SB 4.25.7

nārada uvāca
bho bhoḥ prajāpate rājan
paśūn paśya tvayādhvare
saṁjñāpitāñ jīva-saṅghān
nirghṛṇena sahasraśaḥ
Palabra por palabra: 
nāradaḥ uvāca — el gran sabio Nārada contestó; bhoḥ bhoḥ — ¡hola!; prajā- pate — ¡oh, gobernante de los ciudadanos!; rājan — ¡oh, rey!; paśūn — animales; paśya — mira, por favor; tvayā — por ti; adhvare — en el sacrificio; saṁjñāpitān — matados; jīva-saṅghān — grupos de animales; nirghṛṇena — sin piedad; sahasraśaḥ — por miles.
Traducción: 
El gran santo Nārada dijo: ¡Oh, gobernante de los ciudadanos, mi querido rey!, por favor, mira en el cielo a los animales que has sacrificado sin compasión ni misericordia en el recinto de sacrificios.
Significado: 

Puesto que los Vedas recomiendan sacrificios de animales, prácticamente todos los rituales religiosos incluyen ese tipo de sacrificios. Sin embargo, no hay que conformarse simplemente con matar animales siguiendo las indicaciones de las Escrituras. Hay que trascender las ceremonias rituales y tratar de entender la auténtica verdad, el propósito de la vida. Nārada Muni deseaba instruir al rey acerca del verdadero propósito de la vida, y despertar en su corazón un espíritu de renuncia. El conocimiento y el espíritu de renuncia (jñāna-vairāgya) son el objetivo supremo de la vida. Sin conocimiento, nadie puede desapegarse del disfrute material, y sin ese desapego no se puede avanzar espiritualmente. Los karmīs suelen ocuparse en la complacencia de los sentidos; por esa complacencia, están dispuestos a cometer muchísimas actividades pecaminosas, entre las cuales el sacrificio de animales no es más que una. De modo que Nārada Muni, con su poder místico, mostró al rey Prācīnabarhiṣat los animales muertos que había sacrificado.