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SB 4.22.57

durdharṣas tejasevāgnir
mahendra iva durjayaḥ
titikṣayā dharitrīva
dyaur ivābhīṣṭa-do nṛṇām
Palabra por palabra: 
durdharṣaḥ — inconquistable; tejasā — por poderío; iva — como; agniḥ — fuego; mahā-indraḥ — el rey del cielo; iva — comparado; durjayaḥ — insuperable; titikṣayā — por tolerancia; dharitrī — la Tierra; iva — como; dyauḥ — los planetas celestiales; iva — como; abhīṣṭa-daḥ — cumplir los deseos; nṛṇām — de la sociedad humana.
Traducción: 
Mahārāja Pṛthu era tan fuerte y poderoso que tratar de desobedecer sus órdenes era como enfrentarse al fuego ardiente. Era tan fuerte que se le comparaba con Indra, el rey del cielo, cuyo poder es insuperable. Por otro lado, era tan tolerante como la Tierra, y en cumplir los deseos de la sociedad humana, era como el propio cielo.
Significado: 

El rey tiene el deber de proteger a sus súbditos y satisfacer sus deseos. Al mismo tiempo, los súbditos deben obedecer las leyes del estado. Mahārāja Pṛthu gobernó sin apartarse nunca de los patrones de un buen gobierno; era invencible y nadie podía desobedecer sus órdenes, pues tratar de hacerlo hubiera sido como tratar de impedir que el calor y la luz emanaran del fuego. Era tan fuerte y poderoso que se le comparaba con el rey del cielo, Indra. Hoy en día, los científicos han hecho experimentos con armas nucleares, y en el pasado se solían disparar brahmāstras; pero todos esos brahmāstras y armas nucleares son insignificantes comparados con el rayo del rey del cielo. Cuando Indra dispara su rayo, hasta las más grandes montañas se agrietan. Por otra parte, Mahārāja Pṛthu era tan tolerante como la misma Tierra, y satisfacía los deseos de sus súbditos como los torrentes de lluvia que caen del cielo. En este planeta, sin lluvia no se pueden satisfacer los deseos. Como se explica en la Bhagavad-gītā (3.14): parjanyād anna-sambhavaḥ: Los cereales crecen sólo gracias a la lluvia que cae del cielo, y sin cereales nadie puede estar satisfecho. En consecuencia, la distribución ilimitada de misericordia se compara con el agua que cae de las nubes. Mahārāja Pṛthu hacía llegar a todos su misericordia sin cesar, como la lluvia. En otras palabras, Mahārāja Pṛthu era más suave que una rosa y más duro que un rayo. Fue así como gobernó su reino.