un brāhmaṇa, y más tarde se convirtió en serpiente.
SB 6.13.17 Los pecados de Indra disminuyeron por la influencia de Rudra, el semidiós de todas las direcciones. Indra no llegó a verse afectado por sus pecados, pues estaba protegido por la esposa del Señor Viṣṇu, la diosa de la fortuna, que tiene su morada entre las flores de loto del lago Mānasa-sarovara. Finalmente, adorando estrictamente al Señor Viṣṇu, Indra se liberó de todas las reacciones de sus actos pecaminosos. De inmediato, los brāhmaṇas le hicieron volver a los planetas celestiales para restaurarle en su posición.
SB 6.13.18 ¡Oh, rey!, cuando el Señor Indra alcanzó los planetas celestiales, los brāhmaṇas santos le iniciaron debidamente en un sacrificio de caballo [aśvamedha-yajña] destinado a complacer al Señor Supremo.
SB 6.13.19-20 El sacrificio de caballo celebrado por los santos brāhmaṇas liberó a Indra de las reacciones de todos sus pecados, debido a que en ese sacrificio adoró a la Suprema Personalidad de Dios. ¡Oh, rey!, como la niebla que se disipa con el brillo del Sol naciente, su pecado, aunque muy grave, quedó neutralizado de inmediato con aquel sacrificio.
SB 6.13.21 El rey Indra fue favorecido por Marīci y los demás grandes sabios, que celebraron el sacrificio en estricta conformidad con las reglas y regulaciones, adorando a la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma, la persona original. De ese modo, Indra recuperó su excelsa posición y fue de nuevo honrado por todos.
SB 6.13.22-23 En esta gran narración se glorifica a la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa; en ella también hay juicios acerca del carácter excelso del servicio devocional, y descripciones de devotos como Indra y Vṛtrāsura; también se explica cómo se liberó el Señor Indra de la vida pecaminosa y cómo alcanzó la victoria en su lucha contra los demonios. Aquel que comprende este episodio se libera de todas las reacciones del pecado. Por esa razón, se aconseja a las personas cultas que lean siempre esta narración. Quien así lo haga, se volverá experto en las actividades de los sentidos, su opulencia aumentará, y su fama se propagará por todas partes. Además, se liberará de todas las reacciones de sus pecados, vencerá a todos sus enemigos, y la duración de su vida aumentará. Esta narración es auspiciosa en todos los sentidos; por ello, los sabios eruditos la escuchan y la repiten siempre que celebran alguna festividad.