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SB 4.31.11

śrutena tapasā vā kiṁ
vacobhiś citta-vṛttibhiḥ
buddhyā vā kiṁ nipuṇayā
balenendriya-rādhasā
Palabra por palabra: 
śrutena — con educación védica; tapasā — con austeridades; — o; kim — qué sentido tiene; vacobhiḥ — con palabras; citta — de conciencia; vṛttibhiḥ — con las ocupaciones; buddhyā — con inteligencia; — o; kim — qué; nipuṇayā — experto; balena — con fuerza física; indriya-rādhasā — con poder de los sentidos.
Traducción: 
Sin servicio devocional, ¿qué sentido tienen las rigurosas austeridades, el proceso de escuchar, la facultad de hablar, la capacidad de especular mentalmente, una inteligencia elevada, la fuerza, y el poder de los sentidos?
Significado: 

En los Upaniṣads (Muṇḍaka Up. 3.2.3), se nos dice:

nāyam ātmā pravacanena labhyo
na medhayā na bahunā śrutena
yam evaiṣa vṛṇute tena labhyas
tasyaiṣa ātmā vivṛṇute tanūṁ svām

El estudio de los Vedas no es suficiente para progresar en nuestra relación con el Señor Supremo. Muchos sannyāsīs māyāvādīs se dedican por completo al estudio de los Vedas, del Vedānta-sūtra y de los Upaniṣads, pero por desgracia no pueden captar la verdadera esencia del conocimiento. En otras palabras, no conocen a la Suprema Personalidad de Dios. ¿De qué sirve, entonces, estudiar todos los Vedas, si no se puede captar su esencia, que es Kṛṣṇa? En la Bhagavad-gītā (15.15), el Señor confirma: vedaiś ca sarvair aham eva vedyaḥ: «Es a Mí a quien hay que conocer por medio de los Vedas».

Hay muchos sistemas religiosos en los que se insiste especialmente en la práctica de penitencias y austeridades, pero, en última instancia, con esos sistemas nadie llega a comprender a Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, esas penitencias (tapasya) no tienen sentido. Quien verdaderamente está cerca de la Suprema Personalidad de Dios, no necesita someterse a rigurosas austeridades. Para comprender a la Suprema Personalidad de Dios hay que seguir el proceso de servicio devocional. En el Capítulo Noveno de la Bhagavad-gītā se explica que el servicio devocional es rāja-guhyam, el rey de todos los conocimientos confidenciales. Hay muchos buenos recitadores de las Escrituras védicas, que recitan obras como el Rāmāyana, el Śrīmad-Bhāgavatam, y la Bhagavad-gītā. A veces, esos lectores profesionales manifiestan mucha erudición y juegan con las palabras. Por desdicha, no son devotos del Señor Supremo, y debido a ello, no pueden comunicar a sus oyentes la verdadera esencia del conocimiento, que es Kṛṣṇa. También abundan los pensadores, escritores y filósofos creativos, quienes, a pesar de toda su erudición, no son más que inútiles especuladores mentales, pues no pueden acercarse a la Suprema Personalidad de Dios. En el mundo material hay muchas personas de inteligencia profunda que hacen infinidad de descubrimientos en el campo de la complacencia de los sentidos. Aunque también practican el estudio analítico de los elementos materiales, a pesar de toda su pericia en el conocimiento y en el análisis científico de toda la manifestación cósmica, sus esfuerzos son inútiles, ya que no pueden entender a la Suprema Personalidad de Dios.

En lo que se refiere a los sentidos, hay muchos animales, entre los mamíferos y las aves, que son mucho más hábiles en el ejercicio de sus sentidos que los seres humanos. Los buitres y los halcones, por ejemplo, pueden elevarse a grandes alturas en el cielo, y desde allí, ver con toda claridad un cuerpo diminuto en el suelo. Esto significa que tienen una vista tan aguda que pueden detectar una carroña comestible desde una gran distancia. No cabe duda de que su vista es mucho más aguda que la de los seres humanos, pero eso no significa que su existencia sea más importante que la del ser humano. Del mismo modo, los perros y los gatos pueden oler cosas que están a gran distancia. Muchos peces pueden percibir que un enemigo se les acerca a través del sonido. Todos esos ejemplos proceden del Śrīmad-Bhāgavatam. Pero todos esos sentidos, si no nos ayudan a alcanzar la perfección más elevada de la vida, la comprensión del Supremo, son completamente inútiles.