SB 6.1.58-60

ekadāsau vanaṁ yātaḥ
pitṛ-sandeśa-kṛd dvijaḥ
ādāya tata āvṛttaḥ
phala-puṣpa-samit-kuśān
dadarśa kāminaṁ kañcic
chūdraṁ saha bhujiṣyayā
pītvā ca madhu maireyaṁ
madāghūrṇita-netrayā
mattayā viślathan-nīvyā
vyapetaṁ nirapatrapam
krīḍantam anugāyantaṁ
hasantam anayāntike
Palabra por palabra: 
ekadā — en cierta ocasión; asau — este Ajāmila; vanam yātaḥ — fue al bosque; pitṛ — de su padre; sandeśa — la orden; kṛt — cumplir; dvijaḥ — el brāhmaṇa; ādāya — recoger; tataḥ — del bosque; āvṛttaḥ — regresar; phala-puṣpa — frutas y flores; samit- kuśān — dos tipos de hierbas, llamadas samit y kuśa; dadarśa — vio; kāminam — muy lujurioso; kañcit — alguien; śūdram — un hombre de cuarta categoría; saha — junto con; bhujiṣyayā — una sirvienta o prostituta común; pītvā — después de beber; ca — también; madhu — néctar; maireyam — hecho de la flor soma; mada — por embriaguez; āghūrṇita — moviéndose; netrayā — sus ojos; mattayā — ebria; viślathat- nīvyā — cuyas ropas se habían aflojado; vyapetam — que habían perdido la compostura; nirapatrapam — sin temor de la opinión pública; krīḍantam — ocupados en disfrutar; anugāyantam — cantar; hasantam — sonreír; anayā — con ella; antike — muy cerca.
Traducción: 
Cierto día, a pedido de su padre, este brāhmaṇa, Ajāmila, fue al bosque a recoger frutas, flores y dos tipos de hierbas, llamadas samit y kuśa. Cuando volvía a casa, pasó cerca de un śūdra, un hombre de cuarta categoría, que, lleno de lujuria, abrazaba y besaba desvergonzadamente a una prostituta. El śūdra sonreía, cantaba y disfrutaba como si no hubiera nada de malo en lo que hacía. Habían bebido, y a ella, con la embriaguez, le daban vueltas los ojos y se le habían soltado las ropas. Ése era su estado cuando Ajāmila les vio.
Significado: 

Yendo por la calle, Ajāmila se encontró con un hombre de cuarta clase y una prostituta en una actitud descrita de un modo muy gráfico en este verso. En eras pasadas también podían encontrarse personas embriagadas, aunque no era muy frecuente. Sin embargo, en la era de Kali, ese pecado se ve por todas partes, pues ahora en todo el mundo la gente ha perdido la vergüenza. Hace muchísimo tiempo, Ajāmila, que era un perfecto brahmacārī, fue testigo de la escena del śūdra borracho y la prostituta, y eso le afectó. Hoy en día es muy común ver pecados de ese tipo, y debemos ser conscientes de la posición del estudiante brahmacārī que contempla semejante conducta. Si no es extraordinariamente fuerte en el cumplimiento de sus principios regulativos, le va a ser muy difícil mantener su determinación. No obstante, quien emprenda el proceso de conciencia de Kṛṣṇa con toda seriedad podrá resistir la provocación del pecado. En nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa prohibimos la vida sexual ilícita, el consumo de sustancias embriagantes, el comer carne y los juegos de azar. En Kali-yuga, ver a una mujer borracha y semidesnuda abrazada a un borracho es una escena de lo más común, especialmente en los países occidentales; ante semejante espectáculo, es muy difícil controlar los sentidos. Con todo, si por la gracia de Kṛṣṇa seguimos estrictamente los principios regulativos y cantamos el mantra Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa, sin lugar a dudas, nos protegerá. En verdad, Kṛṣṇa dice que Su devoto nunca es vencido (kaunteya pratijānīhi na me bhaktaḥ praṇaśyati). Por esa razón, todos los discípulos que practican el proceso de conciencia de Kṛṣṇa deben cumplir fielmente los principios regulativos y mantenerse fijos en el canto del santo nombre del Señor. Si así lo hacen, no tendrán nada que temer. Y si no, se encontrarán en una posición muy peligrosa, especialmente en este Kali-yuga.