SB 4.9.45

abhivandya pituḥ pādāv
āśīrbhiś cābhimantritaḥ
nanāma mātarau śīrṣṇā
sat-kṛtaḥ saj-janāgraṇīḥ
Palabra por palabra: 
abhivandya — adorar; pituḥ — de su padre; pādau — los pies; āśīrbhiḥ — con bendiciones; ca — y; abhimantritaḥ — fue tratado; nanāma — se postró; mātarau — a sus dos madres; śīrṣṇā — con su cabeza; sat-kṛtaḥ — fue honrado; sat-jana — de los nobles; agraṇīḥ — el principal.
Traducción: 
Entonces Dhruva Mahārāja, el príncipe entre los nobles, ofreció ante todo reverencias a los pies de su padre, quien le honró con diversas preguntas. Luego postró su cabeza a los pies de sus dos madres.
Significado: 

Dhruva Mahārāja había tenido que irse de casa debido a los insultos de su madrastra. ¿Por qué entonces - se podría preguntar - le presentó sus respetos también a ella, y no sólo a su madre? La respuesta es que, después de alcanzar la perfección por medio de la autorrealización y haber visto a la Suprema Personalidad de Dios con sus propios ojos, Dhruva estaba completamente libre de la contaminación de los deseos materiales. Al devoto nunca le afectan sentimientos de insulto u honra en este mundo material. Por lo tanto, el Señor Caitanya dice que, para ejecutar servicio devocional, debemos ser más humildes que la hierba, y nos aconseja ser más tolerantes que los árboles. Ésa es la razón de que en este verso se describa a Dhruva Mahārāja como saj-janāgraṇīḥ, «el primero entre los hombres nobles». El devoto puro es el más noble de todos, y no siente animosidad contra nadie. La dualidad que se debe a la animosidad es un producto del mundo material. En el mundo espiritual, que es la realidad absoluta, no existe esa dualidad.