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SB 5.5.4

nūnaṁ pramattaḥ kurute vikarma
yad indriya-prītaya āpṛṇoti
na sādhu manye yata ātmano 'yam
asann api kleśada āsa dehaḥ
Palabra por palabra: 
nūnam — en verdad; pramattaḥ — loco; kurute — realiza; vikarma — actividades pecaminosas prohibidas en las Escrituras; yat — cuando; indriya-prītaye — para complacer los sentidos; āpṛṇoti — se ocupa; na — no; sādhu — propio; manye — considero; yataḥ — por lo cual; ātmanaḥ — del alma; ayam — esta; asan — que es temporal; api — aunque; kleśa-daḥ — que causa sufrimiento; āsa — hizo posible; dehaḥ — el cuerpo.
Traducción: 
Cuando una persona considera que la finalidad de la vida es complacer los sentidos, busca como un loco la vida materialista, y se ocupa en toda clase de actividades pecaminosas. Ignora que, a causa de sus pecados, ha recibido ya un cuerpo que, aunque temporal, es la causa de su sufrimiento. En realidad, la entidad viviente no debería tener un cuerpo material, pero se le ha concedido para que pueda complacer los sentidos. Por lo tanto, no me parece digno de una persona inteligente volverse a enredar en las actividades de complacencia sensorial, que son la causa de que reciba un cuerpo material tras otro, eternamente.
Significado: 

En este verso se censura el hecho de mendigar, pedir prestado o robar con vistas a sostener una vida de complacencia de los sentidos, ya que esa conciencia nos degrada a una oscura condición infernal. Las cuatro actividades pecaminosas son: la vida sexual ilícita, el comer carne, el consumir drogas y la práctica de juegos de azar. Esas actividades nos llevan a recibir otro cuerpo material lleno de miserias. En los Vedas se dice: asaṅgo hy ayaṁ puruṣaḥ. En realidad, la entidad viviente no está en contacto con este mundo material, pero, debido a su tendencia a disfrutar de los sentidos materiales, se ve sometida al condicionamiento material. Debemos perfeccionar nuestra vida, y para ello tenemos que relacionarnos con devotos. No debemos aumentar nuestro enredo en el cuerpo material.