SB 5.8.8

tasya ha vā eṇa-kuṇaka uccair etasmin kṛta-nijābhimānasyāhar-ahas
tat-poṣaṇa-pālana-lālana-prīṇanānudhyānenātma-niyamāḥ saha-
yamāḥ puruṣa-paricaryādaya ekaikaśaḥ katipayenāhar-gaṇena
viyujyamānāḥ kila sarva evodavasan.
Palabra por palabra: 
tasya — de ese rey; ha — en verdad; eṇa-kuṇake — en el cervatillo; uccaiḥ — mucho; etasmin — en este; kṛta-nija-abhimānasya — que consideraba al ciervo como a su propio hijo; ahaḥ-ahaḥ — cada día; tat-poṣaṇa — mantener a aquella cría; pālana — proteger de peligros; lālana — criándolo o mostrándole amor con besos, etc; prīṇana — acariciarlo con amor; anudhyānena — por ese apego; ātma- niyamāḥ — sus actividades para el cuidado personal de su cuerpo; saha-yamāḥ — con sus deberes espirituales, como la no violencia, tolerancia y sencillez; puruṣa- paricaryā-ādayaḥ — adorar a la Suprema Personalidad de Dios y llevar a cabo otros deberes; eka-ekaśaḥ — cada día; katipayena — con sólo unos pocos; ahaḥ-gaṇena — días de tiempo; viyujyamānāḥ — abandonados; kila — en verdad; sarve — todos; eva — ciertamente; udavasan — quedaron destruidos.
Traducción: 
Poco a poco, Mahārāja Bharata se fue encariñando con el ciervo. Lo criaba y lo mantenía dándole hierba. Siempre se preocupaba de que estuviera protegido del ataque de los tigres y otros animales. Cuando el ciervo sentía picor, él lo acariciaba; de ese modo, trataba de que siempre se sintiera bien. El amor que sentía por él era tan grande que a veces lo besaba. Apegado a criar al ciervo, Mahārāja Bharata olvidó las reglas y regulaciones para el avance en la vida espiritual, y poco a poco llegó a olvidarse de adorar a la Suprema Personalidad de Dios. En pocos días había olvidado por completo todo lo relativo a su avance espiritual.
Significado: 

Este verso nos enseña que en la puesta en práctica de nuestros deberes espirituales tenemos que ser muy cuidadosos, observando las reglas y regulaciones y cantando el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa con regularidad. Si pasamos esto por alto, con el tiempo caeremos. Debemos levantarnos temprano, bañarnos, asistir a maṅgala-ārati, adorar a las Deidades, cantar el mantra Hare Kṛṣṇa, estudiar las Escrituras védicas, y seguir todas las reglas prescritas por los ācāryas y el maestro espiritual. Si nos desviamos de ese proceso, podemos caer, aunque seamos muy avanzados. Como se explica en la Bhagavad-gītā (18.5):

yajña-dāna-tapaḥ-karma
na tyājyaṁ kāryam eva tat
yajño dānaṁ tapaś caiva
pāvanāni manīṣiṇām

«Los actos de sacrificio, caridad y penitencia no deben abandonarse, sino que deben llevarse a cabo. En verdad, el sacrificio, la caridad y la penitencia purifican incluso a las grandes almas». Los principios regulativos no se deben abandonar nunca, ni siquiera si se ha entrado en la orden de vida de renuncia. Incluso entonces se debe adorar a la Deidad y dedicar el tiempo y la vida al servicio de Kṛṣṇa. También se deben seguir aplicando las reglas y regulaciones de austeridad y penitencia. Nada de esto puede abandonarse. No debemos considerarnos muy avanzados por el simple hecho de haber entrado en la orden de sannyāsa. En aras de nuestro avance espiritual, debemos estudiar cuidadosamente las actividades de Bharata Mahārāja.