SB 4.8.53

japaś ca paramo guhyaḥ
śrūyatāṁ me nṛpātmaja
yaṁ sapta-rātraṁ prapaṭhan
pumān paśyati khecarān
Palabra por palabra: 
japaḥ ca — el mantra que se canta en este proceso; paramaḥ — ciertamente muy; guhyaḥ — confidencial; śrūyatām — escucha, por favor; me — de mí; nṛpa-ātmaja — ¡oh, hijo del rey!; yam — el cual; sapta-rātram — siete noches; prapaṭhan — cantar; pumān — una persona; paśyati — puede ver; khe-carān — seres humanos que viajan por el espacio.
Traducción: 
¡Oh, hijo del rey!, ahora te diré el mantra que hay que cantar en el curso de esta meditación. Quien canta ese mantra con atención durante siete noches, puede ver a los seres humanos perfectos que vuelan por el cielo.
Significado: 

En el universo hay un planeta llamado Siddhaloka, cuyos habitantes, por naturaleza, son perfectos en las ocho clases de logros del yoga: volverse más pequeño que lo más pequeño, más ligero que lo más ligero, o más grande que lo más grande, obtener inmediatamente todo lo que se desee, llegar incluso a crear un planeta, etc. Éstas son algunas de las perfecciones yóguicas. Los habitantes de Siddhaloka, valiéndose de laghimā-siddhi, el proceso purificatorio para volverse más ligeros que lo más ligero, pueden volar por el cielo sin aviones ni naves espaciales. Aquí Nārada Muni da a entender a Dhruva Mahārāja que la meditación en la trascendental forma del Señor, unida al canto del mantra, hacen que la persona se perfeccione tanto que en siete días puede ver a los seres humanos que vuelan por el cielo. Con la palabra japaḥ, Nārada Muni indica que el mantra que se debe cantar es muy confidencial. Podríamos pregun- tarnos: «Si es tan confidencial, ¿por qué viene escrito en el Śrīmad-Bhāgavatam?». Es confidencial en este sentido: Un mantra, aunque se publique por todas partes, no surte efecto si no se recibe de la cadena de sucesión discipular. Fuentes autoritativas confirman que ningún mantra es eficaz a menos que se reciba de la sucesión discipular.

En este verso se explica también que la práctica de la meditación no está completa sin el canto de un mantra. En esta era el canto del mantra Hare Kṛṣṇa es el proceso más fácil de meditación. Quien canta el mantra Hare Kṛṣṇa ve las formas de Kṛṣṇa, de Rāma y de Sus energías, y ése es el estado de trance perfecto. Cuando se canta Hare Kṛṣṇa no hay que tratar de ver artificialmente la forma del Señor; el Señor Se revela naturalmente ante los ojos del que canta sin ofensas. Por lo tanto, para cantar hay que concentrarse en escuchar la vibración, y sin mayor esfuerzo por parte del devoto, el Señor, de un modo natural, aparecerá.