SB 4.11.23

avyaktasyāprameyasya
nānā-śakty-udayasya ca
na vai cikīrṣitaṁ tāta
ko vedātha sva-sambhavam
Palabra por palabra: 
avyaktasya — de la no manifiesta; aprameyasya — de la Realidad Trascendental; nānā — diversas; śakti — energías; udayasya — de aquel que hace surgir; ca — también; na — nunca; vai — ciertamente; cikīrṣitam — el plan; tāta — mi querido niño; kaḥ — quién; veda — puede conocer; atha — por lo tanto; sva — propio; sambhavam — origen.
Traducción: 
Es imposible entender la Verdad Absoluta, la Realidad Trascendental, mediante la acción de los sentidos imperfectos, y tampoco se puede tener una experiencia directa de Él. Él es el amo de una gran variedad de energías, como la energía material completa, y nadie puede entender Sus planes ni Sus acciones; por consiguiente, a pesar de que Él es la causa de todas las causas, se debe concluir que nadie puede conocerle por medio de la especulación mental.
Significado: 

Podría surgir la pregunta: «Habiendo tantas clases de filósofos que exponen distintas teorías, ¿cuál de ellos está en lo correcto?». La respuesta es que no se puede acceder a la Verdad Absoluta, la Realidad Trascendental, ni por la experiencia directa ni por la especulación mental. Podemos bautizar al especulador mental con el nombre de Doctor Rana. Dice la historia que había una vez una rana que vivía en un pozo de un metro de ancho, y esa rana quería hacerse una idea de las dimensiones del océano Atlántico partiendo de lo que conocía, su propio pozo. Pero esa tarea era imposible para el Doctor Rana. Ni siquiera los grandes académicos, eruditos o catedráticos pueden aspirar a comprender a la Verdad Absoluta mediante la especulación, pues tienen sentidos limitados. Para comprender a la causa de todas las causas, la Verdad Absoluta, tenemos que partir de esa misma Verdad Absoluta; nuestro proceso ascendente no nos permitirá llegar hasta Él. Ni nuestra fuerza, física o mental, ni los instrumentos científicos nos van a permitir descubrir el Sol cuando es de noche y ya no se ve, o de día, cuando está oculto tras las nubes. Y sin embargo, el Sol está en el cielo. Nadie ha inventado una linterna tan potente que, al enfocarla de noche en el cielo desde una azotea, se pueda ver el Sol. No existe esa linterna. No es posible.

En este verso, la palabra avyakta, «no manifestada», indica que la Verdad Absoluta no se va a poner de manifiesto por más que se empeñen los científicos con su supuesto conocimiento avanzado. La Realidad Trascendental no es objeto de la experiencia directa. Se puede conocer a la Verdad Absoluta de la misma manera que al Sol cubierto por las nubes o cubierto por la noche: por la mañana, cuando sale el Sol, todos pueden verlo, y además pueden verse a sí mismos, y pueden ver el mundo. Este entendimiento de la autorrealización recibe el nombre de ātma-tattva. Sin embargo, mientras no lleguemos hasta el nivel de comprensión de ātma-tattva, permaneceremos en la oscuridad en que hemos nacido. Las circunstancias determinan que no podamos entender el plan de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor cuenta con diversidad de energías, como se confirma en las Escrituras védicas (parāsya śaktir vividhaiva śrūyate). Suya es la energía del tiempo eterno. Y además de esa energía material, que podemos ver y experimentar, tiene también muchas energías de reserva que puede manifestar a su debido tiempo, cuando se hace necesario. El científico materialista solamente puede enfocar su estudio en una comprensión parcial de la diversidad de las energías; puede examinar una de esas energías y tratar de entenderla con un conocimiento limitado, pero comprender a plenitud la Verdad Absoluta por medio de la ciencia material, eso no es posible. Ningún científico materialista puede predecir qué sucederá en el futuro. Sin embargo, el proceso de bhakti-yoga es completamente distinto del supuesto avance científico del conocimiento. El devoto se entrega por completo al Supremo, y Él Se revela a Sí mismo por Su misericordia sin causa. Como se explica en la Bhagavad-gītā: dadāmi buddhi-yogaṁ tam. El Señor dice: «Yo le doy inteligencia». ¿Qué inteligencia? Yena mām upayānti te. El Señor nos da la inteligencia para cruzar el océano de la ignorancia y regresar al hogar, de vuelta a Dios. La conclusión es que no se puede entender a la Verdad Absoluta, la causa de todas las causas, por medio de la especulación filosófica, sino que Él Se revela ante Su devoto debido a que éste se entrega por completo a Sus pies de loto. Por eso se debe aceptar la Bhagavad-gītā, que es una Escritura revelada que fue hablada por la Verdad Absoluta misma cuando descendió a este planeta. Todo hombre inteligente que desee conocer qué es Dios, debe estudiar esa obra trascendental bajo la guía de un maestro espiritual genuino. De esa forma es muy fácil entender a Kṛṣṇa tal y como es.