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SB 4.30.37

teṣāṁ vicaratāṁ padbhyāṁ
tīrthānāṁ pāvanecchayā
bhītasya kiṁ na roceta
tāvakānāṁ samāgamaḥ
Palabra por palabra: 
teṣām — de ellos; vicaratām — que viajan; padbhyām — con sus pies; tīrthānām — a los lugares sagrados; pāvana-icchayā — con deseo de purificar; bhītasya — a la persona materialista que siempre está llena de temor; kim — por qué; na — no; roceta — complace; tāvakānām — de Tus devotos; samāgamaḥ — encontrar.
Traducción: 
Querido Señor, Tus compañeros personales, los devotos, vagan por todo el mundo para purificar incluso los lugares sagrados de peregrinaje. ¿No complace su actividad a aquellos que realmente sienten verdadero temor de la existencia material?
Significado: 

Hay dos clases de devotos, los goṣṭhānandīs y los bhajanānandīs. La palabra bhajanānandī se refiere al devoto que no viaja, sino que permanece estable en un lugar. Ese devoto siempre está ocupado en el servicio devocional del Señor; canta el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa tal y como han enseñado muchos ācāryas, y a veces sale en alguna misión de prédica. El goṣṭhānandī es aquel que desea aumentar el número de devotos por todo el mundo. Ese devoto viaja por todas partes a fin de purificar el mundo y a sus habitantes. Caitanya Mahāprabhu aconsejó:

pṛthivīte āche yata nagarādi grāma
sarvatra pracāra haibe mora nāma

El Señor Caitanya Mahāprabhu quería que Sus seguidores viajasen por todo el mundo para predicar en todos los pueblos y aldeas. En la Caitanya-sampradāya, los seguidores estrictos de los principios del Señor Caitanya deben viajar por todo el mundo para predicar el mensaje del Señor Caitanya, lo cual es lo mismo que predicar el Śrīmad-Bhāgavatam y las palabras de Kṛṣṇa, la Bhagavad-gītā. Cuanto más prediquen los devotos los principios de kṛṣṇa-kathā, más se beneficiará la gente en todo el mundo.

Los devotos que son como el gran sabio Nārada, que viaja por todas partes predicando, reciben el nombre de goṣṭhānandīs. Nārada Muni siempre está vagando por el universo a fin de convertir en devotos a todo tipo de personas. Nārada llegó incluso a transformar en devoto a un cazador. Fue él también quien hizo devotos a Dhruva Mahārāja y a Prahlāda. En realidad, todos los devotos están endeudados con el gran sabio Nārada, pues ha viajado por el cielo y por el infierno. Al devoto del Señor ni siquiera el infierno le infunde temor. Él viaja por todas partes predicando las glorias del Señor, y entra incluso en el infierno, pues no ve diferencia entre cielo e infierno.

nārāyaṇa-parāḥ sarve
na kutaścana bibhyati
svargāpavarga-narakeṣv
api tulyārtha-darśinaḥ

«El devoto puro de Nārāyaṇa viaja por todas partes sin sentir temor. Para él, el cielo y el infierno son una misma cosa» (Bhāg. 6.17.28). Esos devotos vagan por todo el mundo, liberando a aquellas personas que sienten verdadero temor de la existencia material. Hay personas que están verdaderamente hartas de la existencia material, confundidas y decepcionadas del disfrute material; también hay personas inteligentes, que tienen interés por conocer al Señor Supremo. Esos dos tipos de personas pueden beneficiarse del contacto con el devoto puro que viaja por todo el mundo.

El devoto puro, cuando visita un lugar de peregrinaje, desea purificar ese lugar. En las aguas sagradas de los lugares de peregrinaje se bañan muchas personas pecaminosas. Acuden a lugares como Prayāga, Vṛndāvana y Mathurā para bañarse en las aguas del Ganges y del Yamunā. Esas personas pecaminosas se purifican, pero las acciones y reacciones de sus pecados permanecen en esos lugares sagrados. El devoto, cuando va a bañarse a esas santas aguas, neutraliza las reacciones pecaminosas dejadas por los pecadores. Tīrthī-kurvanti tīrthāni svāntaḥ-sthena gadā-bhṛtā (Bhāg. 1.13.10). El devoto lleva siempre a la Suprema Personalidad de Dios en el corazón; debido a ello, todo lugar en que se encuentra se convierte en un lugar de peregrinaje, un lugar santo donde se puede comprender a la Suprema Personalidad de Dios. Por consiguiente, todo el mundo tiene el deber de relacionarse con devotos puros, para así llegar a liberarse de la contaminación material. Todo el mundo debe beneficiarse de los devotos que viajan, que no tienen otra misión que liberar a las almas condicionadas de las garras de māyā.