SB 4.25.55

sa yarhy antaḥpura-gato
viṣūcīna-samanvitaḥ
mohaṁ prasādaṁ harṣaṁ vā
yāti jāyātmajodbhavam
Palabra por palabra: 
saḥ — él; yarhi — cuando; antaḥ-pura — a su residencia privada; gataḥ — solía ir; viṣūcīna — por la mente; samanvitaḥ — acompañado; moham — ilusión; prasādam — satisfacción; harṣam — felicidad; — o; yāti — solía disfrutar; jāyā — esposa; ātma- ja — hijos; udbhavam — producidos por ellos.
Traducción: 
A veces iba a su residencia privada en compañía de uno de sus principales sirvientes, Viṣūcīna [la mente]. Allí, su esposa y sus hijos eran una fuente de ilusión, satisfacción y felicidad.
Significado: 

Según la conclusión védica, el ser está situado en el corazón. Como se afirma en lenguaje védico: hṛdy ayam ātmā pratiṣṭhitaḥ: El ser está situado en el corazón. Sin embargo, bajo el condicionamiento material, el alma espiritual está cubierta por las cualidades materiales de bondad, pasión y oscuridad, y esas tres cualidades reaccionan dentro del corazón. Bajo la influencia de la bondad, por ejemplo, nos sentimos felices; bajo la influencia de la pasión, sentimos satisfacción mediante el disfrute material; y en la oscuridad, nos sentimos confusos. Todo ello son actividades de la mente, y se dan en el plano de pensar, sentir y desear.

La entidad viviente rodeada por una esposa, unos hijos y un hogar, actúa en el plano mental. A veces es muy feliz, a veces está muy satisfecha, a veces no está satisfecha, y a veces está confusa. La confusión se denomina moha, ilusión. Debido a la ilusión en que cae por influencia de la sociedad, la amistad y el amor, la entidad viviente cree que esas mal llamadas sociedad, amistad, amor, nacionalidad, comunidad, etc., la protegerán. No sabe que después de la muerte será arrojada en manos de la naturaleza material, que es muy poderosa y la obligará a adoptar un determinado tipo de cuerpo conforme a las actividades que ahora realice. Puede que no se trate siquiera de un cuerpo humano. Así pues, los sentimientos de seguridad de la entidad viviente en esta vida, rodeado de la sociedad, la esposa, las amistades, etc., no son más que una ilusión. Las entidades vivientes, enjauladas en diversidad de cuerpos materiales, caen en la ilusión debido a las actividades de disfrute material que realizan, y olvidan que su verdadero deber es ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

Debe entenderse que todo el que no es consciente de Kṛṣṇa es víctima de la ilusión. Los supuestos sentimientos de felicidad y satisfacción derivados de cosas materiales, también son ilusiones. Lo cierto es que ni la sociedad, ni la amistad, ni el amor, ni ninguna otra cosa, pueden salvarnos de la embestida de la energía externa, que se caracteriza por el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. Liberar de la influencia de la ilusión siquiera a una sola entidad viviente es muy difícil; por esa razón, el Señor Kṛṣṇa dice en la Bhagavad-gītā (7.14):

daivī hy eṣā guṇamayī
mama māyā duratyayā
mām eva ye prapadyante
māyām etāṁ taranti te

«Esta energía divina Mía, integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí pueden sobrepasarla fácilmente». Por lo tanto, nadie puede salir del enredo de las tres modalidades de la naturaleza material a menos que se entregue por completo a los pies de loto de Kṛṣṇa.